"Una Argentina lectora es posible"
La directora de la Fundación Leer cree que es esencial que los padres acompañen a sus hijos, desde su más temprana edad y hasta su adolescencia tardía, en su contacto con los libros. Aquí nos cuenta cuáles son las preferencias literarias de los chicos y qué podemos hacer para acercarlos a los libros.
EL CONSEJO. Lo adultos deben seguir leyendo en voz alta para los niños, dice Patricia Mejalelaty durante la entrevista. PAUL PITCHON
03 Julio 2011 Seguir en 

La labor de una ONG con un propósito noble, con gran eficacia en su gestión y con la mirada puesta en el largo plazo, en medio de un país concentrado en el presente y con bajas dosis de transparencia y altruismo, debe ser destacada especialmente. Es el caso de la Fundación Leer, institución que, desde 1997, busca transformar a los argentinos del futuro en lectores. El año pasado, en plena era de Internet y de los adminículos electrónicos, logró que más de 3 millones de chicos leyeran libros de papel. Además del éxito sostenido de su ya célebre maratón nacional de lectura, la fundación ofrece una larga serie de programas para posibilitar el acceso al libro y capacitar a docentes, padres y referentes sociales. La cabeza de la fundación es Patricia Mejalelaty. En esta entrevista nos ofrece algunas claves para la formación de lectores.
- ¿Cuáles son las claves para iniciar a los chicos en la lectura?
- Una de las claves es el momento en que debe comenzar esa iniciación. Desde los primeros meses de vida, es importante ofrecerles a los chicos un acceso al libro. El libro, como objeto, casi como un juguete, debe estar presente en la casa. Los padres son quienes deben mediar en la relación entre el objeto libro y sus hijos. También, desde que son muy chicos, debe mediar a través de la lectura, leyéndoles todas las noches, generando un ambiente en el que el libro sea un elemento relevante. Los chicos no pueden llegar solos a los libros. La alfabetización debería empezar antes de que lleguen al jardín. El chico tendría que entrar en esa instancia con una experiencia en la manipulación de los libros, reconociendo la diferencia entre un dibujo y una letra, sabiendo que los sonidos de las palabras se relacionan con la escritura. La escuela será la encargada de sistematizar y sofisticar esas prácticas.
- ¿Recomendarías libros como los de Harry Potter para lograr un vínculo estrecho de los chicos con la literatura?
- Claro que los recomiendo. Son libros que han tenido un efecto maravilloso. En una época en la que se sostenía que los chicos solamente podían leer textos muy breves, la serie de Harry Potter desmitificó esa idea logrando que chicos de entre ocho y doce años leyeran libros de 500 páginas. También logró que muchos padres leyeran con gusto esas historias y que se generara un diálogo fecundo con sus hijos. Ese diálogo, a partir de lecturas compartidas, es un factor central para que se genere un vínculo sólido entre los chicos y la literatura. Muchos padres que les han leído a sus hijos cuando eran muy chicos, dejan de hacerlo cuando estos pueden leer solos. Y esto es un error. Debemos seguir leyéndoles en voz alta o compartir lecturas, para luego comentarlas, a lo largo de toda su vida escolar. La ausencia de estas prácticas es uno de los motivos por el que los adolescentes se alejan de los libros. Otra razón de esta distancia es que muchos han llegado a la adolescencia con escasa capacidad de comprensión de los textos propios de su edad. La lectura es una actividad solitaria y que requiere concentración, esfuerzo. La construcción de un ambiente en el que se pueda compartir esa experiencia es un gran estímulo para realizar ese esfuerzo.
- ¿Qué otros textos recomendarías para la distintas edades?
- Eso depende del recorrido que cada chico hace. Hay chicos que han sido acompañados por sus padres y maestros en sus recorridos literarios y pueden leer, a temprana edad, un texto como El Principito u otros clásicos. Aunque esto no suele ser lo más común. Vemos tendencias con respecto a los gustos en las distintas edades. A los más chiquitos suelen atraparlos las historias de animales. Entre los ocho y los diez, las historias de aventuras. A las chicas suelen gustarles aquellas que tienen alguna faceta romántica o que se relaciona con la amistad. Entre los adolescentes, predomina la predilección por la literatura fantástica, como las famosas sagas de vampiros. La selección del material de lectura requiere un padre y un docente atentos que detecten los textos para los que el chico está preparado.
- Contanos detalles de la maratón de lectura que lleva adelante la fundación.
- El 30 de septiembre se hará la novena edición de la maratón nacional de lectura, en la que ya hay más de 2 millones de chicos inscriptos. El mensaje es que una Argentina lectora es posible pero que debemos construirla entre todos. Padres, instituciones, escuelas, toda la comunidad.
- ¿Qué otros programas tiene la fundación?
- Tenemos una gran cantidad de programas porque acompañamos al chico desde que nace hasta los 18 años en todas las instituciones por las que pasa. Hay programas para escuelas pero también para bibliotecas, hospitales, distintos espacios comunitarios. Tenemos, por otro lado, una plataforma virtual que se llama "Leer en red", dedicada a los maestros que quieren profundizar con otros su capacitación y trabajar con otros aspectos vinculados a la lectura. Dos aspectos clave de nuestros programas son el acceso al libro (el año pasado distribuimos más de 100.000) y la capacitación de maestros y otros referentes de la comunidad. Creemos que la lectura es la mejor herramienta para la inserción social. Nuestro sueño es que todos los chicos puedan descubrir el placer de la lectura. © LA GACETA
- ¿Cuáles son las claves para iniciar a los chicos en la lectura?
- Una de las claves es el momento en que debe comenzar esa iniciación. Desde los primeros meses de vida, es importante ofrecerles a los chicos un acceso al libro. El libro, como objeto, casi como un juguete, debe estar presente en la casa. Los padres son quienes deben mediar en la relación entre el objeto libro y sus hijos. También, desde que son muy chicos, debe mediar a través de la lectura, leyéndoles todas las noches, generando un ambiente en el que el libro sea un elemento relevante. Los chicos no pueden llegar solos a los libros. La alfabetización debería empezar antes de que lleguen al jardín. El chico tendría que entrar en esa instancia con una experiencia en la manipulación de los libros, reconociendo la diferencia entre un dibujo y una letra, sabiendo que los sonidos de las palabras se relacionan con la escritura. La escuela será la encargada de sistematizar y sofisticar esas prácticas.
- ¿Recomendarías libros como los de Harry Potter para lograr un vínculo estrecho de los chicos con la literatura?
- Claro que los recomiendo. Son libros que han tenido un efecto maravilloso. En una época en la que se sostenía que los chicos solamente podían leer textos muy breves, la serie de Harry Potter desmitificó esa idea logrando que chicos de entre ocho y doce años leyeran libros de 500 páginas. También logró que muchos padres leyeran con gusto esas historias y que se generara un diálogo fecundo con sus hijos. Ese diálogo, a partir de lecturas compartidas, es un factor central para que se genere un vínculo sólido entre los chicos y la literatura. Muchos padres que les han leído a sus hijos cuando eran muy chicos, dejan de hacerlo cuando estos pueden leer solos. Y esto es un error. Debemos seguir leyéndoles en voz alta o compartir lecturas, para luego comentarlas, a lo largo de toda su vida escolar. La ausencia de estas prácticas es uno de los motivos por el que los adolescentes se alejan de los libros. Otra razón de esta distancia es que muchos han llegado a la adolescencia con escasa capacidad de comprensión de los textos propios de su edad. La lectura es una actividad solitaria y que requiere concentración, esfuerzo. La construcción de un ambiente en el que se pueda compartir esa experiencia es un gran estímulo para realizar ese esfuerzo.
- ¿Qué otros textos recomendarías para la distintas edades?
- Eso depende del recorrido que cada chico hace. Hay chicos que han sido acompañados por sus padres y maestros en sus recorridos literarios y pueden leer, a temprana edad, un texto como El Principito u otros clásicos. Aunque esto no suele ser lo más común. Vemos tendencias con respecto a los gustos en las distintas edades. A los más chiquitos suelen atraparlos las historias de animales. Entre los ocho y los diez, las historias de aventuras. A las chicas suelen gustarles aquellas que tienen alguna faceta romántica o que se relaciona con la amistad. Entre los adolescentes, predomina la predilección por la literatura fantástica, como las famosas sagas de vampiros. La selección del material de lectura requiere un padre y un docente atentos que detecten los textos para los que el chico está preparado.
- Contanos detalles de la maratón de lectura que lleva adelante la fundación.
- El 30 de septiembre se hará la novena edición de la maratón nacional de lectura, en la que ya hay más de 2 millones de chicos inscriptos. El mensaje es que una Argentina lectora es posible pero que debemos construirla entre todos. Padres, instituciones, escuelas, toda la comunidad.
- ¿Qué otros programas tiene la fundación?
- Tenemos una gran cantidad de programas porque acompañamos al chico desde que nace hasta los 18 años en todas las instituciones por las que pasa. Hay programas para escuelas pero también para bibliotecas, hospitales, distintos espacios comunitarios. Tenemos, por otro lado, una plataforma virtual que se llama "Leer en red", dedicada a los maestros que quieren profundizar con otros su capacitación y trabajar con otros aspectos vinculados a la lectura. Dos aspectos clave de nuestros programas son el acceso al libro (el año pasado distribuimos más de 100.000) y la capacitación de maestros y otros referentes de la comunidad. Creemos que la lectura es la mejor herramienta para la inserción social. Nuestro sueño es que todos los chicos puedan descubrir el placer de la lectura. © LA GACETA







