Vacunas y medidas preventivas son claves antes de viajar

Es imprescindible la consulta al médico para evitar ciertos riesgos. Ojo con la alimentación.

26 Octubre 2011
Estamos en la recta final de 2011. Los días cálidos, los últimos exámenes del año y la proximidad de diciembre llevan a pensar, indefectiblemente, en las vacaciones tan esperadas. Muchas familias -al igual que solos y solas- comenzaron a elegir el destino de su descanso. Otros lo decidieron con antelación. Pero pocos, seguramente, pensaron en visitar al médico para un chequeo general ni en las vacunas y precauciones que deben tomar según el lugar que se visite. Estas medidas son esenciales para prevenir algún problema de salud que arruine el descanso.

Infecciones endémicas, insectos contaminados, animales o plantas venenosas son una amenaza para la salud. Especialistas recomiendan hacer la consulta médica al clínico unos 30 días antes de partir para que indique qué vacunas necesitan refuerzo o colocarse por primera vez, de qué males cuidarse y cuáles son las medidas básicas de prevención. Además, tendrán tiempo para realizar los análisis previos y demás estudios que indique el médico.

"La medicina del viajero aún es una especialidad joven", señala el doctor Tomás Orduna, presidente de la Sociedad Latinoamericana de Medicina del Viajero.

En toda América Latina, explica Orduna, está poco desarrollada; en la Argentina los orígenes se remontan al Hospital Muñiz, hace unos 20 a 25 años, y a un grupo privado liderado por el infectólogo Daniel Stamboulian. La sociedad latinoamericana está integrada por profesionales de Venezuela, Perú, Brasil y Argentina. El objetivo es lograr un viaje saludable y cuidar la salud de las dos comunidades: la de origen del turista y la que eligió para vacacionar.

Sarampión "importado"

Un caso que demostró la importancia de las medidas preventivas antes de iniciar un viaje a otros países fue el brote de sarampión que se desató el año pasado, a causa de un caso "importado" por argentinos que viajaron al Mundial de fútbol en Sudáfrica.

"Esto indica que incluso las enfermedades para las cuales hay vacuna -como el sarampión- pueden convertirse en un serio problema en un viaje en el que se menosprecian los riesgos", sostiene el especialista. "Virus como la varicela o la gripe son altamente transmisibles entre viajeros que permanecen hacinados en aeropuertos y estaciones de ómnibus y en los propios medios de transporte (aviones, trenes, colectivos). Otras enfermedades -como la fiebre amarilla o el dengue- en los últimos años cruzaron latitudes y llegaron a zonas que habitualmente no estaban afectadas", detalló

Para reducir contagios

"La mejor estrategia es la inmunoprevención de todas las enfermedades para las que existen vacunas. Cuando no hay vacunas se debe tener especial cuidado con el agua y con los alimentos que se consumen (o con los que se entra en contacto), así como evitar la exposición a animales y plantas peligrosas", recomendó Orduna.

El médico informará si es necesario determinado repelente de insectos, o si hace falta tomar medicamentos para prevenir afecciones como la malaria o paludismo. Asimismo, las personas con afecciones crónicas deben tomar recaudos para asegurarse de contar con su medicación durante el paseo y con atención médica en caso de sufrir una descompensación. Por lo tanto hay que contar con un seguro de salud para viajeros y pedir al médico de cabecera que prescriba todas las recetas correspondientes al período en el que se ausentará. "Aunque la consulta médica sea a último momento algo se podrá hacer para minimizar el riesgo sanitario", enfatizó Orduna.

Siempre seguros

Entre otras recomendaciones importantes para los viajeros figuran: no consumir alimentos crudos o mal cocidos, alimentos cocidos que venden los puestos callejeros, frutas que no hayan sido lavadas con agua limpia y luego peladas, verduras crudas, lácteos sin pasteurizar (leche, quesos artesanales, etc.). Además, consumir sólo bebidas enlatadas o embotelladas sin abrir, o preparadas con agua hervida, como el té y el café, y no usar hielo. Lavarse las manos con frecuencia con agua y jabón o alcohol en gel; no nadar en aguas contaminadas o servidas y usar preservativo para tener relaciones sexuales seguras. Y, por supuesto, utilizar siempre el cinturón de seguridad en el vehículo.

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