ELEVACION DEL ESPIRITU. Creer en algo superior ayuda a tener emociones positivas como la valoración y la gratitud, y con ello, bienestar psicológico. LA GACETA / FOTO DE JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
05 Octubre 2011 Seguir en 

Al conocido refrán de que el dinero no hace a la felicidad se le podría agregar "la juventud, tampoco". Acaso, lo único que pueda llevar paz interior a los corazones, a pesar de los problemas, sea dotar de un sentido espiritual la vida de cada uno. Pero no todos pueden llegar a ese estado. Un estudio de la Pontificia Universidad Católica Argentina compara las respuestas de los adultos argentinos, de acuerdo con su edad y su situación psicosocial. Los resultados sorprenden.
En el capítulo "La experiencia de espiritualidad" del Barómetro de la Deuda Social Argentina, de la UCA, se advierte que entre los jóvenes de 18 a 24 años, más del 26% no encuentra paz interior cuando hay problemas. Pero a medida que pasa el tiempo la vida se ve de otra manera: de los 35 a los 59 años ese déficit baja a casi 18%, y cuando se pasan los 60 años, solamente el 11% tendrá dificultad para sentirse en paz.
Si de niveles de instrucción se habla, aquellos que presentan un grado menor de educación formal tienen menos problemas en percibir la paz interior, frente a los que tienen el secundario completo (18,4%) y o estudios superiores (21%).
En el mismo sentido, los que pertenecen a estratos socioeconómicos medio y medio alto alcanzan mayor dificultad para encontrar la paz interior (entre 21,4% y 20,6%, respectivamente) en relación con los menos favorecidos (con un déficit de percepción de la paz interior de un 19,5% y casi 18%, según sea bajo o muy bajo). Al analizar los resultados de la condición residencial, se observa que los que viven en una villa o asentamiento precario se perciben con menor déficit de paz espiritual (casi 15%) que los que habitan en un barrio con trazado urbano (19%) o medio (21,4%).
"La investigación del Observatorio de la Deuda Social Argentina recoge la perspectiva de que la espiritualidad constituye un recurso psicológico valioso para las personas, así como una fuente potencial de bienestar emocional. En este sentido, cabe referirse a la espiritualidad como un proceso personal interno que se define por la búsqueda de una percepción de conexión con una fuerza trascendente", explica el estudio. ¿Pero por qué esta tendencia del hombre a buscar un ser superior? "Porque responde a la estructura misma del psiquismo. Freud decía ?Dios es el Padre de la primera infancia, que todo lo puede y que de todo protege. De allí, según el psicoanálisis surge la espiritualidad, esa sensación, esa creencia en que llámese como se llame, necesitamos creer para poder vivir", explica la psicoanalista Silvia Bon.
"Ese ?Otro? puede ser un Dios de cualquier religión, una creencia, una posición social o política, la afiliación a una secta o partido. El requisito es que podamos otorgarle poder de protección y así darle algún sentido a la vida. Si estamos amparados por ese Otro nuestra angustia se hace menos pesada. Nuestro bien-estar ?aquí? necesita de un otro que esté ?más allá? protegiéndonos", afirma la experta.
Sin embargo, la psicoanalista Gabriela Abad prefiere remarcar que la espiritualidad está en desuso. "El mundo contemporáneo construye una idea de un sujeto materializado, que pierde el espacio donde se alojaba el alma (...). Este espíritu era la subjetividad que aguijoneaba pidiendo dar sentido y razones a nuestros actos. ¡Pavada de alivio produce la ciencia al desalojar a esa inquilina molesta! Esta supuesta liviandad, propia de la cultura light, atenta contra la paz interior, porque vacía al sujeto de creencias y hasta de palabras para explicar el malestar y la angustia que siente. Por eso, cuando se le pregunta a mucha gente qué le pasa, por qué se autoagrede, sólo atina a contestar ?... y nada?, que casi es el eslogan de muestro tiempo". No obstante, los que le dan sentido a su vida, tienen un mejor bienestar psicológico, destaca el estudio.
En el capítulo "La experiencia de espiritualidad" del Barómetro de la Deuda Social Argentina, de la UCA, se advierte que entre los jóvenes de 18 a 24 años, más del 26% no encuentra paz interior cuando hay problemas. Pero a medida que pasa el tiempo la vida se ve de otra manera: de los 35 a los 59 años ese déficit baja a casi 18%, y cuando se pasan los 60 años, solamente el 11% tendrá dificultad para sentirse en paz.
Si de niveles de instrucción se habla, aquellos que presentan un grado menor de educación formal tienen menos problemas en percibir la paz interior, frente a los que tienen el secundario completo (18,4%) y o estudios superiores (21%).
En el mismo sentido, los que pertenecen a estratos socioeconómicos medio y medio alto alcanzan mayor dificultad para encontrar la paz interior (entre 21,4% y 20,6%, respectivamente) en relación con los menos favorecidos (con un déficit de percepción de la paz interior de un 19,5% y casi 18%, según sea bajo o muy bajo). Al analizar los resultados de la condición residencial, se observa que los que viven en una villa o asentamiento precario se perciben con menor déficit de paz espiritual (casi 15%) que los que habitan en un barrio con trazado urbano (19%) o medio (21,4%).
"La investigación del Observatorio de la Deuda Social Argentina recoge la perspectiva de que la espiritualidad constituye un recurso psicológico valioso para las personas, así como una fuente potencial de bienestar emocional. En este sentido, cabe referirse a la espiritualidad como un proceso personal interno que se define por la búsqueda de una percepción de conexión con una fuerza trascendente", explica el estudio. ¿Pero por qué esta tendencia del hombre a buscar un ser superior? "Porque responde a la estructura misma del psiquismo. Freud decía ?Dios es el Padre de la primera infancia, que todo lo puede y que de todo protege. De allí, según el psicoanálisis surge la espiritualidad, esa sensación, esa creencia en que llámese como se llame, necesitamos creer para poder vivir", explica la psicoanalista Silvia Bon.
"Ese ?Otro? puede ser un Dios de cualquier religión, una creencia, una posición social o política, la afiliación a una secta o partido. El requisito es que podamos otorgarle poder de protección y así darle algún sentido a la vida. Si estamos amparados por ese Otro nuestra angustia se hace menos pesada. Nuestro bien-estar ?aquí? necesita de un otro que esté ?más allá? protegiéndonos", afirma la experta.
Sin embargo, la psicoanalista Gabriela Abad prefiere remarcar que la espiritualidad está en desuso. "El mundo contemporáneo construye una idea de un sujeto materializado, que pierde el espacio donde se alojaba el alma (...). Este espíritu era la subjetividad que aguijoneaba pidiendo dar sentido y razones a nuestros actos. ¡Pavada de alivio produce la ciencia al desalojar a esa inquilina molesta! Esta supuesta liviandad, propia de la cultura light, atenta contra la paz interior, porque vacía al sujeto de creencias y hasta de palabras para explicar el malestar y la angustia que siente. Por eso, cuando se le pregunta a mucha gente qué le pasa, por qué se autoagrede, sólo atina a contestar ?... y nada?, que casi es el eslogan de muestro tiempo". No obstante, los que le dan sentido a su vida, tienen un mejor bienestar psicológico, destaca el estudio.
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