30 Julio 2011 Seguir en 
OSLO.- Los noruegos se unieron en el dolor al realizar los primeros funerales de las víctimas de la masacre de la semana pasada, en la que Anders Behring Breivik mató al menos a 77 personas. Rodeado de un imán y un obispo de la Iglesia estatal Luterana, el primer ministro Jens Stoltenberg asistió al acto en la principal mezquita de Oslo en el momento exacto en que Breivik detonó un coche bomba cargado con explosivos en el centro de la capital el 22 de julio. "Fuimos víctimas de un ataque en el corazón de la democracia", dijo Stoltenberg sobre la peor tragedia en la historia noruega desde la Segunda Guerra Mundial. "El resultado fue una democracia fortalecida, mayor unidad", agregó. Ayer, la policía elevó el número de muertos en el campamento de las juventudes laboristas en la isla Utoeya de 68 a 69. El tiroteo se produjo después del ataque con bomba en Oslo, donde murieron 8 personas.
Noruega suspendió el impuesto a la importación de rosas debido a que los productores no han podido satisfacer la demanda de las flores, que se han convertido en el símbolo del recuerdo: el emblema del laborismo es una rosa roja. El primer funeral fue el de Bano Rashid, de 18 años, que llegó a Noruega en 1996 con su familia tras huir de Kurdistán, al norte de Irak. La ceremonia se realizó en Nesodden, al sur de Oslo. Rashid fue la primera enterrada en una sección consagrada para musulmanes en el cementerio al lado de una pintoresca iglesia de piedra y madera, construida en 1175. Cientos de personas siguieron su cajón hasta la tumba, junto a un sacerdote luterano y un imán. "Tenemos a muchos musulmanes viviendo aquí, así que no va a estar mucho tiempo sola", comentó el clérigo islámico, Senaid Kobilica. "Ver al imán y al cura caminando juntos desde la iglesia fue una imagen poderosa; el mensaje más fuerte que se puede enviar para contrarrestar las fuerzas de las que hemos sido testigos", dijo el ministro de Relaciones Exteriores Jonas Gahr Stoere.
En otro funeral, IsmailHaji Ahmed, de 19 años, fue enterrado en Hamar, al norte de Oslo. Ahmed, un bailarín que apareció en un concurso de talentos de televisión, era uno de los tres miembros de su familia que estaban en la isla, dijo el legislador Thomas Breen. "Perdimos a una de nuestras rosas más bellas", dijo. Los otros dos miembros de su familia sobrevivieron. (Reuter)
Noruega suspendió el impuesto a la importación de rosas debido a que los productores no han podido satisfacer la demanda de las flores, que se han convertido en el símbolo del recuerdo: el emblema del laborismo es una rosa roja. El primer funeral fue el de Bano Rashid, de 18 años, que llegó a Noruega en 1996 con su familia tras huir de Kurdistán, al norte de Irak. La ceremonia se realizó en Nesodden, al sur de Oslo. Rashid fue la primera enterrada en una sección consagrada para musulmanes en el cementerio al lado de una pintoresca iglesia de piedra y madera, construida en 1175. Cientos de personas siguieron su cajón hasta la tumba, junto a un sacerdote luterano y un imán. "Tenemos a muchos musulmanes viviendo aquí, así que no va a estar mucho tiempo sola", comentó el clérigo islámico, Senaid Kobilica. "Ver al imán y al cura caminando juntos desde la iglesia fue una imagen poderosa; el mensaje más fuerte que se puede enviar para contrarrestar las fuerzas de las que hemos sido testigos", dijo el ministro de Relaciones Exteriores Jonas Gahr Stoere.
En otro funeral, IsmailHaji Ahmed, de 19 años, fue enterrado en Hamar, al norte de Oslo. Ahmed, un bailarín que apareció en un concurso de talentos de televisión, era uno de los tres miembros de su familia que estaban en la isla, dijo el legislador Thomas Breen. "Perdimos a una de nuestras rosas más bellas", dijo. Los otros dos miembros de su familia sobrevivieron. (Reuter)







