"Gobernar es poblar", sentenció Juan Bautista Alberdi y, justamente, la política inmigratoria que promueven él y Domingo Faustino Sarmiento, cuando abren el país "a todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino" es considerada (claro que sin estar exenta de polémicas) como una buena política poblacional. El sociólogo italiano Gino Germani sostuvo que el impacto fue tal que los inmigrantes absorbieron la población local, y no al revés. Buena parte de esos inmigrantes se asentó en las ciudades, por cuanto no tenían acceso a la tierra. Otros igualmente ejercieron su opción por el campo, especialmente para ir a trabajar a los latifundios bonaerenses, santafesinos y cordobeses. Unos y otros trajeron consigo novedades tecnológicas de la época del otro lado del océano, que volcaron en sus oficios urbanos y en sus tareas en el campo.








