Duro despertar en Bangkok

Hoy se estrena la segunda parte de la película que arrasó con las taquillas hace dos años

INCLASIFICABLES. Bradley Cooper, Ed Helms y Zach Galifianakis caminan por Tailandia. En la primera película tenían un tigre. Ahora, un mono. ALLMOVIEPHOTO.COM
INCLASIFICABLES. Bradley Cooper, Ed Helms y Zach Galifianakis caminan por Tailandia. En la primera película tenían un tigre. Ahora, un mono. ALLMOVIEPHOTO.COM
16 Junio 2011
La sensación es siempre la misma. Insoportable dolor de cabeza. Boca reseca. Malestar estomacal. Fotofobia. ¡Qué levante la mano el que nunca tuvo estos síntomas! Cómo será que aunque parezca palabra del lunfardo, está aceptada por la Real Academia Española: resaca. Y es a partir de esta espantosa sensación que un grupo de actores y un director que evidentemente sabe lo que se siente hicieron una película que en poco tiempo rompió parámetros y llegó, aunque ni ellos lo creían, a la alfombra roja de los Oscar. No lo ganaron, pero nadie dejó de alabarlos y las ganancias se multiplicaron por millones. Con semejante precedente, estaba cantado que iba a haber secuela. Y así llegó "Hangover 2" (hay traducciones peores, pero lo de "¿Qué pasó ayer? tampoco se ajusta demasiado a la idea central de los guionistas), que hoy llega a los cines de Tucumán.

Los críticos han dicho que la primera película (que costó nada más que 35 millones de dólares) es el ejemplo cabal de cómo con una buena idea, un buen director y buenas actuaciones, pueden hacer una gran película, aunque, justamente, el presupuesto sea bajo.

Los que la vieron ya saben de lo que va, pero para los que no, la trama no les resultará demasiado complicada. Cuatro amigos se juntan en Las Vegas para la despedida de soltero de uno de ellos. Y despiertan al otro día con un tremendo descuelgue (Hangover) y sin saber muy bien qué habían hecho durante la maratónica fiesta. Todo se complica cuando advierten que falta uno de ellos (nada más ni nada menos que el que se casa) y tienen que rehacer mediante las pocas pistas que poseen todo lo sucedido en la Ciudad del Pecado para dar con su amigo, con el que tienen que volver a su casa para la boda. La película tiene escenas antológicas. Y una de ellas sirvió para el relanzamiento "artístico" de Mike Tyson, que venía de capa caída con tremendos problemas legales y ya alejado del mundo que supo ser suyo: el del boxeo. En cierto momento se ve al gran Mike sentado ante un enorme piano de cola, tocando y cantando "In the air tonight", el emblemático tema de Phil Collins de 1981. La escena es imposible de olvidar. Si no la vieron, y no quieren ver la película, búsquenla en YouTube. No tiene desperdicio.

El director de Hangover, Todd Phillips, eligió cuatro actores bien disímiles para su película. Tal vez cuando se estrenó, en 2009, el más conocido era el carilindo Bradley Cooper, seguido por el inocentón Justin Lee Bartha y por los, hasta ese momento, casi desconocidos Ed Helms (el de "The Office") y Zach Galifianakis, un actor de stand up que se movía por los circuitos under de Hollywood y con el que ahora todos quieren contar en sus películas.

Surgidos del ya mítico Saturday Night Live, las entrañas fílmicas de Estados Unidos están sufriendo una mutación de la mano de hombres como Steve Carrel, Jonah Hill, Seth Rogen, Jason Segel, Paul Rudd o Joseph"Joe"Lo Truglio, que tomaron la posta de otros ya como Ben Stiller, Mike Myers, John Belushi, Dan Aykroyd, Adam Sandler, Will Ferrel y Tina Fey.

En esa línea, Hollywood comenzó a producir películas como "Zoolander", "Virgen a los 40" y "Ligeramente embarazada", que se convirtieron en un boom de taquilla.

A los protagonistas de "Hangover" se los conoce como "La manada". Son bestiales. Y dicen que en la segunda película sus animaladas están potenciadas al extremo. No matarán un burro con pastillas (antológica escena de Despedida de Soltero", con Tom Hanks), pero en Bangkok, dicen, la resaca será más fuerte que nunca.

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