03 Julio 2011 Seguir en 
La mitad de las personas ocupadas en Argentina, unas 7,72 millones, comenzó 2011 con ingresos por debajo de los $ 2.200 mensuales, según surge de analizar la Encuesta Permanente de Hogares del Indec del primer trimestre de 2011. Esto ocurre a pesar de los aumentos salariales pactados durante 2010, algunos de los cuales, como mercantiles y alimentación, alcanzaron el 30%. Ese universo abarca a toda la gente ocupada, se trate de empleados en relación de dependencia, por cuenta propia, profesionales o patrones.
Más de un tercio de los asalariados se desempeña en negro y hay una vasta franja de monotributistas de bajos ingresos, a la que la propia inflación fue neutralizando las mejoras salariales. Por otro lado, hay 1,213 millón de desocupados sin ingresos o que recibe la "prestación por desempleo" de menos de $ 400, mientras que apenas el 10% -poco más de 1,5 millón- tiene ingresos superiores a los $ 5.000 mensuales. Si se suma todo el ingreso de las familias -porque además del jefe de hogar trabajan otros integrantes- en la mitad de los hogares ingresan menos de $ 3.800 mensuales. Todas estas cifras contrastan con el costo de la canasta familiar -para un matrimonio y dos hijos- que ronda los $ 5.000 mensuales según estimaciones privadas. Sin considerar el alquiler (que supera los $ 1.000), la canasta de consumo total básica en la Ciudad de Buenos Aires a noviembre de 2010 para una familia tipo era de $ 3.595, según la Dirección de Estadísticas y Censos porteña. Del análisis de la escala de ingresos, surge que del total de ocupados el 30% -casi 4,7 millones de ocupados- gana menos de $ 1.500 mensuales, una cifra que se ubica incluso por debajo del salario mínimo, vital y móvil (actualmente es de $ 1.840). En gran parte, eso sucede porque más de un tercio de los asalariados (34,1%) está empleado en negro y en promedio, se estima gana un tercio menos que los ocupados en blanco y por debajo del piso mínimo legal. Además, una buena parte trabaja pocas horas por semana -entre 23 y 39 horas semanales-, aunque en la mayoría de los casos está dispuesta a trabajar más horas (subocupados).
En el caso de los varones, la mitad de los ocupados -con 45 horas de trabajo semanal- gana menos de ê 2.500, en tanto la mitad de las mujeres -con 35 horas semanales- percibe menos de $ 2.000.
Por encima de los $ 5.000 mensuales está sólo el 10% de los ocupados -un poco más de 1,5 millón personas-, que en su mayoría están alcanzados por el impuesto a las Ganancias. En este marco, los empleados públicos vienen acumulando un retraso salarial considerable respecto de los trabajadores privados. En los últimos 12 meses los asalariados privados tuvieron una mejora nominal del 32,1%. Mientras, los empleados estatales -incluidos los de las provincias que transfirieron sus sistemas previsionales- recibieron un aumento del 23,3%, y algo similar pasó entre 2010 y 2009.
Si bien en promedio el sueldo público bruto o antes de los descuentos ($ 5.066) es superior al privado ($ 4.633), eso se debe al peso de los ingresos de los altos funcionarios o del personal jerárquico de los bancos y empresas estatales.
Más de un tercio de los asalariados se desempeña en negro y hay una vasta franja de monotributistas de bajos ingresos, a la que la propia inflación fue neutralizando las mejoras salariales. Por otro lado, hay 1,213 millón de desocupados sin ingresos o que recibe la "prestación por desempleo" de menos de $ 400, mientras que apenas el 10% -poco más de 1,5 millón- tiene ingresos superiores a los $ 5.000 mensuales. Si se suma todo el ingreso de las familias -porque además del jefe de hogar trabajan otros integrantes- en la mitad de los hogares ingresan menos de $ 3.800 mensuales. Todas estas cifras contrastan con el costo de la canasta familiar -para un matrimonio y dos hijos- que ronda los $ 5.000 mensuales según estimaciones privadas. Sin considerar el alquiler (que supera los $ 1.000), la canasta de consumo total básica en la Ciudad de Buenos Aires a noviembre de 2010 para una familia tipo era de $ 3.595, según la Dirección de Estadísticas y Censos porteña. Del análisis de la escala de ingresos, surge que del total de ocupados el 30% -casi 4,7 millones de ocupados- gana menos de $ 1.500 mensuales, una cifra que se ubica incluso por debajo del salario mínimo, vital y móvil (actualmente es de $ 1.840). En gran parte, eso sucede porque más de un tercio de los asalariados (34,1%) está empleado en negro y en promedio, se estima gana un tercio menos que los ocupados en blanco y por debajo del piso mínimo legal. Además, una buena parte trabaja pocas horas por semana -entre 23 y 39 horas semanales-, aunque en la mayoría de los casos está dispuesta a trabajar más horas (subocupados).
En el caso de los varones, la mitad de los ocupados -con 45 horas de trabajo semanal- gana menos de ê 2.500, en tanto la mitad de las mujeres -con 35 horas semanales- percibe menos de $ 2.000.
Por encima de los $ 5.000 mensuales está sólo el 10% de los ocupados -un poco más de 1,5 millón personas-, que en su mayoría están alcanzados por el impuesto a las Ganancias. En este marco, los empleados públicos vienen acumulando un retraso salarial considerable respecto de los trabajadores privados. En los últimos 12 meses los asalariados privados tuvieron una mejora nominal del 32,1%. Mientras, los empleados estatales -incluidos los de las provincias que transfirieron sus sistemas previsionales- recibieron un aumento del 23,3%, y algo similar pasó entre 2010 y 2009.
Si bien en promedio el sueldo público bruto o antes de los descuentos ($ 5.066) es superior al privado ($ 4.633), eso se debe al peso de los ingresos de los altos funcionarios o del personal jerárquico de los bancos y empresas estatales.







