En la firmeza del dólar se evidencia la fragilidad de toda la estructura armada por el Gobierno para reprimir los desequilibrios existentes. La pregunta es cuanto más dirigismo será capaz Duhalde de imponer para evitar la hiperinflación. En este contexto, claramente el panorama continúa complicado debido a: 1) la desorientación que muestra la actual administración, que se potencia con un Congreso que se encuentra lejos de mostrar cierta coordinación con relación a lo que hace el Gobierno, y 2) a que el mismo Gobierno cree que destrabará el acuerdo con el FMI mediante una estrategia puramente política, sin tener que realizar reformas económicas estructurales de fondo. La dinámica parece perfilar un dólar muy difícil de contener, a pesar de cualquier estrategia que lleven adelante desde el BCRA. Todo indica que el Central mantendrá el límite que los bancos puedan mantener en dólares en el 5% de sus activos, pese a la oposición de los bancos, quienes por el momento no acataron esta disposición. De todos modos, si se les obliga a vender parte de sus tenencias, esto se hará en forma escalonada, unos u$s900 millones por mes, para calzarlas con las exportaciones de abril de la cosecha gruesa y así llegar con un dólar "presentable" a negociar con el FMI. Como medida adicional, se está presionando a los exportadores para que liquiden sus operaciones dentro de los 90 días (contra los 180 días de los que disponen actualmente). La suba del call de 20 a 35% refleja la presión compradora por parte de algunos bancos, para los cuales el mercado de cambios se ha transformado en uno de sus principales negocios. No solo es significativa la intervención del BCRA, que en los últimos 15 días ha vendido más de u$s600 millones, sino también las operaciones de mercado abierto. El lunes la entidad colocó letras en pesos y dólares por un total de $110 millones y hacia el fin de semana lo hizo por $50 millones.
ESTRATEGIA POLITICA
Sigue preocupando que el Gobierno continúe profundizando su estrategia política para alcanzar un acuerdo con el FMI y que al mismo tiempo gran parte de la clase dirigente sigue moviéndose en la dirección contraria. La atención durante esta semana estuvo centrada en el viaje a México que realizó Duhalde donde se reunió con Fox y con Kohler. Las repercusiones fueron bastante malas lo cual aleja las posibilidades de alcanzar un acuerdo con el FMI. Al Fondo le sigue preocupando la falta de consenso y la voluntad política para encarar los ajustes y las reformas necesarias para estabilizar la economía. En tal sentido, perciben que dentro del Gobierno existen dos posturas: la de Remes Lenicov y Blejer, que coincide con la de ellos, la alternativa, que implica cerrar la economía, que también tiene una gran aceptación dentro de la clase dirigente.
LAS EXIGENCIAS DEL FONDO MONETARIO
Cabe considerar cuales son realmente las exigencias del FMI y lo que pueda hacer o no el presidente Duhalde será una muestra de la real voluntad política de llevar adelante las reformas necesarias. El Fondo pide básicamente dos cosas: mayor seguridad jurídica y un programa económico serio. Con respecto a lo primero, exige la derogación de la ley de "subversión económica" para darle fin a la persecución de banqueros por parte de jueces que buscan prensa. También incluye un cambio a la reforma de la Ley de Quiebras, que favorece a los deudores y al afectar seriamente a los acreedor termina por destruir el proceso de intermediación financiera. En tal sentido, cabe considerar que el Congreso se apresta a derogar la reforma laboral.
NUEVOS AJUSTES
Un programa serio incluye primero un Presupuesto 2002 creíble que incluya un déficit de $3.000 millones, con proyecciones realistas como ser un PBI de ?8/9%, dólar mayor a $2, e inflación superior a 20%. Para cubrir el mayor déficit que arrojará esta revisión requiere de nuevos ajustes. Lamentablemente si los hay, todo indicaría que provendrá de nuevos impuestos a las empresas beneficiadas por la pesificación. Otra condición es que se respete la emisión neta para todo el año de $4.000 millones ($2.500 millones para el sistema financiero y $1.500 millones para financiar al Tesoro) y que haya una menor intervención del BCRA en el mercado de cambios. Habrá que ver si esto es políticamente aceptable para el Gobierno. También, llevar a cabo una reforma impositiva es importante. Esto incluiría la eliminación de excepciones impositivas (planes de competitividad, IVA y Ganancias). El Congreso se muestra muy populista como para aceptar estas medidas.
LOS BONOS PROVINCIALES
Fortalecer el pacto Nación-provincias implica crear mecanismos para su cumplimiento y la eliminación gradual de los 14 bonos provinciales y el Lecop. Con relación a esto, cabe considerar que el déficit de la Provincia de Buenos Aires del 2001 arrojó $2.900 millones y que para este año planea elevar la emisión de Patacones a $1.000 millones.







