En la primera ronda de testigos recordaron la vida de Niklison

Hoy sigue el juicio a Menéndez y Albornoz.

Por Redacción Política 24 Febrero 2011
Una ronda de semblanzas, construcción, búsqueda y reconstrucción de la memoria. Con la exposición de los primeros testigos, se dio inicio al segundo día del juicio por la denominada causa "Romero Niklison", que se realiza en el Tribunal Oral en lo Criminal Federal (TOF), en Chacabuco y Crisóstomo Álvarez. En el juicio están imputados el ex comandante Luciano Benjamín Menéndez, y el comisario (r) Roberto Heriberto Albornoz.

A las 10, subió al estrado María Alejandra Romero Niklison, quien es hija de Alejandra Romero, una de las víctimas del supuesto enfrentamiento ocurrido en la calle Azcuénaga 1.816 en el que murieron, además, Adolfo Francisco Meneses, Eduardo González Paz y Eduardo Saavedra Lamas. A pocos metros de una iglesia, fue ultimado Atilio Brandsen, todos militantes de la organización político-militar Montoneros.

La mujer, que en el momento de los hechos tenía menos de dos años de edad, hizo una semblanza de su madre, que fue construyendo gracias al testimonio de vecinos y compañeros de militancia. "El 20 de mayo de 1976, mi padre (Gerardo Romero), salió en el auto conmigo. Al regresar, nos dimos con que la cuadra estaba rodeada por efectivos militares y policiales. Se enteró de lo que pasaba y me escondió en el piso del vehículo. Ahí comenzó una nueva etapa en nuestras vidas", recordó. Precisamente, la letrada aseveró que, para resguardar su seguridad, decidieron vivir en la clandestinidad.

Seguidamente Romero contó que había salido de la casa que alquilaba en el barrio Echeverría porque debía reportarse con otros integrantes de Montoneros. "Era un procedimiento habitual, que nos servía para intercambiar impresiones y saber si estábamos bien. Al regresar, por calle Viamonte, veo a muchos soldados avanzando hacia la calle donde yo vivía. Luego que una vecina nos alertó lo que pasaba, di unas vueltas con el auto y, al comprobar la veracidad de los dichos de la señora, nos fuimos del lugar", dijo.

Asimismo, el testigo se extrañó de que, al leer el comunicado emitido por el III Cuerpo de Ejército, se constaba que una de las víctimas era Nora Spagni. "Fue extraño, que haya salido eso porque Nora estaba viva", agregó.

Días después, la niña fue dejada al cuidado de Vilma Rivero. "Unos meses más tarde, decidí llevarla a la casa de su madrina, en Santa Fe", puntualizó en su testimonio. "Que nunca más ocurra esto; las ideas no se matan", concluyó.

Por último testificó Clarisa Niklison, hermana de la víctima, quien precisó que desea que se conozca la verdad de los hechos. "Los familiares de los muertos estamos orgullosos de ellos", subrayó.

El debate, continuará hoy a partir de las 9.30 con una nueva ronda de testigos.

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