04 Agosto 2011 Seguir en 
EL CAIRO.- "Niego todos los cargos de la acusación. Yo no he cometido esos crímenes", afirmó ayer con voz firme Hosni Mubarak, pese a la fragilidad de su pálido y demacrado aspecto y a estar postrado en una camilla dentro de una jaula de hierro. Así participó en la primera sesión del juicio penal en su contra por la muerte de cientos de manifestantes, abuso de poder y enriquecimiento ilícito.
El ex mandatario, de 83 años, dirigió Egipto durante casi 30 años en forma autoritaria hasta su caída el 11 de febrero. Si es encontrado culpable, se enfrenta a una condena a muerte. Actualmente está arrestado en un hospital militar. Su imagen emocionó a quienes lo derrocaron y envió un mensaje escalofriante a otros autócratas que enfrentan levantamientos populares.
Además de Mubarak, se juzga por los crímenes a su ex ministro de Interior, Habib al Adli, y a seis ex altos funcionarios de esa cartera. Los hijos de Mubarak, Gamal y Alaa, afrontan cargos por corrupción (estaban con un ejemplar de El Corán en las manos). Todos ellos negaron las imputaciones.
En enero y febrero, en las represiones a las protestas civiles, murieron más de 800 personas y hubo más de 6.000 heridos.
Al comenzar el proceso, el juez Ahmed Rifaat pidió calma a las 600 personas que estaban en la sala de la Academia de Policía de El Cairo, mientras la televisión retransmitía en directo los debates. Afuera, al menos 61 manifestantes resultaron heridos al enfrentarse defensores del ex Presidente con sus adversarios; de ellos, 11 fueron trasladados al hospital.
Los debates sobre el desarrollo del proceso entre el juez y los más de 80 defensores concentraron la jornada. Los abogados de Mubarak reclamaron que se cite como testigos al actual jefe del gobernante Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, Mohammed Hussein Tantawi y el ex director de los servicios secretos, Omar Suleiman., que ocuparon cargos en el anterior Gobierno.
El proceso contra los Mubarak continuará el 15 de agosto; mientras que hoy seguirá el juicio al ex ministro del Interior y a sus funcionarios. El empresario Husein Salem es juzgado en ausencia porque está detenido en España. (Especial-DPA-AFP-Reuters)
El ex mandatario, de 83 años, dirigió Egipto durante casi 30 años en forma autoritaria hasta su caída el 11 de febrero. Si es encontrado culpable, se enfrenta a una condena a muerte. Actualmente está arrestado en un hospital militar. Su imagen emocionó a quienes lo derrocaron y envió un mensaje escalofriante a otros autócratas que enfrentan levantamientos populares.
Además de Mubarak, se juzga por los crímenes a su ex ministro de Interior, Habib al Adli, y a seis ex altos funcionarios de esa cartera. Los hijos de Mubarak, Gamal y Alaa, afrontan cargos por corrupción (estaban con un ejemplar de El Corán en las manos). Todos ellos negaron las imputaciones.
En enero y febrero, en las represiones a las protestas civiles, murieron más de 800 personas y hubo más de 6.000 heridos.
Al comenzar el proceso, el juez Ahmed Rifaat pidió calma a las 600 personas que estaban en la sala de la Academia de Policía de El Cairo, mientras la televisión retransmitía en directo los debates. Afuera, al menos 61 manifestantes resultaron heridos al enfrentarse defensores del ex Presidente con sus adversarios; de ellos, 11 fueron trasladados al hospital.
Los debates sobre el desarrollo del proceso entre el juez y los más de 80 defensores concentraron la jornada. Los abogados de Mubarak reclamaron que se cite como testigos al actual jefe del gobernante Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, Mohammed Hussein Tantawi y el ex director de los servicios secretos, Omar Suleiman., que ocuparon cargos en el anterior Gobierno.
El proceso contra los Mubarak continuará el 15 de agosto; mientras que hoy seguirá el juicio al ex ministro del Interior y a sus funcionarios. El empresario Husein Salem es juzgado en ausencia porque está detenido en España. (Especial-DPA-AFP-Reuters)







