Restaurar competitividad, reto del próximo Gobierno

Análisis. Magdalena Morales.

Por Redacción Política 23 Junio 2011
La presidenta argentina, Cristina Fernández, es favorita para ganar un nuevo mandato en la elección de octubre, pero señales de fatiga en el ciclo de expansión económica del país sugieren que su segundo período en el poder podría ser turbulento y obligarla a duras decisiones. La erosión de la competitividad de la economía por una alta inflación que el Gobierno no reconoce oficialmente y la disminución de costosos subsidios a la energía y el transporte serán los principales retos para el nuevo Gobierno.

Fernández lidera con holgura la carrera electoral a cuatro meses de los comicios, según los sondeos, pero un reciente escándalo por denuncias de desvío de dinero público para planes de viviendas populares podría golpear su imagen y fortalecer la posición de alguno de sus opositores para una segunda vuelta. Analistas coinciden en que el 2012 será un año de ajustes económicos, incluso si triunfa Fernández, ya que consideran insostenibles las actuales políticas fiscal y monetaria.

"La pérdida de competitividad que está teniendo el sector productivo de Argentina uno la puede cuantificar a través del tipo de cambio real, a través de otros tipos de indicadores y a través del costo laboral unitario en dólares", dijo el economista Nadin Argañaraz, presidente del privado Instituto Argentino de Análisis Fiscal. El deterioro de la balanza de pagos en medio de una alta salida de capitales también es una preocupación en la agenda del país sudamericano para el próximo gobernante.

"Sostener el crecimiento para que sea más equitativo, desacelerar el proceso inflacionario, acelerar la inversión en cuatro puntos del PIB, ampliar la capacidad productiva y revertir la salida de capitales" son los desafíos que el economista Bernardo Kosacoff, ex jefe de la oficina de CEPAL en Buenos Aires, ve para la próxima gestión.

En el primer trimestre del año, la cuenta corriente profundizó su déficit a U$S 673 millones desde los U$S 486 millones de ese mismo período del 2010, mientras que la economía se expandió a una tasa del 9,9%.

Junto a ese escenario, luchas intestinas podrían aflorar en el heterogéneo movimiento peronista, el partido de Fernández, ya que la mandataria no tendría derecho legal a una nueva reelección, en el 2015, sin una reforma de la Constitución. Junto a esas pugnas, debería enfrentar la alta inflación, que economistas privados estiman en torno a un 24% anual, frente a una desacreditada estimación gubernamental de sólo un dígito. Pero economistas y sectores de la industria reclaman por el aumento de los costos, mientras la depreciación de la moneda tiene un ritmo muy inferior al alza de los precios domésticos.

Boris Segura, director ejecutivo para América Latina de Nomura Securities, cree que el próximo Gobierno argentino enfrentará un dilema de hierro para restaurar la competitividad: moderar el crecimiento para bajar la inflación o acelerar el ritmo de devaluación del peso, lo que estimularía un mayor incremento de los precios.

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