11 Julio 2003 Seguir en 
La desaparición paulatina de los Bonos de Cancelación de Deudas (Bocade) generó expectativas favorables en los bancos de la City tucumana, a la par de significar un rudo golpe a la economía informal. A 18 días de expirar la fecha para la desaparición oficial de la cuasimoneda que convivió codo a codo con el peso, se perciben signos de reactivación en la actividad financiera.
Según la mayoría de los voceros de siete bancos consultados por LA GACETA, el primer efecto favorable que se percibe desde que comenzó el rescate de los bonos y ante la entrada a la plaza de $ 130 millones (lo que elevaría el circulante en la provincia a más de $ 300 millones), es el aumento considerable de los depósitos en pesos.
De tal forma, al crecer la liquidez de las entidades que operan en el mercado local, poco a poco se va ampliando la oferta en materia de préstamos.
Una tercera consecuencia es el mayor movimiento experimentado en los cajeros automáticos, que hasta se duplicó en algunas entidades. "Mientras se mantenga el flujo de fondos nacionales que recibe la provincia, para cubrir sus obligaciones en planillas de sueldos, proveedores y contratistas, la desaparición de los Bocade va a redundar en una mejor calidad de liquidez del sistema y le hará muy bien a los trámites de pago formal", observó una fuente a LA GACETA.
El gerente de una entidad de primera línea consideró que la mayor utilización de los servicios bancarios desde que comenzó el canje de los bonos, se aprecia, en especial, en el uso de las tarjetas de débito y de crédito.
Otra fuente indicó que un crecimiento importante en los volúmenes bancarios operados comenzó a experimentarse desde hace algunas semanas debido a la generalización de la cadena de pagos en pesos en el sector agrícola. Observó que son muchos aún los productores que no tienen bancarizado el pago a sus trabajadores.
En el caso de las cuentas sueldo por medio de las tarjetas de débito, las fuentes bancarias coincidieron en que, además de las empresas que volverán a pagar todas sus obligaciones salariales en efectivo, son numerosas las compañías que están analizando la posibilidad de bancarizar a su personal. "Este sistema -señalaron-, además de ser más seguro, representa un gasto mínimo e inferior al que se produce con el pago directo y le permite al empleado disponer de los servicios bancarios adicionales (caso de los préstamos automáticos)-.
También se nota una mayor utilización de las tarjetas de crédito, que lanzaron planes de tres pagos sin recargo y hasta de 12 meses, con intereses pero en cuotas fijas. No obstante estas perspectivas favorables, según reconoció un ejecutivo, lo que hace falta para dinamizar a todo el sector es que las tasas de interés sigan en baja (están en el 22% como mínimo más los gastos extras, que no son pocos).
Según la mayoría de los voceros de siete bancos consultados por LA GACETA, el primer efecto favorable que se percibe desde que comenzó el rescate de los bonos y ante la entrada a la plaza de $ 130 millones (lo que elevaría el circulante en la provincia a más de $ 300 millones), es el aumento considerable de los depósitos en pesos.
De tal forma, al crecer la liquidez de las entidades que operan en el mercado local, poco a poco se va ampliando la oferta en materia de préstamos.
Una tercera consecuencia es el mayor movimiento experimentado en los cajeros automáticos, que hasta se duplicó en algunas entidades. "Mientras se mantenga el flujo de fondos nacionales que recibe la provincia, para cubrir sus obligaciones en planillas de sueldos, proveedores y contratistas, la desaparición de los Bocade va a redundar en una mejor calidad de liquidez del sistema y le hará muy bien a los trámites de pago formal", observó una fuente a LA GACETA.
El gerente de una entidad de primera línea consideró que la mayor utilización de los servicios bancarios desde que comenzó el canje de los bonos, se aprecia, en especial, en el uso de las tarjetas de débito y de crédito.
Otra fuente indicó que un crecimiento importante en los volúmenes bancarios operados comenzó a experimentarse desde hace algunas semanas debido a la generalización de la cadena de pagos en pesos en el sector agrícola. Observó que son muchos aún los productores que no tienen bancarizado el pago a sus trabajadores.
En el caso de las cuentas sueldo por medio de las tarjetas de débito, las fuentes bancarias coincidieron en que, además de las empresas que volverán a pagar todas sus obligaciones salariales en efectivo, son numerosas las compañías que están analizando la posibilidad de bancarizar a su personal. "Este sistema -señalaron-, además de ser más seguro, representa un gasto mínimo e inferior al que se produce con el pago directo y le permite al empleado disponer de los servicios bancarios adicionales (caso de los préstamos automáticos)-.
También se nota una mayor utilización de las tarjetas de crédito, que lanzaron planes de tres pagos sin recargo y hasta de 12 meses, con intereses pero en cuotas fijas. No obstante estas perspectivas favorables, según reconoció un ejecutivo, lo que hace falta para dinamizar a todo el sector es que las tasas de interés sigan en baja (están en el 22% como mínimo más los gastos extras, que no son pocos).







