La ayuda externa no resolverá sola la crisis

En en contexto actual no es factible la aplicacion de soluciones parciales, sino que hace falta un planteo integral. Se deben atacar las causas que derivaron en la crisis de los bancos.

24 Marzo 2002
Por Eduardo Robinson

Las indefiniciones continúan, las perspectivas no se clarifican, y los problemas aumentan. Los bancos siguen con dificultades para implementar disposiciones operativas del Banco Central y el sistema de pagos no se recompone. El Gobierno apuesta al salvataje internacional, pero las reformas no aparecen, las dudas persisten y ante la magnitud de la crisis es poco probable que se revierta solamente con asistencia crediticia externa. Sin un plan de crecimiento que incluya reformas institucionales, la ayuda externa se juzga insuficiente, porque la economía carece de sustento y no disminuirá la incertidumbre. La crisis bancaria se encuadra en una crisis de mayor envergadura y por lo tanto las soluciones que deben plantearse dependerán del diseño de política económica general que se instrumente. En el actual contexto no es factible aplicar soluciones parciales se necesita planteo integral. De esta forma todo queda sujeto a lo que resuelva el FMI, con lo cual se retardan las reformas y sólo se trata de administrar los problemas sin buscar soluciones eficaces por eso el escenario tiende a complicarse. Cabe preguntar si las deficiencias observadas en algunos bancos, antes de las restricciones impuestas a los depósitos, explican esta medida y el consiguiente agravamiento de la situación, o si los bancos se volvieron insolventes a raíz de la crisis. Al respecto puede ser útil la siguiente metáfora: cuando las cadenas se rompen lo hacen por el eslabón más débil, pero esto no significa que las fallas de los eslabones más débiles expliquen completamente por qué se rompió la cadena. Hay que entender cuál fue la causa que produjo la tensión. De hecho, el fortalecimiento de los eslabones más débiles funciona sólo si estos pueden identificarse antes de que se rompa la cadena.

Errores
Aún así, podría suceder que la cadena se rompa en otro eslabón si la tensión es lo suficientemente fuerte. Esto es lo que ha sucedido en Argentina. Las raíces de la crisis bancaria se encuentran en errores de política económica que acentuaron la depresión en un clima de debilidad política y desconfianza generalizada. Por lo tanto, mal puede pretenderse una reestructuración del sistema financiero si las causas que provocaron la crisis siguen intactas. Cuando las fuerzas macroeconómicas ejercen una gran tensión sobre el sistema bancario, las entidades más débiles son las más propensas a la quiebra. Eso ocurre tanto por la tensión macroeconómica como por la debilidad de algunos bancos.
En la medida en que la reglamentación y la supervisión fortalecen a cada uno de los bancos del sistema, permiten además que resista ciertas tensiones sin generar descalabros. Pero en ningún país existen instituciones y sistemas reglamentarios que eliminen los riesgos de quiebra de los bancos y las crisis financieras y si éstos mecanismos existieran, probablemente serían contraproducentes. Los sistemas bancarios siempre serán vulnerables a los shocks macroeconómicos. De este planteo surge la importancia de aplicar una política económica consistente con el crecimiento, con equilibrio fiscal, estabilidad monetaria y cambiaria, con instituciones sólidas y eficientes. De lo contrario, la inestabilidad inherente a los sistemas económicos seguirá siendo aguda en el país e impedirá avanzar en su desarrollo.

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