Los autoconvocados saldrán a la calle a diario
El cierre de las guardias, anunciado tras los incidentes del 9 de Julio, genera controversias en las asambleas intrahospitalarias. La Policía liberó el ingreso al hospital de Niños, que a la mañana estuvo cerrado. Cada vez hay menos diálogo entre las partes.
13 Julio 2011 Seguir en 
Las medidas de fuerza son visibles en los pasillos de los hospitales y, de a poco, se profundizan. Los autoconvocados de la salud agudizan el ingenio para variar las modalidades de protesta y pretenden avanzar hasta lograr "atención cero", según anunciaron. Las agresiones que sufrieron el 9 de Julio y que derivaron en una grave denuncia en la Justicia Federal, fueron el detonante de la indignación de los empleados del Siprosa en esta oportunidad.
En las asambleas que se desarrollaron en la mayoría de las instituciones de la capital se trató el posible cierre de guardias, sin llegar aún a una determinación. Se decidió, entre otras disposiciones, tomar la calle. Desde ayer y hasta que se destrabe el conflicto, los trabajadores del Padilla, del Centro de Salud, del de Niños y del Carmen protagonizarán piquetes en las calles sobre las que se encuentran los ingresos.
Camas desarmadas
Los manifestantes del Centro de Salud, donde está más restringida la atención y el quirófano central está cerrado, hicieron de un tramo de la avenida Avellaneda una sala de espera. Ayer sacaron filas de bancos al asfalto y las cruzaron para impedir el tránsito. Al tiempo, habilitaron el ingreso principal y ya no se apostaron en la puerta de la dirección. Esas acciones habían sido denunciadas por el Poder Ejecutivo en la Justicia provincial el lunes.
"El Gobierno va a la justicia, pero no tenemos miedo. Nosotros tenemos más cosas para denunciar. Los directivos dicen que no los dejamos ingresar, en realidad, sólo los esperamos para que nos den explicaciones", repudió la delegada Francisca Cruz.
En tanto, el médico Carim Asus deleznó la presentación judicial y consideró que el Siprosa debería buscar la forma de resolver políticamente el conflicto salarial. "Deberían sentarse a dialogar. Lo único que logran con estas medidas es enardecer más el ánimo de los empleados", criticó. En ese hospital y en el Padilla las camas que quedan desocupadas tras el alta de pacientes internados son desarmadas.
"Sólo estamos atendiendo las urgencias y las camas se desarman. En asamblea se decidió salir a la calle y que la guardia siga trabajando", comentó uno de los delegados del Padilla, Julio Pereyra. El ingreso de ese nosocomio está cerrado y, como una de las puertas está rota, los autoconvocados bloquearon ese espacio con un gazebo.
La puerta del Hospicio del Carmen también estuvo clausurada. Los empleados quemaron cubiertas y cortaron el tránsito. "Tras los incidentes, en los que mi mamá resultó herida, definimos atender sólo emergencias. Además, no recetaremos más anticonvulsivos ni antipsicóticos", detalló el psiquiatra José Alvaro Aguilar Ramírez.
En el Hospital de Niños la Policía liberó la entrada principal durante la mañana. Durante la asamblea definieron acentuar las manifestaciones. "Los médicos harán sólo las indicaciones para los pacientes que están internados. La Dirección tendrá la total responsabilidad de resolver la medicación de cada uno de los niños", precisó el médico autoconvocado Luis Pasteris.
El profesional repudió que ninguna institución, salvo la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), se haya pronunciado por el episodio vivido en el centro pediátrico el lunes. "Es grave, hicieron terrorismo. En un auto sin patente, estacionado al frente de la protesta, había una persona, con un arma", recordó.
En las asambleas que se desarrollaron en la mayoría de las instituciones de la capital se trató el posible cierre de guardias, sin llegar aún a una determinación. Se decidió, entre otras disposiciones, tomar la calle. Desde ayer y hasta que se destrabe el conflicto, los trabajadores del Padilla, del Centro de Salud, del de Niños y del Carmen protagonizarán piquetes en las calles sobre las que se encuentran los ingresos.
Camas desarmadas
Los manifestantes del Centro de Salud, donde está más restringida la atención y el quirófano central está cerrado, hicieron de un tramo de la avenida Avellaneda una sala de espera. Ayer sacaron filas de bancos al asfalto y las cruzaron para impedir el tránsito. Al tiempo, habilitaron el ingreso principal y ya no se apostaron en la puerta de la dirección. Esas acciones habían sido denunciadas por el Poder Ejecutivo en la Justicia provincial el lunes.
"El Gobierno va a la justicia, pero no tenemos miedo. Nosotros tenemos más cosas para denunciar. Los directivos dicen que no los dejamos ingresar, en realidad, sólo los esperamos para que nos den explicaciones", repudió la delegada Francisca Cruz.
En tanto, el médico Carim Asus deleznó la presentación judicial y consideró que el Siprosa debería buscar la forma de resolver políticamente el conflicto salarial. "Deberían sentarse a dialogar. Lo único que logran con estas medidas es enardecer más el ánimo de los empleados", criticó. En ese hospital y en el Padilla las camas que quedan desocupadas tras el alta de pacientes internados son desarmadas.
"Sólo estamos atendiendo las urgencias y las camas se desarman. En asamblea se decidió salir a la calle y que la guardia siga trabajando", comentó uno de los delegados del Padilla, Julio Pereyra. El ingreso de ese nosocomio está cerrado y, como una de las puertas está rota, los autoconvocados bloquearon ese espacio con un gazebo.
La puerta del Hospicio del Carmen también estuvo clausurada. Los empleados quemaron cubiertas y cortaron el tránsito. "Tras los incidentes, en los que mi mamá resultó herida, definimos atender sólo emergencias. Además, no recetaremos más anticonvulsivos ni antipsicóticos", detalló el psiquiatra José Alvaro Aguilar Ramírez.
En el Hospital de Niños la Policía liberó la entrada principal durante la mañana. Durante la asamblea definieron acentuar las manifestaciones. "Los médicos harán sólo las indicaciones para los pacientes que están internados. La Dirección tendrá la total responsabilidad de resolver la medicación de cada uno de los niños", precisó el médico autoconvocado Luis Pasteris.
El profesional repudió que ninguna institución, salvo la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), se haya pronunciado por el episodio vivido en el centro pediátrico el lunes. "Es grave, hicieron terrorismo. En un auto sin patente, estacionado al frente de la protesta, había una persona, con un arma", recordó.










