Facundo Lara tenía sólo cinco años, pero ya sabía que quería ser jugador de fútbol cuando creciera. En la Escuela 256 de El Colmenar, se imaginaba pateando una pelota con la camiseta de la Selección Argentina. "Siempre le gustaba llegar temprano a clases. Además, se maravillaba cada vez que izaban la bandera", dijo su abuela materna, Liliana Juárez, de 48 años.
Ayer, Facundo y uno de sus hermanos, tres años mayor que él, llegaron a clases antes de las 9. Su madre, Cintia Costilla, los vio entrar al edificio y se marchó a su trabajo. "Ella siempre los iba a recoger a la salida, pero esta vez no pudo desocuparse", dijo Juárez.
Poco después del mediodía, Facundo y su hermano emprendieron el regreso a casa. Iban comiendo galletas para soportar hasta el almuerzo. Maximiliano Sierra, de 18 años, los vio pararse en una esquina. Faltaban 100 metros para que llegaran a su vivienda. De pronto, desde el este, apareció un camión Ford Cargo con acoplado. Dice Maximiliano que el rodado avanzaba rápido por calle Lucas Córdoba, y que dobló hacia el sur por Gobernador Gutiérrez. "El camión pasó cerradísimo, y la rueda trasera del acoplado subió al cordón. Ahí lo agarró al chiquito y lo apretó", dijo el joven. Maximiliano reaccionó en el acto. "Yo lo levanté porque estaba mal. Justo pasaba una camioneta, que nos llevó al dispensario. Pero él ya iba agonizando; no aguantaba más", dijo Sierra.
Gerardo Cifre, otro vecino, contó que el conductor siguió su marcha, pero se detuvo porque una mujer comenzó a gritarle con todas sus fuerzas. "El hombre se bajó, vio al chiquito y se volvió a subir al camión. Se agarraba la cabeza. Pero unos varitas le dijeron que se fuera", dijo el joven.
Liliana, para entonces, ya había llegado al lugar de la tragedia. Ella y otros vecinos intentaron retener al chofer. "Le golpeé la ventanilla, pero ni siquiera me miró. Después, se escapó y casi choca a otros chicos", dijo consternada la abuela.
En el dispensario
Sierra llegó con Facundo en brazos al dispensario que está a pocas cuadras de allí. Los médicos no pudieron hacer nada. A los minutos, llegaron los padres del niño, Cintia y Walter Lara. En el barrio, los vecinos indignados comenzaban a protestar contra las autoridades por la inseguridad vial. Rompieron un cartel que decía "contramano" y que estaba sobre la ruta 305 y la cortaron; además, encendieron cubiertas y cortaron el paso. "Cuando cambiaron el sentido de las calles, hace un año, yo tuve un accidente. Me chocó un camión y estuve cinco meses en cama. Junté firmas, pero nadie hizo nada", protestó Nélida Budeguer.
Tras la tragedia, personal a cargo de los comisarios José Ardiles, Mario Rojas y Héctor Cheín localizó en la localidad de Santa Bárbara al camionero, identificado como Ismael Juárez, de 23 años. Según fuentes policiales, el conductor aseguró que se marchó porque los vecinos querían lincharlo. La Justicia dispuso que continúe en libertad mientras se tramita la causa por la muerte del niño.
Mientras tanto, Liliana buscaba -en vano- alguna explicación. "Facundito era un niño hermoso y feliz. ¿Por qué le pudo haber pasado algo así?", dijo, llorando, la abuela.