Así opina Héctor Miguel Juárez, gerente de la sucursal Tucumán del Banco Nación. Considera que el gran desafío que afrontaron las entidades antes de que se desatara la última crisis fue el mantenimiento del cliente inversionista. "De pronto, el banco de enfrente otorgaba un punto más de interés y la gente se cruzaba de bando", remarca.
Sostiene que si la tasa de depósitos es baja, también debería serlo la de préstamos, para que los tomadores tengan márgenes para invertir. "Debería darse una relación que no sea tan competitiva para conseguir más clientes o más depósitos. La competencia debería ser lícita, sin esas diferencias tan marcadas entre una tasa y otra, que sólo perjudica al tomador de créditos", apunta.
- ¿La confianza en los bancos se perdió para siempre?
No creo. En nuestro caso, se está retomando, no en la dimensión anterior, pero algo se logra. La gente está volviendo al banco y se concretaron nuevos depósitos, algunos con gran confianza. Cada cliente tiene su forma de pensar y expresa de distinta manera su sentido de esperanza. Tal vez la confianza la tengan cinco personas y no diez como antes. Costará mucho refuncionalizar el sistema financiero de nuevo, pero el proceso actual de lento retorno puede ser una demostración de confianza del pueblo en sus propias instituciones.
- ¿Cómo son las nuevas operatorias que se concretan?
Para los nuevos ahorristas rigen las normas anteriores al corralito. O sea que quien deposita efectivo puede retirar todo o una parte, según sus necesidades, sin ningún límite, y en la moneda que concreta la inversión.
- ¿La culpa de la restricción financiera la tienen los bancos o el Estado nacional?
En realidad, nunca fueron claros los grados de endeudamiento o de riesgo que tuvo el país para con los estados provinciales y respecto de sus deudas en el exterior. Siempre el Estado pagó, pero nunca se pensó que iba a tocar fondo como ahora. Eso sucede cuando alguien desconoce que su gran cliente atraviesa una situación de insolvencia.
- ¿Quienes financiaron al Estado nacional?
Los bancos prestaron y las AFJP también prestaron. Precisamente, las administradoras tienen un gran problema, porque el Estado determinó que se pesifiquen los títulos de estas compañías. Las grandes empresas, que vivieron tiempos de mucho auge, ahora atraviesan por una etapa crítica. Si caen las AFJP habrá un efecto de arrastre que perjudicará a mucha gente que está involucrada en el negocio. Este es uno de los grandes problemas del país, pero que está minimizado.
- ¿Cómo vislumbra el futuro de la economía?
Aparentemente, abril será un mes definitorio en lo económico-financiero. De acuerdo a los comentarios que llegan y a lo que se lee, durante ese mes se instrumentaría un tipo de cambio fijo. Al parecer, esto no está bien definido, pero igual abril será un mes de novedades. Lo bueno sería que se termine con toda esta situación de improvisaciones y de nervios permanentes de asalariados y de inversores, que se desesperan por conseguir dólares.
- ¿Existe alguna forma de desalentar la compra de dólares para que la gente destine su dinero a otras inversiones?
Se podría lograr bajando la paridad o subiendo la tasa en pesos. Estos son mecanismos ya muy gastados, que se los podría desempolvar ahora, pero que no se sabría como mantenerlos.
- ¿Se puede esperar que vuelva de inmediato la confianza masiva en los bancos?
De ninguna manera el proceso será rápido. Costará mucho trabajo la vuelta de una habitualidad de confianza neta en un banco. No hablo de fanatismos, pero sí de una confianza coherente.
- ¿Es concebible una economía sin sistema financiero?
De ninguna manera. Una economía sin bancos no funciona. Es por eso que hay que generar la confianza necesaria para que el sector privado vuelva a renacer. Con el crédito despegará la economía.
Ficha personal
NOMBRE Y APELLIDO:
Héctor Miguel Juárez.
EDAD:
50 años.
LUGAR DE NACIMIENTO:
San Miguel de Tucumán.
ESTADO CIVIL:
Casado. Tiene tres hijos.
ACTIVIDADES:
Gerente de la sucursal Tucumán del Banco Nación.
HOBBIES:
La lectura. Practica algunos deportes y suele recorrer la naturaleza de Tucumán y del norte argentino.







