Las idas y vueltas en torno del cuerpo de Eva Duarte de Perón

Historia del "secreto mejor guardado del siglo XX" que aún tiene una pregunta abierta

DESPUÉS DE LA VIDA. Luego de su fallecimiento, el cuerpo de María Eva Duarte de Perón fue embalsamado. En la foto superior, el médico español Pedro Ara, quien supervisó el proceso. DESPUÉS DE LA VIDA. Luego de su fallecimiento, el cuerpo de María Eva Duarte de Perón fue embalsamado. En la foto superior, el médico español Pedro Ara, quien supervisó el proceso.
02 Octubre 2011
Novela
Secreto de confesión
SERGIO RUBÍN
(Vergara - Buenos Aires)

"Era un secreto terrible. El destino del cadáver de Eva Perón fue uno de los secretos mejor guardados del siglo XX". Así comienza el prólogo de Secreto de confesión, la novela histórica de Sergio Rubín, uno de los periodistas más informados sobre cuestiones relacionadas con la Iglesia, que cuenta las alternativas de la desaparición del cadáver embalsamado de Eva Perón.
Ese secreto terrible fue lo que le costó la vida a Pedro Eugenio Aramburu. Ese secreto fue lo que impulsó, años más tarde, al grupo armado Montoneros a robar los restos del ex presidente de su bóveda en el cementerio de la Recoleta, con el objetivo de utilizar su cuerpo como moneda de cambio y lograr que el de Evita fuese traído al país para su descanso definitivo junto a la "oligarquía", muy cerca de Aramburu y muy lejos de Perón.
El cadáver de Evita, según relata Rubín, es objeto de una larga historia cuyo último capítulo aún no se ha escrito. Ese cadáver adorado por el pueblo, apenas visitado tres veces en tres años -mientras se encontraba en la sede de la CGT- por Juan Domingo Perón, y abandonado por el propio Perón en 1955.
Presos del odio, los antiperonistas de posición más extrema -los 'gorilas' y la Marina- querían que fuese cremado. La presión que ellos ejercieron sobre el entonces presidente Aramburu está descripta con todo detalle en el libro de Rubín. Allí se reflejan las alternativas del año y medio en que el cuerpo de Eva no tuvo destino ni descanso: las idas y vueltas, los riesgos, las marchas y contramarchas de una decisión que comprometía el amor de un pueblo y la paz social. 
En Secreto de Confesión, Rubín saca a la luz las alternativas que hicieron que Aramburu dejase en manos de Alejandro "Cano" Lanusse, entonces Jefe del Regimiento de Granaderos a Caballo -Escolta Presidencial-, el destino del cuerpo de Eva. Fue Lanusse, que en 1956 había sido enviado como embajador especial y extraordinario al Vaticano con motivo de la celebración del 80º aniversario del nacimiento de Pío XII, junto a su confesor y amigo íntimo, el sacerdote Francisco "Paco" Rotgers, quien inició los trámites para que el cadáver fuese trasladado y recibiese cristiana sepultura en la ciudad de Milán. 
Con documentación histórica inédita, Sergio Rubín reconstruye tanto el "operativo traslado"' como el "operativo devolución", procedimiento realizado por un pequeño grupo de oficiales del Ejército, por el cual los restos son devueltos a Perón, 14 años después, durante su exilio en Madrid. 
Secreto de confesión responde a muchas preguntas que los argentinos nos hemos formulado durante años, y también deja flotando un nuevo interrogante: ¿el peregrinaje de Evita está terminado?                                                                                                       
© LA GACETA

Alfredo Lanusse

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