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10 Julio 2011 Seguir en 

1 Los nazis ganaron la guerra y Estados Unidos es un país ocupado: la costa Este para los alemanes, la Oeste para los japoneses. En el medio, una gran franja yerma -la nada misma-, por la que deambula la masa de derrotados. Pero hay un libro, secreto, irresistible (qué maravilla cuando un libro, simplemente un libro, es capaz de provocar semejante conmoción, ¿no?; sólo por eso una novela vale la pena). Hay un libro, decía, que subvierte las conciencias. Un libro subversivo, entonces. Y todo por un planteo: ¿y si los aliados hubieran ganado la guerra....? Maravilloso: una ucronía dentro de otra ucronía. No en vano El hombre en el castillo es -posiblemente- la obra cumbre de Philip K. Dick. El cine debe la gran película de El hombre en el castillo. Kubrick debió haberla filmado, pero a Kubrick le sentó mejor convertir en el más bello de los ballets espaciales a ese monstruoso test de Rorschach que es 2001.
2 No obstante, justo es decir que hay un puñado de buenas películas basadas en la vastísima y genial obra de Dick. La última de ellas se llama Agentes del destino y está basada en Adjustment team, historia que Dick escribió en el lejano 1954. "Levemente basada...", observan las notas de producción, lo que no es ninguna novedad teniendo en cuenta que los tópicos que caracterizan cada obra de Dick son tentáculos de los que guionistas y directores intentan desembarazarse en pos de mantener la cordura. Adaptar a Dick es una misión tan imposible que hasta el propio Dick renunció a la empresa.
3 Porque Dick se empecinó en escribir el guión de Ubik, otra de sus novelas fundacionales, hasta que cejó, agobiado por la desmesura de su propia imaginación. Ubik nos lleva a un futuro en el que los muertos no terminan de morirse: una técnica de preservación cerebral los mantiene en una especie de limbo, desde el que -de vez en cuando- pueden comunicarse con sus seres queridos. La de Ubik es una historia que destila ternura y melancolía entre infinitos planos de desolación. Así escribía Dick, cuya muerte en marzo de 1982 no significó un golpe para la ciencia ficción, sino para la historia de la literatura contemporánea.
4 Agentes del destino cuenta con Matt Damon en el rol protagónico, y si algo caracteriza a Damon es la inteligencia e intuición para elegir los proyectos adecuados. Es una suerte de Spencer Tracy moderno. Damon encarna a David Norris, un político en ascenso que se enamora de la mujer incorrecta en el lugar incorrecto. Y en el momento incorrecto. Dick, subrayemos, introdujo con fuerza el concepto de las realidades paralelas y de las paradojas temporales 50 años antes de que se instalara una película llamada Matrix. Norris tendrá que lidiar con un poder superior -en este caso personificado por Terence Stamp (lo que potencia el crédito abierto a Agentes del destino, flor de actor)- corriendo una carrera contra sí mismo. Más o menos lo que le pasaba a Tom Cruise en Minority report, esa gran película de Steven Spielberg inspirada en... una historia de Philip K. Dick.
5 Arnold Schwarzenegger también buceó en el universo Dick. Fue gracias a Total recall, que acá se llamó El vengador del futuro y a mí me gustó mucho (aunque confieso que la vi hace más de 20 años). Estaba Sharon Stone muy joven y deslumbrante, y Arnold se iba de vacaciones a Marte convertido en un agente secreto por obra y gracia de un implante cerebral. ¿Qué era verdad y qué fantasía? Esa era la pregunta de El vengador del futuro, basada en un cuento de Dick llamado Podemos recordarlo por usted al por mayor. La dirigió el holandés Paul Verhoeven, que en esa época estaba de moda gracias al taquillazo de Robocop. También me acuerdo de que al malo lo jugaba Michael Ironside, y que detrás del proyecto estaban Ronald Shusett y Dan O?Bannon, la fuerza creativa que dio a luz Alien. Qué curiosa es la vida y qué pequeño es el mundo del cine: Alien fue dirigida por Ridley Scott, el mismo de Blade Runner.
6 Norris-Damon está prendado de su chica, que es Emily Blunt. El encuentro fue un error lamentable que Norris sólo podrá arreglar olvidándose por completo de ella. De lo contrario se producirá un desbarajuste espacio-temporal de proporciones y Norris lo pagará con su vida. Como Rick Deckard, la más transitada de las criaturas de Dick (la del cine, no la de la novela), a Norris el amor lo redime y le regala un sentido. Como a Anderton-Cruise, consumido por la empatía que le produce la fragilidad de Agatha, la precog que guarda la llave de todos los misterios en Minority report. La vulnerabilidad -humanidad, a fin de cuentas- de los personajes de Dick, insertos en universos complejos y cambiantes, los torna queribles. Y las mejores películas que orbitan sobre la obra del maestro son las que decodificaron ese legado.
7 ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, se titula la novela corta que inspiró Blade runner. Otra vez el concepto de inspiración. El de ideas madre a las que Dick regala alas para que guionistas y escritores infinitamente menos profundos -pero honestos- moldeen con forma de celuloide. Blade runner ya resbaló por la cuesta del culto, surfeó entre los clásicos y trepó a la ola de las mejores películas de la historia del cine. Ni Scott ni Harrison Ford se dieron cuenta durante el rodaje ni al cabo del estreno. Suele ocurrir. La prodigiosa imaginería visual y la hondura de los seres que se arrastran por Blade runner conforman un cóctel absolutamente irrepetible. Por eso, independientemente de las marcadísimas diferencias entre los hechos de la novela y la trama de la película, es Dick en su máxima expresión.
8 ¿Y qué hacemos con A scanner darkly, ese experimento de Richard Linklater llamado rotoscoping? ¿Y con Paycheck? ¿Y con Next? A John Woo y a Lee Tamahori les costó alcanzar la altura de Dick. A Linklater no tanto. Y ni qué decir de Screamers (también con guión del incansable Dan O?Bannon).
9 Corrección: circula desde hace tiempo -o circuló, hasta que Wikipedia puso las cosas en su lugar (!)- que The Truman Show, gran película de Peter Weir, también provenía de las entrañas de Dick. Destaquemos que The Truman Show es un genuino producto de la pluma de Andrew Niccol, que escribe mucho mejor de lo que dirige. La confusión no es caprichosa: ¿quién sino Dick podía proyectarse a esa otra realidad paralela -la que manipulan los medios-? Si nos levantamos cada día y enfrentamos al espejo con el escozor de que una cámara nos vigila desde atrás del botiquín es porque George Orwell nos alertó con tiempo suficiente. Pero fue Dick el que escribió una y otra vez -obsesivamente- sobre eso. Borges también lo hizo, claro: imaginó Internet y le puso por título El Aleph. Pero como era Borges, prefirió esconderlo debajo de una escalera, en el sótano de una casa de la calle Garay.
10Agentes del destino no será, con seguridad, la última película inspirada en el mundo Dick. Habrá más. Tal vez El hombre del castillo. O Ubik. Las historias están ahí, vivas, ansiosas por salir del corset del papel para saltar a la pantalla. Lo realmente complicado es encontrar el punto justo de cocción, porque todas y cada una de las novelas y cuentos de Dick obedecen a una receta exacta. Como la licuefacción de la sangre de San Gennaro, son un milagro infalible y puntual. Dick, invariablemente, obliga al lector a pensar (mucho) y a emocionarse (todavía más). La vara siempre estará demasiado alta.© LA GACETA
2 No obstante, justo es decir que hay un puñado de buenas películas basadas en la vastísima y genial obra de Dick. La última de ellas se llama Agentes del destino y está basada en Adjustment team, historia que Dick escribió en el lejano 1954. "Levemente basada...", observan las notas de producción, lo que no es ninguna novedad teniendo en cuenta que los tópicos que caracterizan cada obra de Dick son tentáculos de los que guionistas y directores intentan desembarazarse en pos de mantener la cordura. Adaptar a Dick es una misión tan imposible que hasta el propio Dick renunció a la empresa.
3 Porque Dick se empecinó en escribir el guión de Ubik, otra de sus novelas fundacionales, hasta que cejó, agobiado por la desmesura de su propia imaginación. Ubik nos lleva a un futuro en el que los muertos no terminan de morirse: una técnica de preservación cerebral los mantiene en una especie de limbo, desde el que -de vez en cuando- pueden comunicarse con sus seres queridos. La de Ubik es una historia que destila ternura y melancolía entre infinitos planos de desolación. Así escribía Dick, cuya muerte en marzo de 1982 no significó un golpe para la ciencia ficción, sino para la historia de la literatura contemporánea.
4 Agentes del destino cuenta con Matt Damon en el rol protagónico, y si algo caracteriza a Damon es la inteligencia e intuición para elegir los proyectos adecuados. Es una suerte de Spencer Tracy moderno. Damon encarna a David Norris, un político en ascenso que se enamora de la mujer incorrecta en el lugar incorrecto. Y en el momento incorrecto. Dick, subrayemos, introdujo con fuerza el concepto de las realidades paralelas y de las paradojas temporales 50 años antes de que se instalara una película llamada Matrix. Norris tendrá que lidiar con un poder superior -en este caso personificado por Terence Stamp (lo que potencia el crédito abierto a Agentes del destino, flor de actor)- corriendo una carrera contra sí mismo. Más o menos lo que le pasaba a Tom Cruise en Minority report, esa gran película de Steven Spielberg inspirada en... una historia de Philip K. Dick.
5 Arnold Schwarzenegger también buceó en el universo Dick. Fue gracias a Total recall, que acá se llamó El vengador del futuro y a mí me gustó mucho (aunque confieso que la vi hace más de 20 años). Estaba Sharon Stone muy joven y deslumbrante, y Arnold se iba de vacaciones a Marte convertido en un agente secreto por obra y gracia de un implante cerebral. ¿Qué era verdad y qué fantasía? Esa era la pregunta de El vengador del futuro, basada en un cuento de Dick llamado Podemos recordarlo por usted al por mayor. La dirigió el holandés Paul Verhoeven, que en esa época estaba de moda gracias al taquillazo de Robocop. También me acuerdo de que al malo lo jugaba Michael Ironside, y que detrás del proyecto estaban Ronald Shusett y Dan O?Bannon, la fuerza creativa que dio a luz Alien. Qué curiosa es la vida y qué pequeño es el mundo del cine: Alien fue dirigida por Ridley Scott, el mismo de Blade Runner.
6 Norris-Damon está prendado de su chica, que es Emily Blunt. El encuentro fue un error lamentable que Norris sólo podrá arreglar olvidándose por completo de ella. De lo contrario se producirá un desbarajuste espacio-temporal de proporciones y Norris lo pagará con su vida. Como Rick Deckard, la más transitada de las criaturas de Dick (la del cine, no la de la novela), a Norris el amor lo redime y le regala un sentido. Como a Anderton-Cruise, consumido por la empatía que le produce la fragilidad de Agatha, la precog que guarda la llave de todos los misterios en Minority report. La vulnerabilidad -humanidad, a fin de cuentas- de los personajes de Dick, insertos en universos complejos y cambiantes, los torna queribles. Y las mejores películas que orbitan sobre la obra del maestro son las que decodificaron ese legado.
7 ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, se titula la novela corta que inspiró Blade runner. Otra vez el concepto de inspiración. El de ideas madre a las que Dick regala alas para que guionistas y escritores infinitamente menos profundos -pero honestos- moldeen con forma de celuloide. Blade runner ya resbaló por la cuesta del culto, surfeó entre los clásicos y trepó a la ola de las mejores películas de la historia del cine. Ni Scott ni Harrison Ford se dieron cuenta durante el rodaje ni al cabo del estreno. Suele ocurrir. La prodigiosa imaginería visual y la hondura de los seres que se arrastran por Blade runner conforman un cóctel absolutamente irrepetible. Por eso, independientemente de las marcadísimas diferencias entre los hechos de la novela y la trama de la película, es Dick en su máxima expresión.
8 ¿Y qué hacemos con A scanner darkly, ese experimento de Richard Linklater llamado rotoscoping? ¿Y con Paycheck? ¿Y con Next? A John Woo y a Lee Tamahori les costó alcanzar la altura de Dick. A Linklater no tanto. Y ni qué decir de Screamers (también con guión del incansable Dan O?Bannon).
9 Corrección: circula desde hace tiempo -o circuló, hasta que Wikipedia puso las cosas en su lugar (!)- que The Truman Show, gran película de Peter Weir, también provenía de las entrañas de Dick. Destaquemos que The Truman Show es un genuino producto de la pluma de Andrew Niccol, que escribe mucho mejor de lo que dirige. La confusión no es caprichosa: ¿quién sino Dick podía proyectarse a esa otra realidad paralela -la que manipulan los medios-? Si nos levantamos cada día y enfrentamos al espejo con el escozor de que una cámara nos vigila desde atrás del botiquín es porque George Orwell nos alertó con tiempo suficiente. Pero fue Dick el que escribió una y otra vez -obsesivamente- sobre eso. Borges también lo hizo, claro: imaginó Internet y le puso por título El Aleph. Pero como era Borges, prefirió esconderlo debajo de una escalera, en el sótano de una casa de la calle Garay.
10Agentes del destino no será, con seguridad, la última película inspirada en el mundo Dick. Habrá más. Tal vez El hombre del castillo. O Ubik. Las historias están ahí, vivas, ansiosas por salir del corset del papel para saltar a la pantalla. Lo realmente complicado es encontrar el punto justo de cocción, porque todas y cada una de las novelas y cuentos de Dick obedecen a una receta exacta. Como la licuefacción de la sangre de San Gennaro, son un milagro infalible y puntual. Dick, invariablemente, obliga al lector a pensar (mucho) y a emocionarse (todavía más). La vara siempre estará demasiado alta.© LA GACETA







