Tensiones y represión en Siria

02 Agosto 2011
LONDRES.- Al enviar tanques para aplastar a los manifestantes en la ciudad de Hama, donde aún está latente el recuerdo de la masacre de 20.000 personas en 1982, el asediado presidente sirio, Bashar al-Assad, eligió un camino sin retorno. Estados Unidos, la Unión Europea y Turquía han advertido a al Assad que no repita esa matanza, en la cual el padre del actual presidente, Hafez Al-Assad, aplastó una revuelta islamista. Pero el Gobierno está dando un doble mensaje a sus críticos y a su pueblo: que no cederá. Grupos defensores de los derechos humanos contabilizaron el domingo 142 muertos en Siria. El mayor número de víctimas se produjo en Hama. Los activistas dijeron que a pesar del inicio del mes de ramadán, el Ejército reanudó tras la caída del sol sus ataques para evitar que se congreguen los manifestantes. (Reuters)

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