"El mejor periodismo es el periodismo crítico de todos los gobiernos"
Con más de un millón de ejemplares editados, es el periodista que más libros ha vendido en la Argentina. El dueño, su penúltimo título, fue el libro más vendido de la década pasada. El y Ella vendió 70.000 ejemplares en veinte días y es el libro más leído del momento. Allí aborda desde la causa por presunto enriquecimiento ilícito de los Kirchner y la guerra del gobierno contra los medios a la mafia de los medicamentos y la persecución que sufrió por la publicación. "Este gobierno, como ningún otro, intentó cooptar a periodistas y medios" afirma en esta entrevista.
17 Julio 2011 Seguir en 

-¿Cómo analizás tu propio éxito editorial?
-En primer lugar, creo que hay un respeto por el formato. Pienso que los libros de investigación periodística deben tener muchos datos, muy precisos y sobre hechos que les importen a la gente y la conmuevan. Pueden ser hechos nuevos o hechos que no hayan sido contados con suficiente profundidad por la dinámica propia de los medios en la que una noticia tapa a la otra. Eso es lo que presentan tanto El dueño como El y Ella. En este último caso enfoco la causa por presunto enriquecimiento ilícito de Néstor y Cristina Kirchner, la mafia de los medicamentos, la trama de la Barrick Gold y el veto de la presidenta a la Ley de glaciares, el vínculo entre los Kirchner y Moyano, el plan oculto para perpetuarse en el poder. El y Ella tiene un agregado que es un capítulo en el que detallo la persecución que sufrí por parte de la Afip para evitar la salida del libro. También investigo lo que llamo "la historia secreta de la muerte de Néstor Kirchner" y el uso de la publicidad oficial, que creo que es una muestra de la forma en que este gobierno ejerce el poder. Un condimento extra, algo que escapa a mis deseos o a los propósitos del libro, es que uno de los periodistas que está inserto dentro del fenómeno de cooptación de periodistas y medios, que es Víctor Hugo Morales, estuvo intentando defenderse de lo que yo cuento en el libro y esto generó una suerte de marketing indirecto. Todos estos elementos, junto con una manera clara y amena de narrar los hechos y de reconstruir las historias, creo que explican el interés de los lectores.
-¿Cómo se explica que el libro más vendido de la década sea uno que denuncia hechos de corrupción en un país en el que esos hechos muchas veces no tienen un impacto significativo en materia electoral y no suelen tener condenas judiciales?
-Jorge Fernández Díaz dice que este tipo de libros se leen como si fueran novelas de aventuras, con el mismo morbo y curiosidad. Pero pienso que sirven para que los fiscales y los jueces se pongan los pantalones y hagan lo que tienen que hacer. Por otro lado, los tiempos periodísticos no son iguales a los de la justicia. Quizás los libros de investigación periodística sirven para instalar datos alarmantes y propiciar un cambio institucional. Las causas por corrupción que involucran a funcionarios públicos tardan un promedio de 14 años en ser resueltas, ya sea con condenas o sobreseimientos. Desde que publiqué mi primer libro, me hicieron pocos juicios y no perdí ninguno. Creo que se debe a que mi equipo de investigación trabaja con seriedad para poder probar lo que digo.
-Hay lectores que detectan un contraste marcado entre el rigor del Majul que escribe libros o notas y la elasticidad del Majul que conduce su programa televisivo. ¿Se debe a las diferentes dinámicas de los medios o son roles deliberadamente distintos?
-Conduzco un programa de televisión abierta cuyas temáticas son más generales. Allí discuto, investigo y presento informes sobre temas de actualidad. Desde las casas de las Madres de Plaza de Mayo hasta el blindaje de autos por la inseguridad o el descenso de River. Eso es La Cornisa TV. Cuando me siento a escribir un libro de investigación periodística me meto con temas que son complejos, relevantes y de largo aliento. Para una cosa u otra están los libros y los programas de televisión, que no son necesariamente frívolos. Simplemente deben abarcar asuntos y personajes que generen un interés masivo. Si yo redujera mi programa a los temas que trato en los libros me resultaría muy difícil mantenerme en televisión. Y, por el contrario, si yo me abocara en los libros a los temas que trato en el programa seguramente no tendría tantos lectores como los que tengo. Las diferencias tienen que ver con los formatos.
-Un capítulo de El y Ella está dedicado a Víctor Hugo Morales, que aparece como figura representativa del periodismo militante. ¿Qué opinás de esa especie de periodismo?
-Creo que cada uno tiene derecho a ejercer el periodismo como lo crea conveniente. También creo que el mejor periodismo es el periodismo crítico de todos los gobiernos de turno. Es evidente que este gobierno, como ningún otro, intentó, de manera consecuente y con muchos recursos, cooptar periodistas y medios. Pienso que en el caso de Víctor Hugo ha tenido éxito. No soy psicólogo ni analista superestructural de los medios, pero está claro que él decía y opinaba una cosa antes de recibir una llamada de Néstor Kirchner para darle explicaciones sobre la compra de los famosos dos millones de dólares, y otra después.
Pero no pasó a tener una opinión matizada sino diametralmente opuesta a la que sostenía. Todo el mundo puede tener contradicciones, arrepentimientos o cambios de opinión pero pasar de pensar, por ejemplo, que 6,7,8 está hecho por un conjunto de "alcahuetes del poder" y, a los pocos meses, considerarlos adalides de la libertad de expresión y "Che Guevaras mediáticos" que luchan contra molinos de viento y las corporaciones es demasiado. El giro es brutal. Entonces intenté averiguar si sus posiciones políticas y principistas se corresponden con su conducta profesional. No sé si es un acto de corrupción ir a distritos de la provincia de Buenos Aires y recibir dinero de intendentes que pagan charlas o transmisiones de radio que conduce Víctor Hugo pero sí creo que debe discutirse desde el punto de vista de la ética profesional. Si yo viajo especialmente para que me den un cheque de una intendencia creo que, por lo menos, debo decírselo a mis oyentes. Sobre todo si soy un periodista que se la pasa hablando de la moral y del Bien y el Mal.
-¿Qué efectos crees que genera el periodismo militante?
-Las descalificaciones siempre hacen daño al clima de época. En las elecciones del domingo pasado, pienso que Macri ganó con mucha contundencia pero también que Filmus y el Frente para la Victoria hicieron una buena elección. Sacaron más votos que en 2007. El problema es que si aparecen lecturas como las de Fito Páez, Aníbal Fernández, Horacio González o los periodistas de 6,7,8, todo eso le hace mal al clima democrático. El periodismo profesional, independiente, que también debe autocriticarse constantemente, seguirá existiendo mientras exista el sistema democrático. Cuanto más calidad institucional haya, más fuerza tendrá ese periodismo pero también los gobiernos a los que critica. El periodismo militante, coyunturalmente, daña al periodismo independiente pero más daña al sistema democrático.
-En el libro estudiás el crecimiento geométrico que tuvo la presidenta en intención de voto a partir de la muerte de Néstor Kirchner. ¿Cuánto influyen en la conformación de esos porcentajes el crecimiento económico, el consumo, la viudez y los casos de corrupción como el de Schoklender?
-En octubre pasado, Cristina tenía el 13 por ciento de intención de voto, Néstor el 10, Macri el 5 y Alfonsín el 4. Al mes siguiente, Cristina tenía el 32 y, a partir de entonces, siguió creciendo. El crecimiento económico y el consumo son determinantes. Pero hay que ver qué pasa en los próximos cuatro meses. Si todos los días aparecen personajes como Schoklender o figuras como Aníbal Fernández o Fito Páez que nos dicen a los argentinos cómo tenemos que votar, quién es bueno y malo y cómo debemos comportarnos, creo que Cristina puede tener problemas. La ausencia de alternativas claras en la oposición que no capitalicen este desgaste es lo que explica que Cristina parece correr sola. Pero aunque Cristina gane las elecciones, y hoy todo indicaría que las gana, el discurso sesgado y el reparto arbitrario de los recursos públicos conforman un problema más grave. Por ejemplo, si se confirma que Marcela y Felipe Noble Herrera no son hijos de desaparecidos se plantearía, a partir de ese caso, si los derechos humanos, uno de los asuntos más serios y profundos de los últimos 40 años en la Argentina, fueron usados como una chicana política contra el grupo Clarín. Podemos discutir, y está bien que se haga, si hay que democratizar o desconcentrar las comunicaciones. Pero si se comprueba que un grupo de gobernantes usó políticamente a los derechos humanos se trataría de algo extremadamente grave.
© LA GACETA
PERFIL
Luis Majul es el conductor del programa La Cornisa (América) y del programa homónimo en Radio La Red. Además, es editor general del sitio web hipercrítico.com y colaborador del diario La Nación. Es autor de once libros, entre los que se destacan Por qué cayó Alfonsín (1990), Los dueños de la Argentina (1992) y La Iluminada (2003). En 2009 publicó El Dueño, un best seller que, con ediciones que suman 250.000 ejemplares, se convirtió en un fenómeno editorial. El y ella, su último libro, se publicó en junio de este año.
Fragmentos de El y Ella
"De todos los libros que escribí, éste, El y Ella, es el que fue realizado en condiciones de mayor presión.
La amenaza cierta del jefe de la Administración General de Ingresos Públicos (Afip), Ricardo Echegaray, de iniciarme una denuncia penal para salir a rebolearla en los medios oficiales y paraoficiales, es solo una de las consecuencias de mi decisión de publicarlo".
"En una oportunidad, uno de los editores del diario le preguntó a Magnetto por qué creía que Néstor Kirchner y Cristina Fernández eligieron a Clarín como su principal enemigo. Y el accionista respondió.
Porque intentó primero seducirnos y después comprarnos, y no lo consiguió.
¿Es la única razón que encuentra?
No. También eligió un enemigo no político para poner por encima al resto de la oposición y de paso ningunear a todos los demás medios y periodistas. Desde el punto de vista de la estrategia, es una jugada brillante.
¿Brillante por qué?
Porque si consiguen doblegarnos, se acaba el único contrapeso institucional que tiene su proyecto de poder hegemónico. Si el kirchnerismo acaba con la prensa crítica, podrían gobernar durante años y años."
"El se murió de repente y Ella, de inmediato, experimentó una espectacular resurrección política.
El se llevó todo lo malo: la agenda negativa, la idea del poder absoluto, los escándalos de corrupción y la crispación.
Ella, al mismo tiempo, dejó se ser vista como una maestra que reta todo el tiempo a todo el mundo.
El se apagó de manera definitiva y Ella renació.
A partir de la muerte de El, la compasión, la empatía y la identificación hacia Ella fueron inmediatos. Y los resultados, en términos electorales, espectaculares."
-En primer lugar, creo que hay un respeto por el formato. Pienso que los libros de investigación periodística deben tener muchos datos, muy precisos y sobre hechos que les importen a la gente y la conmuevan. Pueden ser hechos nuevos o hechos que no hayan sido contados con suficiente profundidad por la dinámica propia de los medios en la que una noticia tapa a la otra. Eso es lo que presentan tanto El dueño como El y Ella. En este último caso enfoco la causa por presunto enriquecimiento ilícito de Néstor y Cristina Kirchner, la mafia de los medicamentos, la trama de la Barrick Gold y el veto de la presidenta a la Ley de glaciares, el vínculo entre los Kirchner y Moyano, el plan oculto para perpetuarse en el poder. El y Ella tiene un agregado que es un capítulo en el que detallo la persecución que sufrí por parte de la Afip para evitar la salida del libro. También investigo lo que llamo "la historia secreta de la muerte de Néstor Kirchner" y el uso de la publicidad oficial, que creo que es una muestra de la forma en que este gobierno ejerce el poder. Un condimento extra, algo que escapa a mis deseos o a los propósitos del libro, es que uno de los periodistas que está inserto dentro del fenómeno de cooptación de periodistas y medios, que es Víctor Hugo Morales, estuvo intentando defenderse de lo que yo cuento en el libro y esto generó una suerte de marketing indirecto. Todos estos elementos, junto con una manera clara y amena de narrar los hechos y de reconstruir las historias, creo que explican el interés de los lectores.
-¿Cómo se explica que el libro más vendido de la década sea uno que denuncia hechos de corrupción en un país en el que esos hechos muchas veces no tienen un impacto significativo en materia electoral y no suelen tener condenas judiciales?
-Jorge Fernández Díaz dice que este tipo de libros se leen como si fueran novelas de aventuras, con el mismo morbo y curiosidad. Pero pienso que sirven para que los fiscales y los jueces se pongan los pantalones y hagan lo que tienen que hacer. Por otro lado, los tiempos periodísticos no son iguales a los de la justicia. Quizás los libros de investigación periodística sirven para instalar datos alarmantes y propiciar un cambio institucional. Las causas por corrupción que involucran a funcionarios públicos tardan un promedio de 14 años en ser resueltas, ya sea con condenas o sobreseimientos. Desde que publiqué mi primer libro, me hicieron pocos juicios y no perdí ninguno. Creo que se debe a que mi equipo de investigación trabaja con seriedad para poder probar lo que digo.
-Hay lectores que detectan un contraste marcado entre el rigor del Majul que escribe libros o notas y la elasticidad del Majul que conduce su programa televisivo. ¿Se debe a las diferentes dinámicas de los medios o son roles deliberadamente distintos?
-Conduzco un programa de televisión abierta cuyas temáticas son más generales. Allí discuto, investigo y presento informes sobre temas de actualidad. Desde las casas de las Madres de Plaza de Mayo hasta el blindaje de autos por la inseguridad o el descenso de River. Eso es La Cornisa TV. Cuando me siento a escribir un libro de investigación periodística me meto con temas que son complejos, relevantes y de largo aliento. Para una cosa u otra están los libros y los programas de televisión, que no son necesariamente frívolos. Simplemente deben abarcar asuntos y personajes que generen un interés masivo. Si yo redujera mi programa a los temas que trato en los libros me resultaría muy difícil mantenerme en televisión. Y, por el contrario, si yo me abocara en los libros a los temas que trato en el programa seguramente no tendría tantos lectores como los que tengo. Las diferencias tienen que ver con los formatos.
-Un capítulo de El y Ella está dedicado a Víctor Hugo Morales, que aparece como figura representativa del periodismo militante. ¿Qué opinás de esa especie de periodismo?
-Creo que cada uno tiene derecho a ejercer el periodismo como lo crea conveniente. También creo que el mejor periodismo es el periodismo crítico de todos los gobiernos de turno. Es evidente que este gobierno, como ningún otro, intentó, de manera consecuente y con muchos recursos, cooptar periodistas y medios. Pienso que en el caso de Víctor Hugo ha tenido éxito. No soy psicólogo ni analista superestructural de los medios, pero está claro que él decía y opinaba una cosa antes de recibir una llamada de Néstor Kirchner para darle explicaciones sobre la compra de los famosos dos millones de dólares, y otra después.
Pero no pasó a tener una opinión matizada sino diametralmente opuesta a la que sostenía. Todo el mundo puede tener contradicciones, arrepentimientos o cambios de opinión pero pasar de pensar, por ejemplo, que 6,7,8 está hecho por un conjunto de "alcahuetes del poder" y, a los pocos meses, considerarlos adalides de la libertad de expresión y "Che Guevaras mediáticos" que luchan contra molinos de viento y las corporaciones es demasiado. El giro es brutal. Entonces intenté averiguar si sus posiciones políticas y principistas se corresponden con su conducta profesional. No sé si es un acto de corrupción ir a distritos de la provincia de Buenos Aires y recibir dinero de intendentes que pagan charlas o transmisiones de radio que conduce Víctor Hugo pero sí creo que debe discutirse desde el punto de vista de la ética profesional. Si yo viajo especialmente para que me den un cheque de una intendencia creo que, por lo menos, debo decírselo a mis oyentes. Sobre todo si soy un periodista que se la pasa hablando de la moral y del Bien y el Mal.
-¿Qué efectos crees que genera el periodismo militante?
-Las descalificaciones siempre hacen daño al clima de época. En las elecciones del domingo pasado, pienso que Macri ganó con mucha contundencia pero también que Filmus y el Frente para la Victoria hicieron una buena elección. Sacaron más votos que en 2007. El problema es que si aparecen lecturas como las de Fito Páez, Aníbal Fernández, Horacio González o los periodistas de 6,7,8, todo eso le hace mal al clima democrático. El periodismo profesional, independiente, que también debe autocriticarse constantemente, seguirá existiendo mientras exista el sistema democrático. Cuanto más calidad institucional haya, más fuerza tendrá ese periodismo pero también los gobiernos a los que critica. El periodismo militante, coyunturalmente, daña al periodismo independiente pero más daña al sistema democrático.
-En el libro estudiás el crecimiento geométrico que tuvo la presidenta en intención de voto a partir de la muerte de Néstor Kirchner. ¿Cuánto influyen en la conformación de esos porcentajes el crecimiento económico, el consumo, la viudez y los casos de corrupción como el de Schoklender?
-En octubre pasado, Cristina tenía el 13 por ciento de intención de voto, Néstor el 10, Macri el 5 y Alfonsín el 4. Al mes siguiente, Cristina tenía el 32 y, a partir de entonces, siguió creciendo. El crecimiento económico y el consumo son determinantes. Pero hay que ver qué pasa en los próximos cuatro meses. Si todos los días aparecen personajes como Schoklender o figuras como Aníbal Fernández o Fito Páez que nos dicen a los argentinos cómo tenemos que votar, quién es bueno y malo y cómo debemos comportarnos, creo que Cristina puede tener problemas. La ausencia de alternativas claras en la oposición que no capitalicen este desgaste es lo que explica que Cristina parece correr sola. Pero aunque Cristina gane las elecciones, y hoy todo indicaría que las gana, el discurso sesgado y el reparto arbitrario de los recursos públicos conforman un problema más grave. Por ejemplo, si se confirma que Marcela y Felipe Noble Herrera no son hijos de desaparecidos se plantearía, a partir de ese caso, si los derechos humanos, uno de los asuntos más serios y profundos de los últimos 40 años en la Argentina, fueron usados como una chicana política contra el grupo Clarín. Podemos discutir, y está bien que se haga, si hay que democratizar o desconcentrar las comunicaciones. Pero si se comprueba que un grupo de gobernantes usó políticamente a los derechos humanos se trataría de algo extremadamente grave.
© LA GACETA
PERFIL
Luis Majul es el conductor del programa La Cornisa (América) y del programa homónimo en Radio La Red. Además, es editor general del sitio web hipercrítico.com y colaborador del diario La Nación. Es autor de once libros, entre los que se destacan Por qué cayó Alfonsín (1990), Los dueños de la Argentina (1992) y La Iluminada (2003). En 2009 publicó El Dueño, un best seller que, con ediciones que suman 250.000 ejemplares, se convirtió en un fenómeno editorial. El y ella, su último libro, se publicó en junio de este año.
Fragmentos de El y Ella
"De todos los libros que escribí, éste, El y Ella, es el que fue realizado en condiciones de mayor presión.
La amenaza cierta del jefe de la Administración General de Ingresos Públicos (Afip), Ricardo Echegaray, de iniciarme una denuncia penal para salir a rebolearla en los medios oficiales y paraoficiales, es solo una de las consecuencias de mi decisión de publicarlo".
"En una oportunidad, uno de los editores del diario le preguntó a Magnetto por qué creía que Néstor Kirchner y Cristina Fernández eligieron a Clarín como su principal enemigo. Y el accionista respondió.
Porque intentó primero seducirnos y después comprarnos, y no lo consiguió.
¿Es la única razón que encuentra?
No. También eligió un enemigo no político para poner por encima al resto de la oposición y de paso ningunear a todos los demás medios y periodistas. Desde el punto de vista de la estrategia, es una jugada brillante.
¿Brillante por qué?
Porque si consiguen doblegarnos, se acaba el único contrapeso institucional que tiene su proyecto de poder hegemónico. Si el kirchnerismo acaba con la prensa crítica, podrían gobernar durante años y años."
"El se murió de repente y Ella, de inmediato, experimentó una espectacular resurrección política.
El se llevó todo lo malo: la agenda negativa, la idea del poder absoluto, los escándalos de corrupción y la crispación.
Ella, al mismo tiempo, dejó se ser vista como una maestra que reta todo el tiempo a todo el mundo.
El se apagó de manera definitiva y Ella renació.
A partir de la muerte de El, la compasión, la empatía y la identificación hacia Ella fueron inmediatos. Y los resultados, en términos electorales, espectaculares."







