El virus de la prisa es una epidemia urbana

Es crucial identificar el problema y sus causas. Con ejercicios de respiración, relajación y meditación se puede disminuir la ansiedad.

EL EJE DEL MALESTAR. La falta de recursos que tiene una persona para manejarse con control en situaciones difíciles y conflictivas lleva al estrés. SYNCHEALTHBLOG.WORDPRESS.COM EL EJE DEL MALESTAR. La falta de recursos que tiene una persona para manejarse con control en situaciones difíciles y conflictivas lleva al estrés. SYNCHEALTHBLOG.WORDPRESS.COM
29 Septiembre 2011
Cumplir horarios, terminar trabajos a tiempo, compaginar la vida laboral con la familiar y la social; estudiar, practicar deportes... Hoy, la vida en las grandes ciudades es para la mayoría de las personas sinónimo de estrés. Y cuando esta condición se vuelve crónica, la salud se deteriora, con consecuencias que van desde la ansiedad hasta trastornos cardiovasculares, depresión, problemas gastrointestinales y otros.

El estrés es una respuesta natural del organismo ante lo que considera una potencial amenaza, por lo que la clave está en sopesar qué circunstancias representan verdaderamente un peligro y cuáles son meros problemas que pueden enfrentarse sin perder el control. El segundo paso es aprender a manejar la reacción ante situaciones estresantes.

No distingue edad
"El estrés crónico supera en una proporción de cinco a uno al estrés agudo, y se observa mucho más en el medio urbano que en el rural, tanto en la adolescencia como en la tercera edad y en adultos. Se considera que, por lo general, es producto de la falta de recursos que tiene una persona para manejarse en circunstancias problemáticas", comentó el psiquiatra Miguel Márquez, director del centro Asistencia, Docencia e Investigación en Neurociencia, de Buenos Aires.

Según el médico, muchas veces la dificultad para enfrentar situaciones estresantes arranca en el seno familiar. En familias con esta característica suele haber más gente con estrés, ya que los chicos son formados en un ambiente donde los problemas siempre son graves, no se resuelven y todo es preocupante. Si bien en estos casos sería oportuna la consulta al psiquiatra o al psicólogo, lo más recomendable es buscar una modificación del comportamiento.

Un enfoque diferente
El médico añadió también que es importante incorporar estrategias tales como hábitos funcionales adecuados, organizar mejor el tiempo, reacomodar toda las actividades y practicar determinados ejercicios físicos.

"Es muy oportuno comenzar este nuevo estilo de vida durante las vacaciones para iniciar el año con un enfoque diferente", aconsejó.

"Una opción es aprender a relajarse y a meditar", sostiene por su parte la licenciada en Ciencias de la Educación Cintia Vanesa Dias, directora del centro Plenitud, organismo pionero en el estudio de la ciencia de las emociones con una mirada teosófica. "Hoy -subraya- no caben dudas acerca de la utilidad de la meditación para alcanzar un mayor bienestar físico y psíquico". En oriente, insiste, sabían esto hace miles de años, y perfeccionaron sus prácticas por medio de disciplinas como el chi-kung, el zazen y el hatha-yoga, entre otras. Sin embargo, agrega que es necesario adaptar ese conocimiento a occidente para obtener resultados a pesar del ruido del tránsito, del reloj y de las obligaciones.

Esta especialista señala como clave a la educación emocional: "de nada sirve recitar el omm si no somos capaces de reconocer un problema y manejarlo sin estallar en crisis". Como primera medida recomendó meditar. "Esto no significa sentarse y dejar la mente en blanco; meditar tiene que ver más con filosofar, lograr un pensamiento reflexivo, despojado de la ambivalencia emocional", aclara.

"Cuando identificamos una situación potencialmente estresante conviene respirar profundo tres veces y exhalar todo el aire posible tratando de llevar un ritmo pausado de respiración -subrayó Dias-. Esto produce mayor oxigenación de la sangre, desacelera el ritmo cardíaco y aquieta la respuesta hormonal al estrés. Por supuesto, este es el primer escalón de todo un camino de prácticas que, con los años, permite alcanzar una mejor calidad de vida".

Aquieta la mente

Paula Cruz Cornejo, referente en Tucumán de la fundación internacional El Arte de Vivir, señaló que la meditación incide en forma positiva en la salud, elimina el estrés y logra aquietar la mente. Además proporciona un descanso profundo y llena de energía al organismo. "Está comprobado científicamente que 20 minutos de meditación equivalen a tres horas de sueño. Sus beneficios se expanden hacia el entorno debido a las vibraciones específicas que genera. Por eso, una persona que medita habitualmente puede lograr bienestar para sí misma y los demás", destacó. "Una multitud meditando en la Argentina -como lo estamos haciendo ahora en diferentes puntos del país (el sábado meditaremos en el parque 9 de Julio)- contribuye a promover la no violencia", enfatizó la especialista y capacitadora en meditación.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios