En el cementerio de Tafí Viejo, los ladrones se ensañaron con las placas de los monumentos
Los mausoleos y otros sectores de la necrópolis, situada en Villa Obrera, son blanco constante de robos y actos de vandalismo. Ayer, desconocidos sustrajeron dos desmalezadoras. "Estos hechos comenzaron hace unos cuatro años".
29 Enero 2011 Seguir en 
"Ya no respetan ni a los muertos". En la voz de Daniel González, cuidador del cementerio municipal de Tafí Viejo, quedan evidenciadas la indignación y la preocupación. Sucede que, en los últimos tiempos, los ladrones encontraron un botín accesible en las placas de los monumentos y mausoleos del camposanto. Y muchos de ellos, no conformes con lo robado, destrozan tumbas, puertas y y se llevan todo lo que encuentran. "Cómo será la situación que, en una ocasión, hasta se robaron las cuerdas para bajar los ataúdes a la fosas", graficó González, jefe operativo del área de la Municipalidad.
Por el pasillo principal del cementerio, que se encuentra en Villa Obrera, hay unos 40 mausoleos distribuidos a los costados del camino. En el recorrido, el cronista de LA GACETA contó 13 con marcas de placas que fueron arrancadas. Y en otros siete, no hay rastros de que allí hubiera algún distintivo con los nombres de quienes descansan tras esas puertas.
"Estos hechos comenzaron hace unos cuatro años. En una ocasión nos robaron las máquinas de fumigar, una máquina de escribir que había traído de casa, mangueras y otras cosas", contó González. En las oficinas de la administración quedan pocos elementos y las puertas no tienen seguridad; sólo un alambre que sirve para que cada noche queden cerradas.
"No tiene sentido tener más cosas que una mesita y un par de sillas, porque se llevan todo. Ni en las puertas conviene poner grandes cerraduras, porque las ?revientan?", expresó el empleado municipal,.
González afirmó que denunció en la comisaría con nombre y apellido a algunos sospechosos de haber cometido los atracos. "Pero los policías me dicen que hasta que no tenga pruebas no pueden hacer nada. ¡Les digo quiénes fueron y dónde están las cosas, y ellos me contestan así!", señaló el hombre, indignado.
Un visitante asiduo
Don Luis descansa a la entrada del cementerio. A su lado, la bicicleta con la que recorre las más de 30 cuadras que separan su casa del lugar donde descansan sus familiares le sirve de apoyo. "Por lo menos vengo una vez cada 15 días. Si puedo, vengo más seguido", comentó.
El hombre afirmó que detectó ningún robo en el mausoleo de su familia. "Pero es llamativo ver tantos monumentos que están hace mucho tiempo sin sus placas", afirmó el anciano.
Aunque la mayoría de los hechos se produjo hace tiempo atrás, los delitos no cesan. Ayer a la mañana, González descubrió que desconocidos habían sustraído dos desmalezadoras que estaban en desuso, guardadas en un cuarto del cementerio. "El domingo a la noche, además, los ladrones rodearon al sereno y lo amenazaron. Cerca de la 1, los había sorprendido cuando querían robar unas cosas y llamó a la comisaría. Cuando llegaron los policías, los tipos escaparon. Pero más tarde volvieron e increparon al sereno", dijo.
Un pasillo entre lápidas
"El problema fundamental no es el robo de placas. Alrededor del cementerio se instalaron dos villas de emergencia, y en una de ellas usurparon la calle y construyeron casas. Tiraron abajo una de las paredes del lugar y desde allí ingresan al predio para salir a la calle y no dar una vuelta de dos cuadras", explicó el segundo jefe de la comisaría de Villa Obrera, comisario Luciano Sosa. Recientemente, él y el comisario Julio Díaz se hicieron cargo de la dependencia. La última actuación que realizaron, dijo Sosa, fue la identificación de los vecinos de la villa. "El problema es que caminan por ahí como si fuera una calle, y levantan todo lo que encuentran. Muchas veces se reúnen para consumir bebidas alcohólicas debajo una arbolada que hay en el cementerio", dijo.
Los fines de semana se agrava esta situación, según la Policía. Por ello, los recorridos por la zona se intensifican en esos días. "Se hicieron operativos. Incluso en la comisaría tenemos dos puertas que hemos recuperado. Pero la situación tampoco es tan grave como dicen", afirmó Sosa.
"El cementerio tiene su propio personal. El trabajo que hacemos es por afuera, una medida de prevención. En un momento pusimos personal durante la noche; pero fue solamente por una pared que había sido derribada por los vecinos, quienes pretendían hacer una cruce directo por el medio del cementerio", le dijo a LA GACETA, el comisario Luis Ibáñez, jefe de la Unidad Regional Norte.
Al ser consultado por los robos en los mausoleos y los asaltos a los visitantes, fue contundente. "La comisaría está trabajando en el tema del robo de placas y actos vandálicos. El personal está trabajando sobre una medida judicial. Pero no tenemos denuncias de asaltos u hechos similares dentro del cementerio", finalizó el comisario.
Por el pasillo principal del cementerio, que se encuentra en Villa Obrera, hay unos 40 mausoleos distribuidos a los costados del camino. En el recorrido, el cronista de LA GACETA contó 13 con marcas de placas que fueron arrancadas. Y en otros siete, no hay rastros de que allí hubiera algún distintivo con los nombres de quienes descansan tras esas puertas.
"Estos hechos comenzaron hace unos cuatro años. En una ocasión nos robaron las máquinas de fumigar, una máquina de escribir que había traído de casa, mangueras y otras cosas", contó González. En las oficinas de la administración quedan pocos elementos y las puertas no tienen seguridad; sólo un alambre que sirve para que cada noche queden cerradas.
"No tiene sentido tener más cosas que una mesita y un par de sillas, porque se llevan todo. Ni en las puertas conviene poner grandes cerraduras, porque las ?revientan?", expresó el empleado municipal,.
González afirmó que denunció en la comisaría con nombre y apellido a algunos sospechosos de haber cometido los atracos. "Pero los policías me dicen que hasta que no tenga pruebas no pueden hacer nada. ¡Les digo quiénes fueron y dónde están las cosas, y ellos me contestan así!", señaló el hombre, indignado.
Un visitante asiduo
Don Luis descansa a la entrada del cementerio. A su lado, la bicicleta con la que recorre las más de 30 cuadras que separan su casa del lugar donde descansan sus familiares le sirve de apoyo. "Por lo menos vengo una vez cada 15 días. Si puedo, vengo más seguido", comentó.
El hombre afirmó que detectó ningún robo en el mausoleo de su familia. "Pero es llamativo ver tantos monumentos que están hace mucho tiempo sin sus placas", afirmó el anciano.
Aunque la mayoría de los hechos se produjo hace tiempo atrás, los delitos no cesan. Ayer a la mañana, González descubrió que desconocidos habían sustraído dos desmalezadoras que estaban en desuso, guardadas en un cuarto del cementerio. "El domingo a la noche, además, los ladrones rodearon al sereno y lo amenazaron. Cerca de la 1, los había sorprendido cuando querían robar unas cosas y llamó a la comisaría. Cuando llegaron los policías, los tipos escaparon. Pero más tarde volvieron e increparon al sereno", dijo.
Un pasillo entre lápidas
"El problema fundamental no es el robo de placas. Alrededor del cementerio se instalaron dos villas de emergencia, y en una de ellas usurparon la calle y construyeron casas. Tiraron abajo una de las paredes del lugar y desde allí ingresan al predio para salir a la calle y no dar una vuelta de dos cuadras", explicó el segundo jefe de la comisaría de Villa Obrera, comisario Luciano Sosa. Recientemente, él y el comisario Julio Díaz se hicieron cargo de la dependencia. La última actuación que realizaron, dijo Sosa, fue la identificación de los vecinos de la villa. "El problema es que caminan por ahí como si fuera una calle, y levantan todo lo que encuentran. Muchas veces se reúnen para consumir bebidas alcohólicas debajo una arbolada que hay en el cementerio", dijo.
Los fines de semana se agrava esta situación, según la Policía. Por ello, los recorridos por la zona se intensifican en esos días. "Se hicieron operativos. Incluso en la comisaría tenemos dos puertas que hemos recuperado. Pero la situación tampoco es tan grave como dicen", afirmó Sosa.
"El cementerio tiene su propio personal. El trabajo que hacemos es por afuera, una medida de prevención. En un momento pusimos personal durante la noche; pero fue solamente por una pared que había sido derribada por los vecinos, quienes pretendían hacer una cruce directo por el medio del cementerio", le dijo a LA GACETA, el comisario Luis Ibáñez, jefe de la Unidad Regional Norte.
Al ser consultado por los robos en los mausoleos y los asaltos a los visitantes, fue contundente. "La comisaría está trabajando en el tema del robo de placas y actos vandálicos. El personal está trabajando sobre una medida judicial. Pero no tenemos denuncias de asaltos u hechos similares dentro del cementerio", finalizó el comisario.








