Lowe y Sheen empezaron a la par, pero hoy uno está en ascenso y el otro en caída

FOTO DE TAPA. Lowe luce espléndido y exitoso a los 47 años, y dejó de ser un paria.
FOTO DE TAPA. Lowe luce espléndido y exitoso a los 47 años, y dejó de ser un paria.
05 Abril 2011
LOS ÁNGELES.- Los años han tratado a Rob Lowe y a Charlie Sheen de forma muy distinta. Ambos, ahora cuarentones, comenzaron haciendo películas en formato amateur. En los 80 formaron parte de un grupo de actores jóvenes, especializados en películas comerciales para adolescentes. Posteriormente consolidaron sus carreras en comedias televisivas. Ahora, sin embargo, el contraste es elocuente: Sheen ha visto caer su carrera a tumba abierta, en una espiral incoherente de entrevistas, videos y mensajes de Twitter; mientras Lowe lució un cuerpo privilegiado en una de las portadas más subidas de tono de "Vanity Fair" de los últimos años.
A los 47 años, Lowe ostenta una forma atlética envidiable en esa portada, que más bien parece de una revista de ejercicio físico que de "Vanity Fair". En la entrevista adjunta recuerda sus días jóvenes con Sheen: "competíamos para ver quién montaba la fiesta más grande y se presentaba en el estudio al día siguiente para seguir trabajando duro". ¿Quién ganaba? Entonces el nuevo rebelde de Twitter ya apuntaba maneras: "Charlie, por los pelos".
Los destinos de ambos hombres se cruzan repetidamente en las páginas de la prensa rosa norteamericana. Cuando Sheen fue despedido de la serie "Two and a Halft Men", el mes pasado, muchas revistas especularon con que Lowe estaba en condiciones de ocupar su puesto.
Si hay alguien que piensa que la conducta de Charlie Sheen es escandalosa (habla de su relación promiscua con varias mujeres rubias a las que llama "diosas", afirma que tiene sangre de tigre y ADN de Adonis, sugiere haber comprado rocas de cocaína de siete gramos para superar los desfases de los propios Rolling Stones) es que no recuerda el incidente de la primera película de video de contenido sexual robada a una estrella: la protagonizó, involuntariamente, Rob Lowe, en 1988. Un desconocido difundió una cinta de él manteniendo relaciones sexuales con dos mujeres a la vez, una de ellas menor de edad.
Poco después de aquello entró en una clínica de rehabilitación para tratar su adicción al sexo y a las drogas. Cuando Britney Spears y Lindsay Lohan aún usaban pañales, Lowe ya era el crápula oficial de Hollywood. Hoy en día es, sin embargo, un ejemplo de madurez. Le podría dar algunos consejos a Charlie Sheen sobre cómo enderezar su vida, ya que dejó de ser el paria de los 90. (Especial)

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