"Los trapitos sucios se lavan en casa". El dicho popular parece ser el dogma del oficialismo tucumano, sobre todo, cuando el "trapo" se materializa en banderas con reclamos locales que ondean en suelo del Gobierno central. La protesta salarial de los autoconvocados de la salud viajó esta semana a Buenos Aires, en un intento de los trabajadores del Siprosa por nacionalizar el conflicto. El periplo -que incluyó un corte de tránsito en la avenida 9 de Julio y una reunión en el Congreso- es interpretado por dos diputados nacionales del Frente para la Victoria (FpV) y un par de legisladores de la comisión de Salud como un signo de debilidad. Afirman que es un conflicto politizado que no afectará, bajo ningún punto de vista, la imagen positiva que se tiene en la Nación del gobernador, José Alperovich.
Debilidad y política
"Lo que aparece como la federalización, es un síntoma de debilidad", disparó el diputado Alfredo Carlos Dato. El oficialista manifestó que los autoconvocados viajaron porque sus protestas en la provincia no dieron resultado. Al tiempo, consideró que se trata de un asunto netamente provincial que debe solucionarse en el mismo ámbito.
"El gobernador es quien da siempre las soluciones, pero en esta ocasión, lo que se pide (un incremento salarial) puede comprometer el pago de salarios", repudió.
Por su parte, el diputado Gerónimo Vargas Aignasse fue contundente al afirmar que los problemas de los tucumanos deben resolverse en Tucumán. "Cortar la 9 de Julio es como que venga un grupo de bonaerenses con un conflicto e irrumpan en la Mate de Luna. No es el lugar adecuado", cuestionó. El parlamentario resaltó el principio de autonomía de las provincias para resolver sus problemas. "Quieren dañar al gobernador, buscando de esa manera apretar. Si están tan mal económicamente, que digan de dónde sacaron el dinero. De alguien que tiene interés de que esto se agrave", deleznó.
El legislador Raúl Hadla, miembro de la comisión de Salud, también opinó que el conflicto tiene un trasfondo político. "Recorro los hospitales del interior (es oriundo de Alberdi) y vecinos me llaman para decirme que no son atendidos y deben pagar sanatorios. No entiendo que las medidas de fuerza sean tan profundas y salvajes. La realidad es que cuatro gremios firmaron un acuerdo salarial, entonces, hay algo detrás. Su interés está en agosto (elecciones provinciales)", puntualizó. Dijo que no los invitaron a la Cámara dado que, según justificó, los manifestantes no tienen intención de dialogar.
"Los miembros del Gobierno queremos lo mejor para todos. Es bochornoso que un pueblo como Bariloche esté unido limpiando las cenizas y que aquí, en cambio, se politice un conflicto, llevándolo a la Capital Federal. Hasta el arzobispo dejó de interceder", concluyó.
Su compañero de comisión, José Orellana, aseveró que, si bien no se pueden desconocer los reclamos, los médicos deben tener en cuenta que la población sufre por las medidas de fuerza. "La gestión siempre fue ordenada y respondió a las necesidades. En cercanías a las elecciones, esto parece estar politizado", criticó. Y consideró que nadie puede sostener que el gobernador no tenga intención de resolver, cuando es candidato y aspira a continuar en su cargo. "La comisión tiene apertura pero hay una lógica, si tienen un conflicto con el PE deben resolverlo con él", concluyó.
Debilidad y política
"Lo que aparece como la federalización, es un síntoma de debilidad", disparó el diputado Alfredo Carlos Dato. El oficialista manifestó que los autoconvocados viajaron porque sus protestas en la provincia no dieron resultado. Al tiempo, consideró que se trata de un asunto netamente provincial que debe solucionarse en el mismo ámbito.
"El gobernador es quien da siempre las soluciones, pero en esta ocasión, lo que se pide (un incremento salarial) puede comprometer el pago de salarios", repudió.
Por su parte, el diputado Gerónimo Vargas Aignasse fue contundente al afirmar que los problemas de los tucumanos deben resolverse en Tucumán. "Cortar la 9 de Julio es como que venga un grupo de bonaerenses con un conflicto e irrumpan en la Mate de Luna. No es el lugar adecuado", cuestionó. El parlamentario resaltó el principio de autonomía de las provincias para resolver sus problemas. "Quieren dañar al gobernador, buscando de esa manera apretar. Si están tan mal económicamente, que digan de dónde sacaron el dinero. De alguien que tiene interés de que esto se agrave", deleznó.
El legislador Raúl Hadla, miembro de la comisión de Salud, también opinó que el conflicto tiene un trasfondo político. "Recorro los hospitales del interior (es oriundo de Alberdi) y vecinos me llaman para decirme que no son atendidos y deben pagar sanatorios. No entiendo que las medidas de fuerza sean tan profundas y salvajes. La realidad es que cuatro gremios firmaron un acuerdo salarial, entonces, hay algo detrás. Su interés está en agosto (elecciones provinciales)", puntualizó. Dijo que no los invitaron a la Cámara dado que, según justificó, los manifestantes no tienen intención de dialogar.
"Los miembros del Gobierno queremos lo mejor para todos. Es bochornoso que un pueblo como Bariloche esté unido limpiando las cenizas y que aquí, en cambio, se politice un conflicto, llevándolo a la Capital Federal. Hasta el arzobispo dejó de interceder", concluyó.
Su compañero de comisión, José Orellana, aseveró que, si bien no se pueden desconocer los reclamos, los médicos deben tener en cuenta que la población sufre por las medidas de fuerza. "La gestión siempre fue ordenada y respondió a las necesidades. En cercanías a las elecciones, esto parece estar politizado", criticó. Y consideró que nadie puede sostener que el gobernador no tenga intención de resolver, cuando es candidato y aspira a continuar en su cargo. "La comisión tiene apertura pero hay una lógica, si tienen un conflicto con el PE deben resolverlo con él", concluyó.
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