10 Julio 2011 Seguir en 
Hace una veintena de años vino a Tucumán un experto geólogo que, luego de visitar la zona de Taco Ralo, en pleno invierno, no podía menos que expresar su asombro al encontrarse en una escuela donde los alumnos estaban ateridos de frío, mientras que al costado del edificio salía el agua termal a 40º C. ¿A nadie se le ocurrió utilizar esa agua para calefaccionar el edificio?, se preguntaba con indignación y sin encontrar respuestas.
Es bien conocido que en el área que rodea a Taco Ralo, en la región aledaña a Río Hondo, y también en Burruyacu, hay aguas subterráneas en profundidades que van entre 300 y 450 metros con valores térmicos que oscilan entre 38º y 50º C. No es un descubrimiento actual sino que viene desde las primeras décadas del siglo pasado, cuando el hidrogeólogo Ricardo Stappembeck ya las había descripto. En años posteriores, tanto la Dirección del Agua y la de Minas de Tucumán como la cátedra de Hidrogeología de la UNT, reiteradamente han llamado la atención pública sobre la existencia de este fenómeno natural en uno de los sectores más pobres y abandonados de la provincia.
Redes de calefacción
El agua termal no sólo sirve para la balneoterapia, como ocurre en Termas de Río Hondo, sino también puede ser usada para establecer redes de calefacción domiciliaria o para facilitar la instalación industrial. Es bien conocido que un gran número de establecimientos de este tipo tiene calderas que utilizan aguas del subsuelo para diversas necesidades. Observando esta situación, a nadie se le debe escapar el hecho de que elevar la temperatura del agua de 4º, que suele ser la normal subterránea, a valores cercanos a 100º, requiere una energía calórica que es suplida con hidrocarburos de gran costo. Si ello ocurre a partir de aguas subterráneas cuya temperatura parte de 50º, sin dudas que para llevarla a valores más altos ofrece un ahorro energético sustantivo para cualquier fábrica que se instale en el sector. Ahorro que naturalmente repercutirá en los costos operativos.
Se reconoce que la energía geotérmica es disponible en un tiempo mayor que cualquier otro tipo de energía, ya que proviene de zonas cercanas a cámaras magmáticas o de fracturas geológicas activas cuya extensión, en el tiempo, es significativa.
Hoy la tecnología de uso de este recurso es de avanzada en muchos países que no la desperdician y a quienes habrá que requerirles asesoramiento. En su mayoría, el uso de aguas termales funciona en "circuito cerrado" o sea que el agua que se extrae, una vez enfriada, es re-inyectada para su nuevo calentamiento subterráneo.
Eje vertebral
Además hay que tener en cuenta que este polo geotérmico se encuentra por debajo de la ruta nacional nº 157 que, como eje vertebral, vincula el norte y el sur argentino con proyección hacia Bolivia, Chile y Brasil. En consecuencia, en el sur tucumano se dan condiciones estratégicas para llevar adelante una política industrial de envergadura. Solo habrá que darle el carácter de "tema de Estado" al desarrollo de la zona, brindando las facilidades adecuadas a quienes inviertan allí. Todo esto sin perjuicio del potencial desarrollo turístico que podría establecerse en algunas de las localidades que hoy languidecen en nuestra provincia y carecen de oferta de un sistema productivo.
Es bien conocido que en el área que rodea a Taco Ralo, en la región aledaña a Río Hondo, y también en Burruyacu, hay aguas subterráneas en profundidades que van entre 300 y 450 metros con valores térmicos que oscilan entre 38º y 50º C. No es un descubrimiento actual sino que viene desde las primeras décadas del siglo pasado, cuando el hidrogeólogo Ricardo Stappembeck ya las había descripto. En años posteriores, tanto la Dirección del Agua y la de Minas de Tucumán como la cátedra de Hidrogeología de la UNT, reiteradamente han llamado la atención pública sobre la existencia de este fenómeno natural en uno de los sectores más pobres y abandonados de la provincia.
Redes de calefacción
El agua termal no sólo sirve para la balneoterapia, como ocurre en Termas de Río Hondo, sino también puede ser usada para establecer redes de calefacción domiciliaria o para facilitar la instalación industrial. Es bien conocido que un gran número de establecimientos de este tipo tiene calderas que utilizan aguas del subsuelo para diversas necesidades. Observando esta situación, a nadie se le debe escapar el hecho de que elevar la temperatura del agua de 4º, que suele ser la normal subterránea, a valores cercanos a 100º, requiere una energía calórica que es suplida con hidrocarburos de gran costo. Si ello ocurre a partir de aguas subterráneas cuya temperatura parte de 50º, sin dudas que para llevarla a valores más altos ofrece un ahorro energético sustantivo para cualquier fábrica que se instale en el sector. Ahorro que naturalmente repercutirá en los costos operativos.
Se reconoce que la energía geotérmica es disponible en un tiempo mayor que cualquier otro tipo de energía, ya que proviene de zonas cercanas a cámaras magmáticas o de fracturas geológicas activas cuya extensión, en el tiempo, es significativa.
Hoy la tecnología de uso de este recurso es de avanzada en muchos países que no la desperdician y a quienes habrá que requerirles asesoramiento. En su mayoría, el uso de aguas termales funciona en "circuito cerrado" o sea que el agua que se extrae, una vez enfriada, es re-inyectada para su nuevo calentamiento subterráneo.
Eje vertebral
Además hay que tener en cuenta que este polo geotérmico se encuentra por debajo de la ruta nacional nº 157 que, como eje vertebral, vincula el norte y el sur argentino con proyección hacia Bolivia, Chile y Brasil. En consecuencia, en el sur tucumano se dan condiciones estratégicas para llevar adelante una política industrial de envergadura. Solo habrá que darle el carácter de "tema de Estado" al desarrollo de la zona, brindando las facilidades adecuadas a quienes inviertan allí. Todo esto sin perjuicio del potencial desarrollo turístico que podría establecerse en algunas de las localidades que hoy languidecen en nuestra provincia y carecen de oferta de un sistema productivo.







