29 Julio 2011 Seguir en 
OSLO.- "Ya terminé" fueron las primeras palabras que dijo Anders Behring Breivik cuando fue detenido por la policía tras la masacre en la isla de Utoya, cerca de Oslo, según el diario noruego 'Verdens Gang'. Luego, se transformó y empezó a hablar mucho, señala el periódico. La policía tenía orden de disparar contra el atacante, pero esta fue anulada a último momento, luego de que uno de los agentes se asegurara de que Breivik estaba desarmado. Antes de llegar a la isla y de acercarse a la zona del tiroteo el equipo de intervención gritó "Policía, estamos armados", contó Haavard Gaasbakk, quien dirigió el grupo. De una zona boscosa apareció Behring Breivik, con las "manos en alto". Su arma estaba colocada unos 15 metros atrás. El tiempo que se tardó en poner fin a las masacres provocó críticas en todo el país. Cuando se inició el tiroteo, la policía y los servicios de socorro estaban concentrados en el barrio gubernamental, devastado por la explosión. La carencia de un helicóptero y la avería en el motor del barco que debía llegar a la isla complicaron la operación. (AFP-DPA)







