Los cinco pecados capitales que afectan a la empresa - LA GACETA Tucumán

Los cinco pecados capitales que afectan a la empresa

Cuidar el ambiente de trabajo no es una tarea sencilla; es fundamental gestionar la queja, la competencia interna y hasta la confrontación

01 Nov 2011
Frecuentemente en las organizaciones y en los equipos se enquistan hábitos tóxicos o malas costumbres, que perjudican las relaciones y que generan un "ambiente" que no es propicio para el compromiso, la buena predisposición y la actitud de servicio, y que traen como resultado baja productividad, ineficiencia, que no se alcancen los resultados, o que si se alcanzan no se aproveche todo el potencial del equipo. Estos "vicios" de la conducta impactan en las personas al inyectar emociones que les quita poder, los desanima y los instala en un lugar en el que es difícil actuar, advierten los expertos de GEVA Capacitación & Coaching, en su sitio www.gevacyc.com.ar. Aparecen emociones como el enojo, la bronca, la desilusión, la tristeza, la frustración, la envidia y el resentimiento. Todo ello sumado al "orgullo" muchas veces lleva al "callar" y al "resistir" lo que va socavando los recursos internos de las personas y los lleva a picos de estrés que derivan en baja performance, falta de coordinación y eficiencia o retraso en la obtención de resultados.

Según GEVA, hay cinco vicios muy frecuentes que afectan las relaciones, el ambiente de trabajo y los resultados en las empresas:

La crítica: confundimos muchas veces "excelencia" con "exigencia" y "exigencia" con buscar los defectos permanentemente en los demás. Tenemos una tendencia natural a enfocarnos en lo "distinto", en lo que "falta", lo que está "fuera" de nuestros estándares. Esto conlleva a que reine un clima de tensión y negatividad desde el cual se hace difícil desarrollar flexibilidad y creatividad.

La comparación: una persona puede estar muy satisfecha con su sueldo y sus condiciones laborales hasta que se entera de las condiciones de un colega (de dentro o fuera de la empresa), y al compararse observa que tiene un rol similar al suyo, desde ese momento aparecen nuevas expectativas que lo desalientan. Otro efecto de la comparación surge cuando los jefes comparan desempeños de colaboradores para motivar el compromiso de algunos que están por debajo de la performance esperada. Este comportamiento no sólo genera una rivalidad innecesaria entre colegas, sino frustración y resentimiento.

La queja: cuando estamos en ella nos sentimos "víctimas" de la situación. Creemos que tenemos la razón, y que nuestra interpretación del hecho es la realidad. Juzgamos que no somos responsables de lo que nos ocurre. La queja nos pone en un lugar de comodidad, no nos pueden acusar el problema está afuera. Pero esa comodidad es un calabozo, nos quita poder, nos paraliza.

La competencia interna: la competencia por un sentido de valoración personal provoca serios problemas también en las relaciones internas. Más cuando el cuidado de nuestra identidad personal está por encima de los objetivos organizacionales.

La confrontación: el enfrentamiento es otro de los hábitos perjudiciales. Las discusiones, el levantar la voz, el mal trato, la acusación, la ironía, la falta de validación del otro, son algunos de los síntomas de su presencia. Ocurre cuando dejamos de escuchar al otro, para sólo pensar en "nuestra realidad" como la única válida. Ocurre cuando consideramos que debemos defender nuestra posición, porque estamos en peligro. Surge de una reacción emocional, del miedo a que nuestra identidad esté en peligro, de que nuestro puesto esté en peligro, y da como resultado el ataque, sin importar lo que le pase al otro y sin regla alguna: desde etiquetarlo hasta despotricar contra él cada vez que tengamos oportunidad y delante de quién nos quiera oír.

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