29 Octubre 2011 Seguir en 
Hace 20 años, el Tratado de Asunción inaugura la integración, y va adoptando diferentes matices a lo largo del tiempo, destaca el historiador Luiz Cristiano Lacleiro Torres.
Especialista en Políticas Públicas y maestrando en el Idela (UNT), Lacleiro Torres señala distintas etapas en el Tratado. Los 90, dice, fueron el boom del proceso integracionista, de la eliminación de las barreras arancelarias entre los países, un período de integración comercial.
"Entonces, la dinámica del proceso estaba puesta en el intercambio comercial entre los países. Ahora, luego de 20 años, lo que se observa es que cada vez se pone mas énfasis en la integración productivista. Y ello es una respuesta también a ciertas críticas de intelectuales que empiezan a señalar en los años 90 que el proceso de integración no sólo implica aristas económicas, sino que es un proceso multidireccional; y es a partir de esta percepción que se empiezan a retomar otros aspectos, culturales, educativos, que impactan, entre otras cuestiones, en la consideración de la movilidad entre los estudiantes de los países del Mercosur", añade Torres.
Balance
¿Se han visto resultados, a 20 años de firmado el Tratado?. El historiador brasileño dice que sí. Que el tratado es "una especie de paraguas para el proceso de integración".
"Se ven acciones concretas; por ejemplo, desde el punto de vista arancelario hubo avances del comercio intrazona; pero debe mejorar la calidad del comercio. En terminos culturales, hubo avances muy importantes porque ha eliminado la posibilidad de conflicto entre Brasil y Argentina, que siempre estaba latente", añade. Opina que el Tratado inaugura una dinámica de cooperación y de solidaridad, y la búsqueda de un proyecto de futuro conjunto. "Me parece que esa es la proyección fundamental del Tratado de Asunción, que, además, ha permitido que países con economías tan pequeñas como Uruguay y Paraguay se sientan protegidos. Cada vez más, los países se dan cuenta de que el futuro es conjunto".
Especialista en Políticas Públicas y maestrando en el Idela (UNT), Lacleiro Torres señala distintas etapas en el Tratado. Los 90, dice, fueron el boom del proceso integracionista, de la eliminación de las barreras arancelarias entre los países, un período de integración comercial.
"Entonces, la dinámica del proceso estaba puesta en el intercambio comercial entre los países. Ahora, luego de 20 años, lo que se observa es que cada vez se pone mas énfasis en la integración productivista. Y ello es una respuesta también a ciertas críticas de intelectuales que empiezan a señalar en los años 90 que el proceso de integración no sólo implica aristas económicas, sino que es un proceso multidireccional; y es a partir de esta percepción que se empiezan a retomar otros aspectos, culturales, educativos, que impactan, entre otras cuestiones, en la consideración de la movilidad entre los estudiantes de los países del Mercosur", añade Torres.
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¿Se han visto resultados, a 20 años de firmado el Tratado?. El historiador brasileño dice que sí. Que el tratado es "una especie de paraguas para el proceso de integración".
"Se ven acciones concretas; por ejemplo, desde el punto de vista arancelario hubo avances del comercio intrazona; pero debe mejorar la calidad del comercio. En terminos culturales, hubo avances muy importantes porque ha eliminado la posibilidad de conflicto entre Brasil y Argentina, que siempre estaba latente", añade. Opina que el Tratado inaugura una dinámica de cooperación y de solidaridad, y la búsqueda de un proyecto de futuro conjunto. "Me parece que esa es la proyección fundamental del Tratado de Asunción, que, además, ha permitido que países con economías tan pequeñas como Uruguay y Paraguay se sientan protegidos. Cada vez más, los países se dan cuenta de que el futuro es conjunto".
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