Con los avatares propios de un conflicto largo y que involucra a una masa grande de trabajadores, continúa la atención restringida en los hospitales de la provincia. Luego de la marcha masiva de ayer y hasta principios de la semana que viene, los nosocomios funcionarán con un cocktail que incluye quite de colaboración, actividad parcial y atención normal.
La mañana de los hospitales suele dividirse en dos al promediar las 11. Ese, por lo general, es el horario de las asambleas, cuando médicos, enfermeros y personal administrativo se reúnen en algún espacio común e interrumpen sus actividades para deliberar sobre el conflicto. La elección del horario no es casual y tiene que ver con que el número de pacientes empieza a decrecer pasadas las 9.
De esta manera, los autoconvocados de la salud trabajan, si bien a un ritmo menor desde que se inició la disputa con el Gobierno, para no perjudicar a los pacientes que asisten a los hospitales y para que no les descuenten el sueldo. La intensidad es menor en los consultorios externos y en algunos servicios porque menos gente concurre y porque los empleados trabajan a reglamento. Muchas responsabilidades ahora recaen en los médicos residentes, quienes no participan de la puja salarial. La atención es normal en las guardias, aunque con frecuencia se ven recargadas de trabajo.
La actividad también es dispar en los quirófanos de la provincia y lentamente se está generalizando la práctica de realizar únicamente cirugías de urgencia o de gravedad (remoción de un tumor maligno). Las cirugías programadas (aquellas que pueden esperar) se posponen o no, dependiendo del cirujano, del jefe de departamento, del diagnóstico o del paciente.
La situación también varía de hospital a hospital. En el Centro de Salud, las asambleas son casi permanentes. En el Padilla y en el Hospital de Niños, después de media mañana.
La mañana de los hospitales suele dividirse en dos al promediar las 11. Ese, por lo general, es el horario de las asambleas, cuando médicos, enfermeros y personal administrativo se reúnen en algún espacio común e interrumpen sus actividades para deliberar sobre el conflicto. La elección del horario no es casual y tiene que ver con que el número de pacientes empieza a decrecer pasadas las 9.
De esta manera, los autoconvocados de la salud trabajan, si bien a un ritmo menor desde que se inició la disputa con el Gobierno, para no perjudicar a los pacientes que asisten a los hospitales y para que no les descuenten el sueldo. La intensidad es menor en los consultorios externos y en algunos servicios porque menos gente concurre y porque los empleados trabajan a reglamento. Muchas responsabilidades ahora recaen en los médicos residentes, quienes no participan de la puja salarial. La atención es normal en las guardias, aunque con frecuencia se ven recargadas de trabajo.
La actividad también es dispar en los quirófanos de la provincia y lentamente se está generalizando la práctica de realizar únicamente cirugías de urgencia o de gravedad (remoción de un tumor maligno). Las cirugías programadas (aquellas que pueden esperar) se posponen o no, dependiendo del cirujano, del jefe de departamento, del diagnóstico o del paciente.
La situación también varía de hospital a hospital. En el Centro de Salud, las asambleas son casi permanentes. En el Padilla y en el Hospital de Niños, después de media mañana.







