11 Octubre 2011 Seguir en 

El páncreas es un órgano que forma parte del aparato digestivo. Ocupa una posición profunda en el abdomen (está ubicado detrás del estómago); por esta razón es muy difícil de palpar y, en consecuencia, sus procesos tumorales tardan en ser diagnosticados por medio del examen físico. La cabeza se localiza en la concavidad del duodeno y la cola asciende en forma oblicua hacia la izquierda. Produce el jugo pancreático, donde se encuentran las enzimas que desintegran las grasas y las proteínas de los alimentos; este proceso permite que las sustancias nutritivas sean luego absorbidas por el intestino delgado y distribuidas por la sangre en todo el cuerpo. Sin embargo, su función más conocida es producir insulina, la hormona que, al metabolizar los alimentos, permite que el cuerpo utilice los nutrientes de manera correcta. Cuando la producción de insulina es insuficiente, como en el caso de los diabéticos, se generan deficiencias orgánicas, como el aumento excesivo del azúcar.
CLASIFICACIÓN DE TUMORES
El adenocarcinoma es el peor
"La gran mayoría de los tumores de páncreas son malignos, y dentro de estos, los más frecuentes son los adenocarcinomas", explicó el oncólogo Felipe Palazzo. El cáncer puede presentarse en la cabeza, en la cola o en el cuerpo del páncreas. Por lo general, los primeros son adenocarcinomas, que son los más peligrosos. Pueden aparecer otros tumores en la cabeza del páncreas: se los conoce como GIST (tumores del estroma gastrointestinal) y como linfomas. Ambos son más fáciles de tratar que el adenocarcinoma. Por su parte, el cuerpo y la cola del páncreas no tienen cerca ni la arteria ni la vena desentérica. Entonces, los tumores que se desarrollan en estas zonas, a pesar de que se los detecta más grandes, porque no generan tantos síntomas como el adenocarcinoma, son tumores resecables (pasibles de ser extirpados en su totalidad). Y cuando se resecan hay más posibilidades de curación, afirmó el especialista. De todos modos, hay que someter al paciente, luego de la intervención quirúrgica, a la terapia apropiada.
SE REFLEJA EN LA PIEL
La ictericia, síntoma principal
"Cuando el tumor se encuentra en la cabeza del páncreas obstruye la vía biliar, y esto produce una coloración amarilla en la piel del paciente. Es lo que llamamos ictericia y es el síntoma más importante de un posible cáncer de páncreas", dijo el cirujano gastroenterólogo Fernando Buabse. Otros síntomas de la enfermedad pueden ser fuertes dolores de espalda y dolores en la zona superior del abdomen. También puede ocurrir lo que se llama síndrome pilórico, que es cuando el paciente come y se llena rápido, no tiene hambre, vomita, sufre dispepsia (porque la comida no se evacua de manera adecuada debido a que el tumor presiona sobre el intestino), tiene náuseas, y a veces se producen cuadros de diarrea. Ocasionalmente, el dolor aumenta cuando el paciente come. En tanto, los tumores del cuerpo o de la cola del páncreas suelen manifestarse con molestias digestivas específicas. En algunos caso la persona afectada sufre pérdida de peso, desgano, depresión o debilidad.
CÓMO SE DIAGNÓSTICA
Se actúa ante la sola sospecha
"Detectar un cáncer de páncreas es, por lo general, un hallazgo incidental. Es decir, lo que sucede es que el paciente sufre una molestia y el médico pide una ecografía o una radiografía seriada y unos análisis. Sólo el análisis de los estudios permite empezar a sospechar la presencia de la enfermedad. Por eso el tumor suele descubrirse cuando ya no se puede operar", afirmó el oncólogo Felipe Palazzo. El cirujano gastroenterólogo Fernando Buabse, por su parte, resaltó la trascedencia de la acción inmediata: "el médico debe estar muy atento y estudiar al paciente en no más de 48 o 72 horas". "Es importante hacer el diagnóstico cuando aparecen los síntomas, es decir cuando el paciente está amarillo o sufre dolores o alteración en la función hepática. No hay que perder tiempo solicitando muchos estudios, porque eso posterga el comienzo del tratamiento", advirtió Buabse. Otros estudios que pueden usarse son la ecografía abdominal, la tomografía axial computarizada y la resonancia nuclear magnética.
DE QUÉ MANERA SE TRATA
O se cura o se da un paliativo
"Una vez diagnosticado el cáncer de páncreas, se puede hacer una cirugía curativa (se extirpan el tumor y los ganglios linfáticos), una cirugía paliativa o un tratamiento paliativo", detalló el cirujano Fernando Buabse. "Si la enfermedad ya está avanzada, con metástasis, las posibilidades de curación son nulas. Hay que paliar los efectos de la enfermedad, es decir, tratar la ictericia (coloración amarillenta de la piel) y el dolor. Esta paliación puede ser quirúrgica o miniinvasiva, como la colocación de un stent en la vía biliar. También, según el estadio en que se encuentre el tumor, se puede hacer quimioterapia", añadió. Por su parte, el oncólogo Felipe Palazzo describió: "el linfoma es curable con quimioterapia o con radioterapia, no se opera; mientras que el GIST es un tumor curable con terapias moleculares. En este caso la droga emblemática se llama imatinib". El adenocarcinoma puede operarse si no ha hecho metástasis. El GIST también se puede operar, pero lo mismo hay que hacer luego la terapia molecular.
CÓMO MINIMIZAR LOS RIESGOS
Tabaco y alcohol, enemigos
Las causas que generan el cáncer de páncreas no están determinadas con seguridad todavía, aunque se estudia la posibilidad de que sea hereditario. No obstante, los especialistas coinciden en que un hábito de vida saludable contribuye a que se corran menos riesgos de contraer enfermedades como estas. Según el oncólogo Felipe Palazzo, el cáncer de páncreas, como el 50% de los tumores, está causado por el hábito de fumar y por la contaminación del medio ambiente. El profesional advirtió que entre los factores de riesgo que pueden predisponer a una persona a sufrir algún tipo de cáncer se encuentran, además, la ingesta de carnes en exceso, el consumo excesivo de alcohol y de tabaco y la falta de una alimentación que incluya suficiente cantidad de vegetales (frutas y verduras). Recomendó, asimismo, realizar ejercicio físico y tratar de reducir el estrés. No es que esto constituya una acción preventiva específica contra el cáncer de páncreas, pero ayuda a bajar el riesgo de contraer enfermedades oncológicas.
CLASIFICACIÓN DE TUMORES
El adenocarcinoma es el peor
"La gran mayoría de los tumores de páncreas son malignos, y dentro de estos, los más frecuentes son los adenocarcinomas", explicó el oncólogo Felipe Palazzo. El cáncer puede presentarse en la cabeza, en la cola o en el cuerpo del páncreas. Por lo general, los primeros son adenocarcinomas, que son los más peligrosos. Pueden aparecer otros tumores en la cabeza del páncreas: se los conoce como GIST (tumores del estroma gastrointestinal) y como linfomas. Ambos son más fáciles de tratar que el adenocarcinoma. Por su parte, el cuerpo y la cola del páncreas no tienen cerca ni la arteria ni la vena desentérica. Entonces, los tumores que se desarrollan en estas zonas, a pesar de que se los detecta más grandes, porque no generan tantos síntomas como el adenocarcinoma, son tumores resecables (pasibles de ser extirpados en su totalidad). Y cuando se resecan hay más posibilidades de curación, afirmó el especialista. De todos modos, hay que someter al paciente, luego de la intervención quirúrgica, a la terapia apropiada.
SE REFLEJA EN LA PIEL
La ictericia, síntoma principal
"Cuando el tumor se encuentra en la cabeza del páncreas obstruye la vía biliar, y esto produce una coloración amarilla en la piel del paciente. Es lo que llamamos ictericia y es el síntoma más importante de un posible cáncer de páncreas", dijo el cirujano gastroenterólogo Fernando Buabse. Otros síntomas de la enfermedad pueden ser fuertes dolores de espalda y dolores en la zona superior del abdomen. También puede ocurrir lo que se llama síndrome pilórico, que es cuando el paciente come y se llena rápido, no tiene hambre, vomita, sufre dispepsia (porque la comida no se evacua de manera adecuada debido a que el tumor presiona sobre el intestino), tiene náuseas, y a veces se producen cuadros de diarrea. Ocasionalmente, el dolor aumenta cuando el paciente come. En tanto, los tumores del cuerpo o de la cola del páncreas suelen manifestarse con molestias digestivas específicas. En algunos caso la persona afectada sufre pérdida de peso, desgano, depresión o debilidad.
CÓMO SE DIAGNÓSTICA
Se actúa ante la sola sospecha
"Detectar un cáncer de páncreas es, por lo general, un hallazgo incidental. Es decir, lo que sucede es que el paciente sufre una molestia y el médico pide una ecografía o una radiografía seriada y unos análisis. Sólo el análisis de los estudios permite empezar a sospechar la presencia de la enfermedad. Por eso el tumor suele descubrirse cuando ya no se puede operar", afirmó el oncólogo Felipe Palazzo. El cirujano gastroenterólogo Fernando Buabse, por su parte, resaltó la trascedencia de la acción inmediata: "el médico debe estar muy atento y estudiar al paciente en no más de 48 o 72 horas". "Es importante hacer el diagnóstico cuando aparecen los síntomas, es decir cuando el paciente está amarillo o sufre dolores o alteración en la función hepática. No hay que perder tiempo solicitando muchos estudios, porque eso posterga el comienzo del tratamiento", advirtió Buabse. Otros estudios que pueden usarse son la ecografía abdominal, la tomografía axial computarizada y la resonancia nuclear magnética.
DE QUÉ MANERA SE TRATA
O se cura o se da un paliativo
"Una vez diagnosticado el cáncer de páncreas, se puede hacer una cirugía curativa (se extirpan el tumor y los ganglios linfáticos), una cirugía paliativa o un tratamiento paliativo", detalló el cirujano Fernando Buabse. "Si la enfermedad ya está avanzada, con metástasis, las posibilidades de curación son nulas. Hay que paliar los efectos de la enfermedad, es decir, tratar la ictericia (coloración amarillenta de la piel) y el dolor. Esta paliación puede ser quirúrgica o miniinvasiva, como la colocación de un stent en la vía biliar. También, según el estadio en que se encuentre el tumor, se puede hacer quimioterapia", añadió. Por su parte, el oncólogo Felipe Palazzo describió: "el linfoma es curable con quimioterapia o con radioterapia, no se opera; mientras que el GIST es un tumor curable con terapias moleculares. En este caso la droga emblemática se llama imatinib". El adenocarcinoma puede operarse si no ha hecho metástasis. El GIST también se puede operar, pero lo mismo hay que hacer luego la terapia molecular.
CÓMO MINIMIZAR LOS RIESGOS
Tabaco y alcohol, enemigos
Las causas que generan el cáncer de páncreas no están determinadas con seguridad todavía, aunque se estudia la posibilidad de que sea hereditario. No obstante, los especialistas coinciden en que un hábito de vida saludable contribuye a que se corran menos riesgos de contraer enfermedades como estas. Según el oncólogo Felipe Palazzo, el cáncer de páncreas, como el 50% de los tumores, está causado por el hábito de fumar y por la contaminación del medio ambiente. El profesional advirtió que entre los factores de riesgo que pueden predisponer a una persona a sufrir algún tipo de cáncer se encuentran, además, la ingesta de carnes en exceso, el consumo excesivo de alcohol y de tabaco y la falta de una alimentación que incluya suficiente cantidad de vegetales (frutas y verduras). Recomendó, asimismo, realizar ejercicio físico y tratar de reducir el estrés. No es que esto constituya una acción preventiva específica contra el cáncer de páncreas, pero ayuda a bajar el riesgo de contraer enfermedades oncológicas.
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