REPRESENTACIÓN DE LA INFANCIA. Little Bean (pequeños granos), una ilustración de pintura acrílica de la autora Eva Lena Rehnmark.
17 Julio 2011 Seguir en 

Novela
TRES LUCES
CLAIRE KEEGAN
(Eterna Cadencia - Buenos Aires)
La historia sucede en zonas rurales de Irlanda. Una niña, hija de modestos trabajadores de la tierra es llevada a casa de unos parientes, también agricultores, hasta que su madre dé a luz. Si bien todo sucede en el campo, las realidades económicas de ambas familias son muy diferentes: en la nueva casa hay una habitación sólo para ella, tienen freezer y un baño dentro de la vivienda. Pero también hay un secreto, a pesar de que el primer día le aclararon que en ese hogar no había historias que ocultar.
Este es el tercer título de Claire Keegan, tal vez una de las escritoras más interesantes aparecidas en la última década. Sus dos libros anteriores son de cuentos, género poco considerado últimamente: Antártida (1999) y Recorre los campos azules (2007). Tres luces es su primera novela breve.
La técnica narrativa es variada, aunque no novedosa; lo que no es una falencia, sino un punto interesante en épocas de experimentación innecesaria y, muchas veces, poco feliz. Hay mucho de costumbrismo en esta historia; lo novedoso es la falta de ambages para hablar de la realidad. Lo sublime y lo vergonzante están a un mismo nivel; eso permite que la autora trabaje la pasión y el desapasionamiento en una misma tarima creativa. Este libro está fuera del discurso ejemplificador; su autora sabe que los discursos tienden a fagocitarse hasta desaparecer, por eso le huye a la moraleja. El tratamiento de la soledad es lo novedoso aquí; la soledad que se da en los seres que no están solos. La sugerencia es otro de los puntos destacados; el lector necesita que la historia que lee se enfrente con historias que él ha vivido. En fin, esta nouvelle no saca conclusiones, sino que ayuda a que nosotros las saquemos.
En cuanto al título (Tres luces), es caprichoso, pero no mentiroso. Surge del texto mismo; como sucede en grandes creadores de la literatura, J. D. Salinger y Raymond Carver por ejemplo, con los que tiene una gran cercanía, aunque ella se sienta más cercana a los relatos de Antón Chéjov.
En definitiva, Claire Keegan es una autora para leer en este mismo momento, cuando recién ha escrito tres libros imperdibles y estamos a tiempo de seguir su evolución.
Rogelio Ramos Signes
© LA GACETA
TRES LUCES
CLAIRE KEEGAN
(Eterna Cadencia - Buenos Aires)
La historia sucede en zonas rurales de Irlanda. Una niña, hija de modestos trabajadores de la tierra es llevada a casa de unos parientes, también agricultores, hasta que su madre dé a luz. Si bien todo sucede en el campo, las realidades económicas de ambas familias son muy diferentes: en la nueva casa hay una habitación sólo para ella, tienen freezer y un baño dentro de la vivienda. Pero también hay un secreto, a pesar de que el primer día le aclararon que en ese hogar no había historias que ocultar.
Este es el tercer título de Claire Keegan, tal vez una de las escritoras más interesantes aparecidas en la última década. Sus dos libros anteriores son de cuentos, género poco considerado últimamente: Antártida (1999) y Recorre los campos azules (2007). Tres luces es su primera novela breve.
La técnica narrativa es variada, aunque no novedosa; lo que no es una falencia, sino un punto interesante en épocas de experimentación innecesaria y, muchas veces, poco feliz. Hay mucho de costumbrismo en esta historia; lo novedoso es la falta de ambages para hablar de la realidad. Lo sublime y lo vergonzante están a un mismo nivel; eso permite que la autora trabaje la pasión y el desapasionamiento en una misma tarima creativa. Este libro está fuera del discurso ejemplificador; su autora sabe que los discursos tienden a fagocitarse hasta desaparecer, por eso le huye a la moraleja. El tratamiento de la soledad es lo novedoso aquí; la soledad que se da en los seres que no están solos. La sugerencia es otro de los puntos destacados; el lector necesita que la historia que lee se enfrente con historias que él ha vivido. En fin, esta nouvelle no saca conclusiones, sino que ayuda a que nosotros las saquemos.
En cuanto al título (Tres luces), es caprichoso, pero no mentiroso. Surge del texto mismo; como sucede en grandes creadores de la literatura, J. D. Salinger y Raymond Carver por ejemplo, con los que tiene una gran cercanía, aunque ella se sienta más cercana a los relatos de Antón Chéjov.
En definitiva, Claire Keegan es una autora para leer en este mismo momento, cuando recién ha escrito tres libros imperdibles y estamos a tiempo de seguir su evolución.
Rogelio Ramos Signes
© LA GACETA







