08 Noviembre 2011 Seguir en 
PARÍS.- El primer ministro de Francia, François Fillon, anunció un nuevo paquete de medidas con el que el Gobierno galo busca mantener su máxima calificación crediticia en los mercados de capital. "El objetivo es volver a tener un presupuesto fiscal equilibrado en 2016, pese a la ralentización del crecimiento económico", señaló.
Además de un recorte del gasto público de ? 1.000 millones anuales hasta 2013, las medidas incluyen: el adelanto a 2017 de la reforma de pensiones prevista para 2018; una subida del IVA para el sector de la gastronomía -del 5,5% actual al 7%-, y el incremento de la presión fiscal para empresas con facturación superior a los ? 250 millones. Con el recorte de beneficios fiscales, el Gobierno espera alcanzar un aumento de ingresos de ? 2.600 millones.
Además, se congelarán los sueldos del presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, y de los ministros, hasta que el presupuesto se encuentre equilibrado, y se reducirá el plan de gastos para la campaña presidencial de 2012. Para el saneamiento del déficit fiscal hasta 2016 harán falta unos ? 100.000 millones, según estimaciones del primer ministro. "La palabra bancarrota ya no es un vocablo abstracto", dijo Fillon a la vista del riesgo que suponen el estancamiento económico y el endeudamiento público.
Las nuevas medidas de ahorro eran necesarias para mantener los objetivos de reducción del déficit estatal del 7% registrado en 2010 al 5,7% esperado para este año; al 4,5%, en 2012, y el 3%, en 2013. Las especulaciones sobre una posible bajada de la máxima calificación crediticia de Francia, luego de que su crecimiento económico se estancara durante el segundo trimestre de 2011, causaron recientemente turbulencias en las Bolsas. (DPA)
Además de un recorte del gasto público de ? 1.000 millones anuales hasta 2013, las medidas incluyen: el adelanto a 2017 de la reforma de pensiones prevista para 2018; una subida del IVA para el sector de la gastronomía -del 5,5% actual al 7%-, y el incremento de la presión fiscal para empresas con facturación superior a los ? 250 millones. Con el recorte de beneficios fiscales, el Gobierno espera alcanzar un aumento de ingresos de ? 2.600 millones.
Además, se congelarán los sueldos del presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, y de los ministros, hasta que el presupuesto se encuentre equilibrado, y se reducirá el plan de gastos para la campaña presidencial de 2012. Para el saneamiento del déficit fiscal hasta 2016 harán falta unos ? 100.000 millones, según estimaciones del primer ministro. "La palabra bancarrota ya no es un vocablo abstracto", dijo Fillon a la vista del riesgo que suponen el estancamiento económico y el endeudamiento público.
Las nuevas medidas de ahorro eran necesarias para mantener los objetivos de reducción del déficit estatal del 7% registrado en 2010 al 5,7% esperado para este año; al 4,5%, en 2012, y el 3%, en 2013. Las especulaciones sobre una posible bajada de la máxima calificación crediticia de Francia, luego de que su crecimiento económico se estancara durante el segundo trimestre de 2011, causaron recientemente turbulencias en las Bolsas. (DPA)
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