Un "super Mario" agarra el timón del Banco Central Europeo

Fernando Heller | Analista de la agencia DPA

26 Junio 2011
BRUSELAS.- Era un secreto a voces que todo el mundo esperaba. No obstante, con el respaldo recibido hoy por los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (UE), el italiano Mario Draghi asumirá, en noviembre, las riendas del Banco Central Europeo (BCE) en una de las etapas más complicadas para la eurozona desde la creación de la propia moneda única.

Con la bendición oficial de la canciller alemana, Angela Merkel, y del presidente francés, Nicolas Sarkozy, Draghi podrá convertirse en el nuevo "mister euro", el capitán de la nave BCE, que velará por la contención de la inflación, principal meta de la institución, y trabajará en pos de la estabilidad de la moneda única, nacida en 1999, aunque utilizada como divisa corriente a partir de 2002.

El acuerdo en torno a Draghi, de 63 años, fue posible después de que Francia retirase sus reservas y levantara su veto de facto al nombramiento. París exigió que otro italiano, Lorenzo Bini Smaghi, en el directorio del BCE, dejara el cargo para no quedarse sin representantes en Fráncfort y que no existiera una sobrerepresentación italiana en la ciudad del Meno.

Desde que en febrero pasado se produjera la sorprendente retirada de la carrera para presidir el poderoso BCE del patrón del Bundesbank alemán, Axel Weber, todo han sido especulaciones y tensiones en torno al futuro patrón del euro, cargo que simbólicamente se diputan Fráncfort y el presidente del Eurogrupo, a la sazón, Jean-Claude Juncker.

Será pues Mario Draghi, "Super Mario", como se le conoce en sus círculos más estrechos quien asuma esa alta responsabilidad en tiempos especialmente turbulentos para la eurozona, con tres países rescatados por la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI), Irlanda, Portugal y Grecia, pendiente de un segundo salvamento internacional (tras los 110.000 millones aprobados en 2010) por entre 90.000 y 120.000 millones de euros, para evitar la suspensión de pagos.

Con el eco aún fresco de la renuncia de Weber, y el consiguiente enfado de Merkel, que le había patrocinado para el BCE y quería ver a un alemán en ese puesto, los ministros del Eurogrupo despejaron el camino del italiano en pasado mayo y dieron un espaldarazo inequívoco a Draghi, hasta ahora presidente del banco emisor italiano y con un currículum "a prueba de Berlín".

Y es que la sucesión del actual presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, que deja el cargo en octubre próximo, ha sido, en estos últimos meses, una cuestión muy alemana.

No en vano, el propio BCE y la creación del euro se inspiraron en buena medida en el modelo germano de estabilidad de precios, convertido en un credo en la Alemania de postguerra, y en el -todavía añorado por muchos- marco alemán, referente de solidez.

Alemania, la principal economía de la UE, aporta el 20 por ciento del total del presupuesto del bloque y carga con el porcentaje mayor del esfuerzo en el fondo de rescate para los socios del euro en problemas, dotado con 700.000 millones de euros, hasta 2013.

Por ello, y por el hecho simbólico de que la sede del BCE está precisamente en la ciudad germana a orillas del Meno, para Merkel era una cuestión de "interés nacional" poder sentar en Fráncfort a un alemán.

Draghi no es alemán, pero a juicio de Berlín sí cumple varios de los requisitos alemanes, en un momento muy "germanocéntrico" de entender la economía en Europa basada en dos palabras: austeridad y sacrificios, que, entre otros elementos, permitirán a Alemania crecer este año un 2,6%.

El italiano tiene todas las cartas de presentación necesarias para recibir la bendición de la mujer más poderosa de Europa, según la calificó en su momento el semanario estadounidense "Forbes": estudió en la prestigiosa universidad La Sapienza de Roma, es doctor en ciencias económicas, y entre 1984 y 1990 fue director ejecutivo del Banco Mundial, entre otros laureles.

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