Deberán afrontar dos comicios con $ 0,60 por cada votante

La Nación girará $ 630.000 para que se distribuyan entre las 17 agrupaciones reconocidas. A Fuerza Republicana le corresponden $ 52.500, pero adeuda $ 108.000 al Gobierno nacional. El PJ se queda con $ 241.000.

RICO. El Partido Justicialista es la agrupación a la que más fondos se asignan. LA GACETA / FOTO DE ANTONIO FERRONI
RICO. El Partido Justicialista es la agrupación a la que más fondos se asignan. LA GACETA / FOTO DE ANTONIO FERRONI
Por Redacción Política 18 Junio 2011
Un promedio de 60 centavos por votante. Ese es el dinero que enviará este año el Gobierno nacional para que los partidos políticos tucumanos -reconocidos por la Justicia Electoral Nacional- afronten dos elecciones: las primarias abiertas del 14 de agosto y las generales del 23 de octubre.

En concepto de Fondo Partidario Permanente, el Ministerio del Interior de la Nación desembolsará en esta provincia una partida global de unos $ 630.000. Esa suma se debe dividir entre las 17 agrupaciones que cuentan con personería distrital (pueden proponer candidatos para cargos legislativos nacionales) o nacional (tienen reconocimiento en más de cinco provincias y pueden postular fórmula presidencial).

Pero no todas las fuerzas recibirán los mismos aportes. Es que si bien los recursos que asigna la Nación varían de partido en partido, la Ley Nº 26.215 (de Financiamiento Partidario) establece que el 20% de la asistencia total se distribuye de manera equitativa entre todas las agrupaciones del distrito. El 80% restante, en tanto, se reparte de acuerdo con los votos obtenidos en la última elección de carácter nacional. En rigor, de los $ 630.000 a distribuir en el Distrito Tucumán, alrededor de $ 241.000 tienen como destinatario al alperovichista Partido Justicialista (PJ), ya que en los comicios legislativos de 2009 obtuvo alrededor de 395.000 sufragios. En el caso de las agrupaciones que concurrieron en alianza a la contienda de hace dos años, la suma correspondiente al frente electoral que confeccionaron se distribuye entre los partidos miembro, en la forma que haya determinado el acuerdo suscripto por esas fuerzas al momento de solicitar el reconocimiento oficial de la coalición electoral.

Es el caso de la Unión Cívica Radical (UCR), que mediante el Acuerdo Cívico y Social salió segundo en 2009. El radicalismo tiene asignados poco más de $ 45.000 para todo el año.

La resolución interna del Ministerio del Interior aclara, además, que los recursos correspondientes a cada partido, en particular, serán abonados en cuatro cuotas por parte de la Nación. En cambio, para aquellas agrupaciones que deban recibir menos de $ 20.000, el pago se efectuará de una sola vez. En este último lote se encuentran siete fuerzas: Partido de la Victoria, Democracia Cristiana, Frente Grande, Izquierda Unida, Participación Ciudadana, Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados, Movimiento Libres del Sur y Movimiento Socialista de los Trabajadores.

En mora

De todas formas, no todos los fondos para el desenvolvimiento partidario llegarán a destino. Ocurre que algunos partidos fueron sancionados por la Cámara Electoral Nacional y deben devolver recursos al Estado nacional. Como la Nación les aporta recursos para su desenvolvimiento institucional y para afrontar una campaña electoral, los responsables de las fuerzas políticas tienen la obligación de rendir cuenta del destino que dieron a los dineros públicos.

El Frente Grande del funcionario de Cancillería José Vitar, por ejemplo, llegará con los $ 7.200 que percibirá a compensar un remanente de $ 3.000. La situación de Fuerza Republicana, en cambio, es más comprometida: tiene asignados $ 52.500, pero figura como deudor de Fondo Partidario Permanente por $ 108.000. Es decir, aún con el aporte correspondiente a este año, la fuerza que lidera el legislador Ricardo Bussi seguirá en mora con el Estado nacional.

Si se tiene en cuenta que en Tucumán el padrón apenas supera el millón de electores, el aporte por votante que efectúa el Gobierno nacional resulta ínfimo para encarar cualquier actividad proselitista. Por eso, además del dinero para funcionamiento institucional, en un año electoral la Nación dispone habitualmente de ayudas extraordinarias (por ejemplo, para impresión de votos) a fin de que las agrupaciones puedan afrontar la campaña electoral con menos cargas.

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