El margen para maniobrar se reduce

Los integrantes de la Junta Fiscalizadora se negaron a renunciar y buscaron asesoramiento

Gustavo Rodríguez
Por Gustavo Rodríguez 12 Noviembre 2011
Con el correr de los días, se transformó en una historia llena de intrigas, idas y vueltas, traiciones y desmentidas. El presidente Abraham Salame, en un intento desesperado por llevar algo de paz a San Martín, anunció que oficializará el llamado a elecciones de renovación total de autoridades el 1 y de diciembre y que él seguirá conduciendo el club durante el período de transición. Pero hasta ahora, ese objetivo está lejos de cumplirse.

"Yo no pacto, hago lo que dice el estatuto", aclaró el titular "santo" horas antes de que se agravara la crisis en la entidad de La Ciudadela. Por ahora, al no estar acéfalo el club, Salame no puede pretender que los socios elijan a todos los miembros de la comisión directiva. Según el artículo 35, sólo puede convocar a la renovación de los cargos que quedaron vacantes, medida que él mismo se encargó de aclarar que no tomará.

Ante este panorama, Salame pretendió cambiar la jugada. Les pidió a los miembros de la Junta Fiscalizadora que renunciaran a sus cargos. De esta manera, según lo establece el artículo 81, será él como presidente, el responsable de convocar las elecciones y de llevar adelante la transición hasta que asumieran las nuevas autoridades. Pero jamás imaginó que escucharía un no como respuesta.

"No pertenecemos a la comisión directiva y fuimos elegidos por los socios para que cumpliéramos la función de controlar a los directivos. Y eso es lo que haremos. Ojo, no estamos atados a nuestra sillas, sino que hacemos los que nos corresponde", explicó Gustavo Petray, integrante de la Junta Fiscalizadora.

La negativa que recibió Salame no fue casual y mucho menos caprichosa. Fue la reacción a la ruptura de un acuerdo al que habían llegado los dirigentes. "Se había establecido que el club debía quedar acéfalo hasta el 30 de noviembre para luego iniciar el proceso electoral, pero no lo respetaron", señaló Petray.

Miguel Zamora, otro de los miembros de la Junta, no sólo confirmó los dichos de su par, sino que informó que ayer estuvieron en Personas Jurídica para recibir asesoramiento sobre el tema. "Allí nos terminamos de convencer de que vamos a seguir cumpliendo con nuestra función", destacó.

¿Cuál es la salida entonces? Tal como lo establece el artículo 80 del estatuto, deben renunciar todas las autoridades del club para que la Junta Electoral llame a elecciones cuando antes. Este paso, por ahora, está lejos de darse, ya que Salame no se cansa de repetir que él no renunciará como presidente del club. "Son decisiones personales que no entendemos. Pero aquí hay algo mucho más fuerte: se debe cumplir lo que dice el estatuto. Si no se lo hace, el llamado que él pretende hacer caerá por ser nula y no cambiará nada", advirtió Petray.

Otro peligro

El panorama se complica aún más con las sucesivas renuncias que presentaron los directivos que estaban en contra de la gestión de Salame o que, por cuestiones de lealtad, se fueron en el momento en el que Rubén Ale se fue del club.

En los pasillos de La Ciudadela varias fuentes anuncian que Luis Gómez y Arnaldo Reyna Mortensen ya presentaron sus dimisiones y, en las próximas días, lo harían otros como Daniel Almada, por citar sólo un ejemplo.

Si ello ocurre, no habría quórum para que la vida institucional del club se desarrolle con normalidad. Salame, de a poco, se va quedando solo y las alternativas que maneja para quedarse en el cargo son cada vez menos.

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