15 Julio 2003 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El Fondo Monetario Internacional (FMI) estaría dispuesto a aceptar el pedido del gobierno de Néstor Kirchner de refinanciar la totalidad de la deuda que el país mantiene con el organismo por un lapso de dos años a condición de no desembolsar dinero fresco, aseguró un experto en deuda soberana de la calificadora de riesgo Fitch Ibca, según publicó el diario porteño "El Cronista".
Pero a cambio de esta prórroga de los vencimientos -que incluirá tanto al FMI, como al Banco Mundial (BM) y al Banco Interamericano de Desarrollo (BID)-, el Gobierno nacional deberá cumplir varias condiciones. En primer lugar, comprometerse a lograr un superávit fiscal de al menos el 3% anual y acortar los caminos que permitan una rápida reestructuración de la deuda con los acreedores privados. En ese sentido, las exigencias del FMI serán llevar a cabo la reforma y la normalización del sistema financiero y la puesta en marcha de mecanismos de estímulos a las inversiones. Precisamente, este no es el camino que hasta ahora recorrió la administración Kirchner.
Un pasivo menor
Pero tanto el analista de Fitch consultado como un analista de Wall Street coincidieron en que no se aceptará una quita de la deuda al FMI, entidad que preside Horst Köhler. Los expertos internacionales advierten que la extensión de los plazos de pago, sumada a las tasas de interés que cobra el Fondo, sería de hecho una reducción en el "valor presente neto" de las acreencias a cobrar del organismo.
La denominada "línea blanda" del FMI considera que si se postergan los vencimientos con los organismos multilaterales de crédito y se obtiene un superávit del 3% anual, Argentina podrá volver a los mercados de capital y cancelar con ese dinero, gradualmente, la deuda con el FMI, el Banco Mundial y el BID. (Especial)
Pero a cambio de esta prórroga de los vencimientos -que incluirá tanto al FMI, como al Banco Mundial (BM) y al Banco Interamericano de Desarrollo (BID)-, el Gobierno nacional deberá cumplir varias condiciones. En primer lugar, comprometerse a lograr un superávit fiscal de al menos el 3% anual y acortar los caminos que permitan una rápida reestructuración de la deuda con los acreedores privados. En ese sentido, las exigencias del FMI serán llevar a cabo la reforma y la normalización del sistema financiero y la puesta en marcha de mecanismos de estímulos a las inversiones. Precisamente, este no es el camino que hasta ahora recorrió la administración Kirchner.
Un pasivo menor
Pero tanto el analista de Fitch consultado como un analista de Wall Street coincidieron en que no se aceptará una quita de la deuda al FMI, entidad que preside Horst Köhler. Los expertos internacionales advierten que la extensión de los plazos de pago, sumada a las tasas de interés que cobra el Fondo, sería de hecho una reducción en el "valor presente neto" de las acreencias a cobrar del organismo.
La denominada "línea blanda" del FMI considera que si se postergan los vencimientos con los organismos multilaterales de crédito y se obtiene un superávit del 3% anual, Argentina podrá volver a los mercados de capital y cancelar con ese dinero, gradualmente, la deuda con el FMI, el Banco Mundial y el BID. (Especial)







