Un guardiacárcel disfrazado de policía tomó un rehén durante una persecución y acabó preso

El sospechoso llamó la atención en la esquina de 24 de Septiembre y Congreso porque a esa hora no había ningún uniformado en la calle. Está imputado de privación ilegítima de la libertad y de atentado y resistencia a la autoridad. Declaró y dio su versión. Buscan a la víctima.

EN TRIBUNALES. El sospechoso, acompañado por su defensor, Roberto Flores, poco antes de prestar declaración. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
EN TRIBUNALES. El sospechoso, acompañado por su defensor, Roberto Flores, poco antes de prestar declaración. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
08 Abril 2011
El muchacho, de quien no se conoce su nombre ni nada, iba caminando por la primera cuadra de calle Las Heras cuando alguien que parecía ser un policía lo abrazó por detrás, le puso una pistola en la cabeza y le ordenó que se quedara quieto.

No se sabe qué pensó, pero probablemente se aterró aún más cuando otros dos hombres, vestidos con jean y remera, aparecieron ante él, desenfundaron sus armas y gritaron "alto".

No hay dudas de que el rehén temió por su vida. Por eso, cuando los policías de civil redujeron al secuestrador, la víctima corrió despavoridamente antes de que alguien pudiera preguntarle algo. El uniformado, que según la versión oficial es un guardiacárcel, acabó esposado.

Frente a la Catedral

Todo comenzó cerca de las 23, en la esquina de Congreso y 24 de Septiembre. En la vereda de un drugstore que está frente a la Catedral se apostó un policía. Y eso, sin dudas, era extraño. Por esas horas, todos los trajes azules habían desaparecido de las calles y se habían agolpado en la Jefatura para pedir mejores sueldos. Ese fue el momento que eligió el uniformado para pararse allí, a una cuadra de Casa de Gobierno.

"Estacionó una moto y la puso junto a uno de los banquitos de la peatonal. Desde ahí miraba todo", dijo Pablo Villagra, empleado del negocio.

Tan llamativa era la situación que dos personas, cada una por su lado, alertaron a la Policía.

El cliente de una farmacia fue a la seccional 1ª. Y un encargado del drugstore caminó directamente hasta el ex hotel Corona, donde funciona el Centro de Control. Allí, en los monitores ya estaba la imagen del uniformado. "Él daba la espalda y se tapaba la cara con la gorra. Era muy extraño", dijo Pablo.

Un diálogo

Dos policías de civil, supervisados por los comisarios Jorge Alderete, Antonio Quinteros y Heberto Cortez, encararon al sospechoso. Y, según el parte policial, le dijeron:

- Buenas noches. Disculpe, ¿qué está haciendo acá?

- Estoy haciendo servicios adicionales para ese negocio-, contestó el uniformado, señalando otro local que está a mitad de cuadra.

- ¿Su nombre?

- Me llamo F. Trabajo en la seccional 5ª. Mi jefe es el oficial principal Ledesma.

- Ah, ¿el "Chino" Ledesma?

- Sí, ese mismo.

Fue entonces cuando los policías se dieron cuenta de que el uniformado mentía. "El nombrado ?Chino? Ledesma es jefe de la seccional 13ª", indica el parte.

Para ponerlo en evidencia, los agentes le pidieron hablar con el dueño del local que custodiaba. El uniformado aceptó. Tocó la persiana del local, y cuando un empleado preguntó quién era, salió corriendo.

Dobló por calle 24 de Septiembre hacia el este. Luego, encaró por calle Las Heras. Y allí fue cuando se topó con el pobre peatón desconocido.

La toma de rehén duró algunos segundos, según el informe oficial. Cuando el uniformado intentó retroceder, encañonando a la víctima, se cayó de espaldas y los policías Roque Teseira y Juan Carrizo aprovecharon para reducirlo. El guardiacárcel tenía en su poder un teléfono. Según el parte oficial, a las 23.55 había enviado un SMS que decía: "está todo bien, pero no se hace el gol. Ahí no podemos arriesgarnos por esa plata. Si se va, lo hacemos; si no, no".

De "trampa"

El guardiacárcel declaró ayer a la mañana ante el fiscal Carlos Sale. Asesorado por el abogado Roberto Flores, dijo que estaba parado en esa esquina porque debía encontrarse con una mujer. "Estaba uniformado porque le había dicho a su pareja que iba a prestar servicios adicionales. Pero nunca tuvo intenciones de robar ni nada parecido. Desconfió de que dos hombres de civil, diciendo ser policías, trataran de identificarlo", aseguró Flores.

El sospechoso, además, aseguró que jamás tomó de rehén al peatón, tal como figura en el informe policial. De todas formas, el fiscal Sale le imputó los delitos de privación ilegítima de la libertad y de atentado y resistencia a la autoridad. Mientras tanto, la Policía sigue buscando al joven que, según el parte, fue secuestrado.

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