03 Julio 2011 Seguir en 
BRUSELAS.- Algunos comisarios europeos amenazaron con dimitir si se reducía el presupuesto asignado a su cartera en las Perspectivas Financieras 2014-2020, dijeron el jueves fuentes cercanas a la Comisión Europea. Algo insólito en la Europa anterior a la crisis. La Unión Europea (UE) intenta salir del torbellino en el cual está sumida la zona euro, con la rémora de Grecia, mientras desde Bruselas se proponen dos instrumentos nuevos para generar recursos propios al bloque: una "tasa Tobin europea" y un "IVA europeo", dos artificios que deberían permitir a Europa financiarse de forma segura en tiempos difíciles.
La idea de la Comisión Europea no gusta a todos: la polémica está servida entre los paladines de la austeridad, como Alemania.
2014-2020, que deben aprobar los jefes de Estado y la Eurocámara antes de fines de 2012.
¿Se han acabado la vacas gordas en Europa? El segundo rescate de Grecia (por 120.000 millones de euros), tras el fracaso del primer bote de salvadidas al país mediterráneo, ha puesto a todos muy nerviosos. Y no sólo a los 17 socios de la eurozona.
El gobierno británico consideró completamente irrealistas los planes presupuestarios de la UE.
China, la nueva potencia global, aseguraba que "confía en la solidez del euro" y se mostraba dispuesto a "arrimar el hombro" para ayudar a Europa a salir de esta: inédito. ¿Un plan ?Marshall? chino? Parelismos aparte, la gravedad de la situación del euro, con tres países rescatados (Grecia, Portugal e Irlanda) y con serias dudas sobre otros socios periféricos de la moneda única han enrarecido el ambiente de tal forma que de lo único que se habla ahora es de crisis, recortes, austeridad y sacrificios. En medio del caos, y dado que los socios más potentes (Alemania, Reino Unido y Suecia) han logrado crear un núcleo duro para que el próximo presupuesto no supere el 1% del PBI nacional de los socios en su conjunto, Bruselas apuesta por su propia vía. Se trata de híbrido, de impuestos combinados, para generar recursos propios que permita que los socios no tengan que aumentar sus contribuciones e incluye dos elementos: un "IVA europeo" y una "tasa Tobin europea" (a las transacciones financieras e inspirada, en 1972, en la idea del Nobel de Economía James Tobin).
Bruselas ha abierto una peligrosa "caja de Pandora": el del dinero de los socios, que ya, en 1984, hizo que la ex primera ministra británica Margaret Thatcher pronunciara su célebre frase: "I want my money back!". El "quiero que me devuelvan mi dinero" de Thatcher hacía referencia a que Londres no se beneficiaba tanto y, por eso, exigía la devolución de su "cheque" (4.500 millones de euros anuales).
Dado que actualmente la UE se financia, en un 75%, en base a las contribuciones que hacen los 27 socios, y debido a que la aguda crisis sigue golpeando, la mayoría de socios no quieren ni oír hablar de poner más dinero y sienten una urticaria instintiva ante todo lo que suene a nuevos "impuestos".
La idea de la Comisión Europea no gusta a todos: la polémica está servida entre los paladines de la austeridad, como Alemania.
2014-2020, que deben aprobar los jefes de Estado y la Eurocámara antes de fines de 2012.
¿Se han acabado la vacas gordas en Europa? El segundo rescate de Grecia (por 120.000 millones de euros), tras el fracaso del primer bote de salvadidas al país mediterráneo, ha puesto a todos muy nerviosos. Y no sólo a los 17 socios de la eurozona.
El gobierno británico consideró completamente irrealistas los planes presupuestarios de la UE.
China, la nueva potencia global, aseguraba que "confía en la solidez del euro" y se mostraba dispuesto a "arrimar el hombro" para ayudar a Europa a salir de esta: inédito. ¿Un plan ?Marshall? chino? Parelismos aparte, la gravedad de la situación del euro, con tres países rescatados (Grecia, Portugal e Irlanda) y con serias dudas sobre otros socios periféricos de la moneda única han enrarecido el ambiente de tal forma que de lo único que se habla ahora es de crisis, recortes, austeridad y sacrificios. En medio del caos, y dado que los socios más potentes (Alemania, Reino Unido y Suecia) han logrado crear un núcleo duro para que el próximo presupuesto no supere el 1% del PBI nacional de los socios en su conjunto, Bruselas apuesta por su propia vía. Se trata de híbrido, de impuestos combinados, para generar recursos propios que permita que los socios no tengan que aumentar sus contribuciones e incluye dos elementos: un "IVA europeo" y una "tasa Tobin europea" (a las transacciones financieras e inspirada, en 1972, en la idea del Nobel de Economía James Tobin).
Bruselas ha abierto una peligrosa "caja de Pandora": el del dinero de los socios, que ya, en 1984, hizo que la ex primera ministra británica Margaret Thatcher pronunciara su célebre frase: "I want my money back!". El "quiero que me devuelvan mi dinero" de Thatcher hacía referencia a que Londres no se beneficiaba tanto y, por eso, exigía la devolución de su "cheque" (4.500 millones de euros anuales).
Dado que actualmente la UE se financia, en un 75%, en base a las contribuciones que hacen los 27 socios, y debido a que la aguda crisis sigue golpeando, la mayoría de socios no quieren ni oír hablar de poner más dinero y sienten una urticaria instintiva ante todo lo que suene a nuevos "impuestos".
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