08 Julio 2011 Seguir en 
NUEVA YORK.- Los años de las vacas gordas parecen haberse acabado otra vez en Wall Street. Se había comenzado a ganar un buen dinero después de la crisis financiera, pero la preocupación se ha instalado de nuevo entre los banqueros. El comercio lucrativo de acciones y bonos está congelado y los inversores retienen el dinero en vez realizar inversiones. Le temen a las consecuencias de la crisis en Grecia y a la amenaza de una insolvencia de Estados Unidos. Los banqueros están perdiendo su trabajo.
En los corredores de Wall Street el movimiento es constante. Minuto a minuto se sellan acuerdos financieros. Sin embargo, en el segundo trimestre la situación está más tranquila, según constata en un estudio reciente el analista del Citigroup Keith Horowitz. En relación al primer trimestre, las operaciones bursátiles disminuyeron un 15% y la negociación de valores de renta fija cayó incluso un 30%, señala. Estos incluyen los bonos del gobierno, que en el pasado eran clasificados como seguros. Pero actualmente, ya nada parece seguro, agrega.
Una de las soluciones más sencilla y que se practica en Wall Street desde hace décadas: despidos. El banco de inversiones Goldman Sachs ya anunció en una carta al Estado de Nueva York que a partir de septiembre despedirá a 230 empleados. El motivo dado fue simplemente por razones económicas. Medios estadounidenses informaron que el banco de inversiones británico Barclays despidió en junio a 100 empleados, mientras que el Bank of America se desprenderá este mes de unos 60 banqueros. Los bancos no confirmaron la noticia. Ninguno quiere mostrar abiertamente sus cartas. El sector sin embargo anuncia que las ganancias en el segundo trimestre serán "manejables", lo que se traduce en un mal augurio para los empleados. Ahora viene la ansiedad previa a la gran ola de despidos. Los salarios son el mayor costo en Wall Street y contratar y despedir es parte del día a día.
El año pasado, en promedio, los inversionistas de Goldman Sachs embolsaron U$S 431.000, JPMorgan Chase U$S 370.000 y para Morgan Stanley incluso quedaban casi U$S 257.000. Es dudoso que este año el mercado dé para bonificaciones de esos montos. Muchos inversores opinan que la crisis griega no está en absoluto superada y Portugal también genera dolores de cabeza. A esto se agrega la situación de EEUU: Si antes del 2 de agosto el Congreso no logra una solución a las negociaciones sobre el déficit y la deuda, el gobierno podría entrar en default. Pero los líderes del Congreso aún están lejos de un acuerdo sobre el presupuesto, aunque coinciden en la necesidad de subir el límite de endeudamiento del país y se reunirán nuevamente el domingo para seguir discutiendo, dijo el presidente norteamericano, Barack Obama. Wall Street tuvo ayer un respiro; terminó en neta alza , alentada por datos de empleo privado que superaron las previsiones, antes de las cifras mensuales de desempleo en Estados Unidos, así como por sólidas ventas minoristas. El Dow Jones ganó 0,74% y el Nasdaq 1,36%. (DPA-Reuter)
En los corredores de Wall Street el movimiento es constante. Minuto a minuto se sellan acuerdos financieros. Sin embargo, en el segundo trimestre la situación está más tranquila, según constata en un estudio reciente el analista del Citigroup Keith Horowitz. En relación al primer trimestre, las operaciones bursátiles disminuyeron un 15% y la negociación de valores de renta fija cayó incluso un 30%, señala. Estos incluyen los bonos del gobierno, que en el pasado eran clasificados como seguros. Pero actualmente, ya nada parece seguro, agrega.
Una de las soluciones más sencilla y que se practica en Wall Street desde hace décadas: despidos. El banco de inversiones Goldman Sachs ya anunció en una carta al Estado de Nueva York que a partir de septiembre despedirá a 230 empleados. El motivo dado fue simplemente por razones económicas. Medios estadounidenses informaron que el banco de inversiones británico Barclays despidió en junio a 100 empleados, mientras que el Bank of America se desprenderá este mes de unos 60 banqueros. Los bancos no confirmaron la noticia. Ninguno quiere mostrar abiertamente sus cartas. El sector sin embargo anuncia que las ganancias en el segundo trimestre serán "manejables", lo que se traduce en un mal augurio para los empleados. Ahora viene la ansiedad previa a la gran ola de despidos. Los salarios son el mayor costo en Wall Street y contratar y despedir es parte del día a día.
El año pasado, en promedio, los inversionistas de Goldman Sachs embolsaron U$S 431.000, JPMorgan Chase U$S 370.000 y para Morgan Stanley incluso quedaban casi U$S 257.000. Es dudoso que este año el mercado dé para bonificaciones de esos montos. Muchos inversores opinan que la crisis griega no está en absoluto superada y Portugal también genera dolores de cabeza. A esto se agrega la situación de EEUU: Si antes del 2 de agosto el Congreso no logra una solución a las negociaciones sobre el déficit y la deuda, el gobierno podría entrar en default. Pero los líderes del Congreso aún están lejos de un acuerdo sobre el presupuesto, aunque coinciden en la necesidad de subir el límite de endeudamiento del país y se reunirán nuevamente el domingo para seguir discutiendo, dijo el presidente norteamericano, Barack Obama. Wall Street tuvo ayer un respiro; terminó en neta alza , alentada por datos de empleo privado que superaron las previsiones, antes de las cifras mensuales de desempleo en Estados Unidos, así como por sólidas ventas minoristas. El Dow Jones ganó 0,74% y el Nasdaq 1,36%. (DPA-Reuter)







