Tras el desalojo, los indignados de la Puerta del Sol protestaron en la calle

La Policía española obligó a los manifestantes del movimiento 15-M a abandonar el campamento ubicado en el centro de Madrid.

FORCEJEOS. Aunque la Policía tuvo que empujar a algunos manifestantes, las autoridades informaron que no hubo incidentes mayores durante el desalojo. REUTERS FORCEJEOS. Aunque la Policía tuvo que empujar a algunos manifestantes, las autoridades informaron que no hubo incidentes mayores durante el desalojo. REUTERS
02 Agosto 2011
MADRID, España.- El epicentro y símbolo del movimiento conocido como los "indignados" de España, la Puerta del Sol de Madrid, fue desalojada hoy definitivamente por las fuerzas de seguridad, luego de dos meses y medio de que comenzaran allí las acampadas de protesta contra el Gobierno del presidente, José Luis Rodríguez Zapatero.

Tras el desalojo, por las redes sociales de internet se extendió la convocatoria de una protesta en el centro de la capital española. Para evitarla, la Policía bloqueó todos los accesos a Puerta del Sol y cerró las estaciones de subterráneos y de trenes que hay en el lugar y que son de las principales de Madrid. La plaza quedó vacía de ciudadanos, pero las protestas se extendieron en diferentes puntos de la ciudad.

Algunos miembros del 15-M asociaron el desmantelamiento con la próxima visita del Papa Benedicto XVI a Madrid, con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. Se espera que su llegada atraiga a centenares de miles de personas.

Protestaron por las calles
Ante el blindaje de las fuerzas de seguridad, los indignados ocuparon la cercana avenida Gran Vía y cortaron el tráfico. Por varios lugares emprendieron marcha hacia el Congreso de los Diputados, donde esta noche se congregaban varias decenas de manifestantes. En el centro de Madrid volvieron a escucharse cánticos en contra de los políticos.

En Barcelona, varias decenas de personas se congregaron en la céntrica Plaza de Catalunya en solidaridad con los desaoljados en Madrid. El desmantelamiento de la Puerta del Sol, decidido por las autoridades de Madrid y por el Ministerio del Interior, cuando aún dormían los aproximadamente 30 manifestntes que mantenían sus carpas en el kilómetro cero de la capital española. Lo mismo hicieron las fuerzas de seguridad en el Paseo del Prado, donde permanecían unas 60 personas.

La Puerta del Sol y el Paseo del Prado eran hasta hoy el último reducto de los indignados en la vía pública. El desalojo, en el que participaron cerca de 300 agentes, se produjo de forma pacífica. En total, los servicios de limpieza retiraron casi 27.000 kilos de residuos. La mayoría de los indignados decidieron levantar el campamento el pasado 12 de junio. En el lugar dejaron un puesto de información. Y allí también se quedó un grupo de personas que se negó a seguir la consigna mayoritaria para abandonar la plaza. (DPA-Reuters)

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