La diversificación llegó para quedarse

En los últimos años hubo un notable avance de sectores agrícolas en la provincia. Quedó atrás la noción de que Tucumán es sólo caña de azúcar.

13 Julio 2003
Durante años se achacó al monocultivo de la caña de azúcar el origen de todos los males de Tucumán. Tal vez por esta idea haya surgido un sentimiento antiazucarero que hasta hoy perdura en la provincia.
Tal vez sea criticable que la economía de Tucumán dependa casi exclusivamente de los ingresos externos que se generan a través de productos primarios, pero de ninguna manera se puede seguir hablando de un monocultivo en la provincia. Más allá de la innegable importancia que reviste la actividad azucarera, hoy hay otros cultivos en franca expansión y absolutamente consolidados en la provincia, como el citrus y la soja, por nombrar sólo a los más importantes.
En la década del 90, el agro tucumano vivió una etapa de cambios que terminó con la llegada de la devaluación. En ese lapso hubo notables mejoras en la productividad en los distintos cultivos, a través de la incorporación de maquinaria de última generación, y la utilización de nuevas variedades de semillas. Año a año fueron creciendo los volúmenes de cosecha, y en muchas campañas se registraron récords productivos.
En la década pasada el limón tucumano se consolidó en los principales mercados del mundo y fue reconocido en todos los mercados consumidores por la alta calidad de la fruta. Gracias al trabajo a conciencia realizado durante años por organismos oficiales y entidades de productores, el limón logró finalmente ingresar a mercados como Estados Unidos -donde un insólito fallo judicial impidió que prosigan las exportaciones de los cítricos- y recientemente el de Japón. Hablar de esta provincia es hablar de azúcar, pero hoy es imposible no referirse al limón cuando se habla del Tucumán productivo.
El caso de la soja es emblemático. En los últimos años ocupó terrenos antes destinados a otros cultivos, e incluso logró que muchos productores propiciaran desmontes para ganar mayores espacios. Con soja también se avanzó sobre los territorios de las vecinas provincias de Santiago del Estero y Salta, dado que en Tucumán ya no queda espacio que no haya sido ocupado por la oleaginosa. Inclusive, los campos del este tucumano, durante años desechados para ser cultivados por lo agreste de la zona, ahora son sembrados con soja en forma regular.

Otras alternativas
También hay otros cultivos que tienen su lugar, como la frutilla, también reconocida en el plano nacional por su calidad. Tan es así que hay quienes se animan a afirmar que las condiciones de esta fruta superan a las de Coronda, en Santa Fe. El cultivo de papa consumo ocupa entre 6.000 y 10.000 hectáreas, y se vende en contraestación en el país. Además está el tabaco, que reviste notable importancia en las economías de tres departamentos del sur de la provincia. El maíz, si bien pierde lugares en favor de la soja, sigue ocupando un amplio territorio. El trigo, que se siembra en invierno en los terrenos que ocupa la soja, es una sana costumbre que tiende a consolidarse en la provincia.

La soja no se detiene
El sector sojero tuvo un crecimiento meteórico en los últimos años en esta provincia en detrimento de todas las demás producciones agropecuarias de la provincia. Esta tendencia se agudizó en las últimas campañas, dado que la devaluación mejoró notablemente las perspectivas de los productos exportables, como es el caso de la soja. Así, muchas hectáreas de campos en Tucumán pasaron a integrarse a esta actividad en las pasadas temporadas. Esta producción pone en riesgo la continuidad en la provincia de actividades como la ganadería y el cultivo del poroto, además de haber avanzado sobre la horticultura, la caña y el mismo limón. Sin embargo, el trabajo de los sojeros no es precisamente un ejemplo. Según alertó en diversas oportunidades el consultor agropecuario Oscar Ricci, en Tucumán el cultivo se desarrolla sin las previsiones adecuadas para preservar la sustentabilidad de los suelos. "No se está haciendo la necesaria rotación cultivos con el maíz, porque la soja es más fácil de manejar y más rentable", viene sosteniendo Ricci desde hace varios años. La consecuencia directa de esta falta de conciencia de los propios productores se traducirá en un agotamiento de la tierra y en la consecuente pérdida de productividad del grano. Cuando la propia naturaleza se ocupe de equilibrar las cargas, es posible que la soja pierda parte del atractivo que hoy despierta entre los agricultores tradicionales e incluso sobre los aventureros que vienen apostando por este sector.

El cañaveral es eficiente
Del total del área cultivada con caña de azúcar en Tucumán, hay al menos 100.000 hectáreas en la zona central de la provincia que no podrían ser destinadas a ningún otro cultivo, dadas las condiciones naturales de esos campos. Por lo tanto, siempre habrá caña en este territorio. "La tecnología que se aplica en el sector cañero es muy buena, similar a la de los países azucareros más eficientes del mundo, aunque no alcanza a un 20% del área con el cultivo, que está en manos de productores chicos", señaló el presidente de Cactu, Otto Gramajo. Consideró que la productividad del sector es satisfactoria, aunque se ocupó de diferenciar la productividad que se obtiene en el campo y la que se logra en los ingenios. "No es lo mismo hablar de kilos de caña por hectárea que de kilos de azúcar por hectárea. Los cañeros han aplicado nuevas variedades para mejorar la eficiencia del cultivo, pero en general no fueron acompañados por las fábricas, donde sólo en este último año se hicieron inversiones para mejorar la productividad", evidenció Gramajo. Más allá de estos cambios, la actividad azucarera necesita previsibilidad, porque las inversiones se deben planificar a largo plazo. "Falta una política azucarera; no se puede pensar en promover mejoras costosas si existe el riesgo, por ejemplo, de que el año próximo haya excedentes de 300.000 toneladas de azúcar en la provincia, sin nada que imponga que todos exportemos en iguales proporciones", concluyó el titular de Cactu.

Reconocen al limón
Tucumán es la principal zona productora de limones en contraestación del mundo. Tan importante es esta actividad, que tiene gran incidencia en los precios en mercados tan lejanos como los de la Unión Europea. Su potencial de expansión es ilimitado, lo cual se confirmó en la presente temporada, con el ingreso de la fruta al mercado de Japón. También gana gravitación en la economía provincial: en la última campaña, los ingresos por el citrus son superiores a los del azúcar. "Debemos manejarnos con prudencia, buscar el apoyo de los organismos nacionales y fijar objetivos comunes", sostuvo el presidente de la Asociación Tucumana del Citrus (ATC), Enrique Prado. Del Estado -subraya el dirigente- se exige que ayude a resolver problemas de tipo organizativo, de gestión, económicos, sanitarios y a buscar nuevos mercados. "Más allá de estas consideraciones, no hay que olvidarse nunca de que se trata de una actividad privada, y que de sus propios factores dependerá el éxito o el fracaso", aclaró Prado. Consideró que el sector está en condiciones de manejar y de resolver todas los inconvenientes que se le presenten. "Tucumán debería ser el paladín limonero del mundo. Para ello, sería necesario desarrollar una marca o calidad de origen, que identifique a la provincia y no a empresas en particular", opinó. Esta idea se lleva a cabo este año por primera vez con la exportación a Japón. "Debería hacerse lo mismo con todas las exportaciones", concluyó Prado.


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