Excesos fiscales y monetarios alimentan el proceso inflacionario

Cristian Alonso, investigador junior del IAE, Universidad Austral.

15 Junio 2011
La presión inflacionaria está presente en el día a día de la economía. El gobierno aspiraba a que el 24% que se concedió a los camioneros constituyera un techo para las subas salariales de este año en el marco de un ambicioso Pacto Social. En cambio, terminó convirtiéndose en un piso. Y el Pacto Social no pasó más allá de un par de visitas y expresiones de buena voluntad sin correlato en los hechos. La Argentina parece haberse acostumbrado a la puja redistributiva, pero el espiral de precios y salarios nunca termina bien. Por el momento, la apuesta oficial consiste en mantener los precios congelados hasta las elecciones. De allí en más se verá. Pero la inflación ya es una bomba de tiempo que ha minado el progreso social de los sectores más carenciados y amenaza la competitividad de algunos segmentos sobreprotegidos de la industria local.

El indicador de avance del nivel de precios elaborado por el IAE en base a los datos de inflación publicados por las direcciones de estadísticas provinciales que se han mantenido al margen de la intervención, mostró en abril un alza del 2,3%. En términos interanuales, el crecimiento de los precios habría sido del 22,2% y de un 7,9% en los primeros cuatro meses del año. La inflación parece haberse afianzado por encima del 25%, aunque mostrará indicios de estancamiento hasta pasadas las elecciones. Sin embargo, los excesos fiscales y monetarios encender una señal de alerta para el futuro.

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