02 Octubre 2011 Seguir en 

Ensayo
LA MUERTE DEL HÉROE
RICARDO FORSTER
(Ariel - Buenos Aires)
Este libro de ensayos está dividido en cuatro partes: Intervenciones críticas, Ensayos borgeanos, Huellas biográficas y Hermenéuticas. Ricardo Forster, un estudioso especialista en la obra de Walter Benjamin y en la de Theodor Adorno, es un extraordinario cultor del ensayo. Esta obra se inicia con un estudio de la tradición crítica del ensayo como "artesanía de la sospecha". Ha abordado el género en libros anteriores y se opone al desprecio del que es objeto. Postula que el ensayista "sabe de extravíos y de deslizamientos hacia zonas peligrosas", su escritura supone una toma de partido, un impulso crítico y una interrogación. Estas notas lo transforman en un ariete contra la lógica productivista de la sociedad actual. Lo define una lógica de la sospecha frente a los saberes constituidos, lo obsesiona el vaciamiento de las palabras y el enmudecimiento crítico.
Época de héroes fugaces
El trabajo más meduloso del libro lleva por título La muerte del héroe y encierra una estimulante y sólida reflexión sobre el lugar del héroe y del mito en una época que se coloca más allá de los grandes relatos. "Concluida la historia, retirado el héroe de escena por anacrónico e inútil, lo que queda, cuando los ideales se han mudado hacia el país de nunca jamás, es la visita guiada al museo del pasado perdido o la contemplación catártica de imágenes producidas en la industria del espectáculo que remiten a una época acontecida de una vez y para siempre".
Hay una estrecha relación entre el héroe y la historia entendida como potencialidad y acción. La figura nos devuelve a las arcaicas estrategias del mito. Estamos en un tiempo de héroes fugaces. Si el triunfo del héroe moderno significaba el triunfo del conjunto, hoy no pide otra cosa que espectacularidad, transformado en representación majestuosa de nuestras propias imposibilidades.
Forster reflexiona sobre la concepción de la historia, se basa en el artículo La rebelión del coro, de José Nun, para proclamar que, aunque era un grito de batalla contra la construcción de un concepto único y cerrado de historia, ahora "se ha vuelto expresión resignada, coro que viene a acompañar el vaciamiento de la escena pública y a coronar la definitiva desdramatización de la historia en el tiempo final del reinado de la mercancía".
Hay una reducción de la historia que conlleva la negación del mito. Se ha pasado de la historia del héroe a las historias de lo privado y lo cotidiano y se ha situado al héroe entre la industria del espectáculo y la efeméride desactivada.
También se ha perdido la conciencia de la importancia de la dimensión mítica. El autor considera imprescindibles devolver al mito y la utopía su carga emancipatoria. Coincide con escritores como Frank en la importancia del reencantamiento del mundo.
La segunda parte está dedicada a lectura de Borges a quien vincula con Walter Benjamin. Una de las zonas más poéticas la constituyen los ensayos autobiográficos referidos, en especial, a la actividad del lector, un lector que reivindica la felicidad como objetivo de la actividad. En el última se impone de nuevo el lenguaje filosófico que reflexiona sobre transmisión y tradición, mesianismo y antinomismo, palabra e imagen, memoria y olvido.
En síntesis, el libro nos entrega un sólido trabajo de investigación que no elude la presencia de la subjetividad en la tarea de pensar.
© LA GACETA
Carmen Perilli







