El centro farmacéutico de la UNT bajó la producción

La tecnología obsoleta impide realizar la síntesis de principios activos. Se importa el 95% de la materia prima de los insumos que elabora

MAYORES COSTOS. El laboratorio de la UNT aumentó su capacidad operativa, pero sigue sin poder competir. LA GACETA / FOTO DE JUAN PABLO SANCHEZ NOLI MAYORES COSTOS. El laboratorio de la UNT aumentó su capacidad operativa, pero sigue sin poder competir. LA GACETA / FOTO DE JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
02 Agosto 2011
Desde sus inicios, en la década del 90, toda la producción farmacológica del Centro de Elaboración y Estudios Farmacéuticos de la Facultad de Bioquímica, Química y Farmacia iba ser destinada a los CAPS y hospitales de Tucumán para cumplir con la declaración de Alma-Ata "Salud para todos" (Conferencia Internacional sobre Atención Primaria de la Salud en 1978). Se proyectaba, además, ampliar el radio de acción hacia las provincias vecinas para atender tantos los sectores oficial como privado de la salud pública. Tal ambición no pudo concretarse hasta el presente.

Jamás se modernizó

"Este laboratorio hubiera podido desarrollar una industria de fármacos acorde al adelanto tecnológico actual, pero por la falta de actualización hoy tenemos capacidad operativa ociosa, con tecnología obsoleta, lo que impide cumplir con el propósito de abstecer de medicamentos básicos a Tucumán y demás provincias vecinas", declaró a LA GACETA María Inés Argañaraz, directora técnica del centro farmacéutico de la UNT.

La profesional considera que a dos décadas de su creación el laboratorio tendría que estar funcionando con síntesis de principios activos, para fabricar materias primas. "Esto nos daría la verdadera independencia y soberanía sanitaria con la que soñaron Arturo Oñativia y Arturo Illia, porque no tendríamos que importar -como lo hacemos ahora- casi el 95% de la materia prima de los insumos", enfatizó Argañaraz.

Sin industria nacional

Acotó luego que el país carece de una industria química que elabore la amoxicilina (antibiótico) el paracetamol (antifebril) -por ejemplo-, para que el día que surja algún problema con la importación de materia prima, como ya sucedió, el centro de la UNT y otras farmacias oficiales del país no se queden sin elaborar remedios. En los 90 han sido cerradas, desmanteladas y trasladadas a otros países varias fábricas químicas de cápsulas. "Es inconcebible: no tenemos cápsulas, las importábamos de Colombia, pero las restricciones actuales de importación nos afectan...", analizó.

Sueño de Illía y Oñativia

Argañaraz recordó que Illía y Oñativia luchaban para frenar el avance de las industrias farmacéuticas multinacionales porque querían que el país provea a la población medicamentos de industria nacional, para tener siempre fármacos a bajos costos y asegurar el acceso de toda la población a los remedios que son "un bien social".

Con este centro farmacéutico -enfatizó Argañaraz- se pretende que haya una utilización social del conocimiento, para que todos los avances y descubrimientos puedan ser volcados en beneficio de la sociedad, de modo que la UNT sea funcional a su medio y esté atenta a las problemáticas que surjan en el campo de la salud para colaborar en la búsqueda de soluciones. Actualmente, el laboratorio de la UNT provee de fármacos al Subsidio de Salud, Asunt, Prensalud y a la Mutualidad Provincial.

"Aumentamos la capacidad operativa para presentarnos en las compras centralizadas que realiza el Siprosa, pero desde 2005 los costos de los productos que nos pasaban eran tan bajos que nosotros no podíamos competir. Nosotros compramos en distribuidoras y droguerías habilitadas por la Anmat, los productos son controlados en origen y luego por nosotros. Estos controles, la elaboración, la farmacovigilancia y la expedición están manejados por farmacéuticos para ofrecer un producto de calidad comprobada. Esto tiene un costo adicional que nos impide competir con los precios que presenta el Siprosa", advirtió.

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