Paradoja y miedo

Por Juan Manuel Asis 18 Junio 2011
Una vez más Randazzo confirmó las internas abiertas. ¿Por qué? Primero, el Gobierno debe defender su propia iniciativa -sería vergonzoso que las haga caer- y segundo, el oficialismo aún no tiene el "sí" de su candidata para dar ese paso. Luego, con Cristina habiendo aceptado su reelección, habría márgenes para cualquier excusa y voltearlas. Todavía es tiempo de guardar las apariencias.

¿Qué razones tendría el PEN para voltear las internas de agosto? Básicamente dos, y ambas con lecturas adversas al Gobierno. 1) Pragmática: si todos los frentes o partidos que participarán van con formulas únicas -o sea que serán las mismas del 23 de octubre- ¿para qué ir dos veces a las urnas? Se produje una paradoja: en las internas partidarias con lista única la elección cae, en la interna abierta no. Un contrasentido. 2) Miedo: los comicios de agosto serán "una medición" de los presidenciables. Y Cristina debería hacer un buen papel -vale para el resto- para ganar una primera batalla electoral.

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