31 Julio 2011 Seguir en 

NOVELA
EL PAÍS DE LAS MUJERES
GIOCONDA BELLI
(Norma - Buenos Aires)
Contestataria, vital, Gioconda Belli (Managua, 1948) militó en la revolución sandinista que llevara a Daniel Ortega a la presidencia de Nicaragua, y publicó y ganó premios con sus poemarios y sus novelas mientras sumaba responsabilidades: la función pública, los hijos -cuatro-, cambios de pareja y un paulatino distanciamiento de sus entusiasmos políticos iniciales.
Residente ahora en California, con marido estadounidense, visita su patria de tanto en tanto, y lo que preserva de su actitud crítica y de su ideología, impregnada de un feminismo rampante, es capaz de decirlo con humor, procurando escapar de la barricada del discurso politizado, enemigo de la literatura. ¿Lo logra? Más o menos.
La ideología del felicismo
Su instinto le aconseja el tono de comedia y, equipada con bastante sentido del humor, Belli maneja con agilidad y destreza narrativa la aventura política que Viviana Sansón y sus compañeras emprenden en la imaginaria ma non troppo República de Faguas -¡piedra libre por Guatemala o cualquier otro país de Hispanoamérica!- para llevar al país por caminos de honestidad, progreso y paz, aprovechando una erupción volcánica fatal para la testosterona de los hombres.
El Partido de la Izquierda Erótica (PIE), cuyo logo es un piececito presto a marchar, propugna el "felicismo" -ideología que alienta la felicidad individual como garantía de la felicidad de la comunidad-, enviando a los hombres a cuidar niños y convirtiendo a las mujeres en la fuerza de trabajo: "Vamos a limpiar este país, lo vamos a barrer, lo vamos a lampacear, lo vamos a dejar brillante, oloroso a ropa planchada", dicen.
Las modalidades de sojuzgamiento de la mujer se encarnan en los personajes: la mujer explotada, la golpeada, la oprimida, la discriminada. Llevar las reivindicaciones al absurdo complejiza el planteo: sin duda Belli repudia esas prácticas de sometimiento, pero no por ello deja de burlarse de ciertos rasgos maniqueos del feminismo.
Polifonía
El final llega, equilibrado y al parecer satisfactorio, aunque no del todo convincente como utopía exitosa. No importa: el tono de comedia excluye la seriedad extrema.
La polifonía del discurso, que va desde lo convencional al blog y de la noticia periodística a la entrevista, agiliza el relato, cercano al lector argentino por el uso del voseo, patrimonio tanto de los "nicos" (nicaragüenses) como de los "ticos" (costarricenses).
Haber ganado el Premio Hispanoamericano 2010 La Otra Orilla entre más de 600 textos, no garantiza una gran novela, pero sí un entretenimiento válido.
© LA GACETA
Eugenia Flores de Molinillo
EL PAÍS DE LAS MUJERES
GIOCONDA BELLI
(Norma - Buenos Aires)
Contestataria, vital, Gioconda Belli (Managua, 1948) militó en la revolución sandinista que llevara a Daniel Ortega a la presidencia de Nicaragua, y publicó y ganó premios con sus poemarios y sus novelas mientras sumaba responsabilidades: la función pública, los hijos -cuatro-, cambios de pareja y un paulatino distanciamiento de sus entusiasmos políticos iniciales.
Residente ahora en California, con marido estadounidense, visita su patria de tanto en tanto, y lo que preserva de su actitud crítica y de su ideología, impregnada de un feminismo rampante, es capaz de decirlo con humor, procurando escapar de la barricada del discurso politizado, enemigo de la literatura. ¿Lo logra? Más o menos.
La ideología del felicismo
Su instinto le aconseja el tono de comedia y, equipada con bastante sentido del humor, Belli maneja con agilidad y destreza narrativa la aventura política que Viviana Sansón y sus compañeras emprenden en la imaginaria ma non troppo República de Faguas -¡piedra libre por Guatemala o cualquier otro país de Hispanoamérica!- para llevar al país por caminos de honestidad, progreso y paz, aprovechando una erupción volcánica fatal para la testosterona de los hombres.
El Partido de la Izquierda Erótica (PIE), cuyo logo es un piececito presto a marchar, propugna el "felicismo" -ideología que alienta la felicidad individual como garantía de la felicidad de la comunidad-, enviando a los hombres a cuidar niños y convirtiendo a las mujeres en la fuerza de trabajo: "Vamos a limpiar este país, lo vamos a barrer, lo vamos a lampacear, lo vamos a dejar brillante, oloroso a ropa planchada", dicen.
Las modalidades de sojuzgamiento de la mujer se encarnan en los personajes: la mujer explotada, la golpeada, la oprimida, la discriminada. Llevar las reivindicaciones al absurdo complejiza el planteo: sin duda Belli repudia esas prácticas de sometimiento, pero no por ello deja de burlarse de ciertos rasgos maniqueos del feminismo.
Polifonía
El final llega, equilibrado y al parecer satisfactorio, aunque no del todo convincente como utopía exitosa. No importa: el tono de comedia excluye la seriedad extrema.
La polifonía del discurso, que va desde lo convencional al blog y de la noticia periodística a la entrevista, agiliza el relato, cercano al lector argentino por el uso del voseo, patrimonio tanto de los "nicos" (nicaragüenses) como de los "ticos" (costarricenses).
Haber ganado el Premio Hispanoamericano 2010 La Otra Orilla entre más de 600 textos, no garantiza una gran novela, pero sí un entretenimiento válido.
© LA GACETA
Eugenia Flores de Molinillo







