EL ABRAZO INFINITO. Penetta y Dulko festejan el punto que las depositó juntas en la cima del torneo Australiano. REUTERS
29 Enero 2011 Seguir en 

MELBOURNE.- "¡Dale Gordi!", le dice Gisela Dulko a FlaviaPenetta. De gordas ambas tienen poco, nada casi. Aunque, lo que sí comparten desde ayer, es un gran orgullo: haber ganado su primer título de Grand Slam como pareja, al haberse quedado con la final del Abierto de Australia. "Queríamos ganar algo así, pero no pensábamos que se iba a dar tan rápido", admitió la argentina.
Y bien podrían haberse quedado con las ganas, porque Dulko/Pennetta se recuperaron de una desventaja de 4-1 en el segundo set para imponerse 2-6, 7-5 y 6-1 a la bielorrusa Victoria Azarenka y la rusa Maria Kirilenko.
Número uno del mundo en la especialidad, la argentina y la italiana tenían como asignatura pendiente legitimar juntas su condición, conquistando uno de los cuatro grandes certámenes del tenis. Ahora ya lo tienen, y van por más.
"Queremos que esto siga así en todos los torneos", dijo Dulko, de fundamental tarea cuando el partido se le escapaba a la pareja ítalo-argentina. Kirilenko y Azarenka estuvieron a un punto de situarse 5-1 en ese segundo parcial, pero para ese entonces Gisela ya había decidido que iba a luchar con uñas y dientes para que no se le escapara su primera final de Major.
Dulko comenzó a cruzarse en la red con gran efectividad, sorprendiendo a sus adversarias y revitalizando a una Pennetta nerviosa hasta entonces. "Fue ahí cuando empezamos a hacer las cosas que teníamos que hacer: ir por el triunfo", aseguró. Dulko, que se sumó así a Gabriela Sabatini y Paola Suárez , quienes hasta el momento eran las únicas argentinas campeonas de dobles femeninos, en Grand Slam. Patricia Tarabini, otra local, fue campeona en dobles mixtos.
"No teníamos nada que perder, y Gisela fue muy valiente en los dos juegos en los que se cruzó en cada pelota. Eso nos dio ánimos", admitió Pennetta. "Estábamos empujando la pelota, no soltábamos el brazo, estábamos muy nerviosas", añadió, después.
A partir de entonces la pareja número uno del mundo, campeona en octubre en el Masters de Doha, tomó el control del partido y ofreció un concierto de cruces en la red, globos y tiros al medio para minar la confianza de unas rivales que comenzaron a desmoronarse. "Las mareamos un poco, era la única manera de ganarles", dijo con una sonrisa Pennetta. "Cuando ganamos, la verdad que no terminamos de caer, de darnos cuenta. Nuestra familia nos llamó y sólo les decíamos que sí, que estamos contentas. Creo que aún seguimos sin caer en lo que hicimos", confesó la italiana.
Las grandes amigas fuera de la cancha, son dueñas de una imagen fresca y joven -de ahí el trato de "gordi", de la una a la otra, y sin complejos-, Dulko y Pennetta saben que ahora se les abrirán muchas puertas, aunque ellas tampoco quieran pasarse de revoluciones.
Van despacio, por lo que las risas ante "la" pregunta de la jornada aparecieron al instante: ¿ahora se viene el "Gordi Slam?". "Uh, como el ?Rafa Slam?", le explicó Dulko a Pennetta. "Nos falta tanto, tanto sufrimiento... Si llegamos a ganar tres, entonces lo hablamos", afirmó la gran campeona nacional.
Y bien podrían haberse quedado con las ganas, porque Dulko/Pennetta se recuperaron de una desventaja de 4-1 en el segundo set para imponerse 2-6, 7-5 y 6-1 a la bielorrusa Victoria Azarenka y la rusa Maria Kirilenko.
Número uno del mundo en la especialidad, la argentina y la italiana tenían como asignatura pendiente legitimar juntas su condición, conquistando uno de los cuatro grandes certámenes del tenis. Ahora ya lo tienen, y van por más.
"Queremos que esto siga así en todos los torneos", dijo Dulko, de fundamental tarea cuando el partido se le escapaba a la pareja ítalo-argentina. Kirilenko y Azarenka estuvieron a un punto de situarse 5-1 en ese segundo parcial, pero para ese entonces Gisela ya había decidido que iba a luchar con uñas y dientes para que no se le escapara su primera final de Major.
Dulko comenzó a cruzarse en la red con gran efectividad, sorprendiendo a sus adversarias y revitalizando a una Pennetta nerviosa hasta entonces. "Fue ahí cuando empezamos a hacer las cosas que teníamos que hacer: ir por el triunfo", aseguró. Dulko, que se sumó así a Gabriela Sabatini y Paola Suárez , quienes hasta el momento eran las únicas argentinas campeonas de dobles femeninos, en Grand Slam. Patricia Tarabini, otra local, fue campeona en dobles mixtos.
"No teníamos nada que perder, y Gisela fue muy valiente en los dos juegos en los que se cruzó en cada pelota. Eso nos dio ánimos", admitió Pennetta. "Estábamos empujando la pelota, no soltábamos el brazo, estábamos muy nerviosas", añadió, después.
A partir de entonces la pareja número uno del mundo, campeona en octubre en el Masters de Doha, tomó el control del partido y ofreció un concierto de cruces en la red, globos y tiros al medio para minar la confianza de unas rivales que comenzaron a desmoronarse. "Las mareamos un poco, era la única manera de ganarles", dijo con una sonrisa Pennetta. "Cuando ganamos, la verdad que no terminamos de caer, de darnos cuenta. Nuestra familia nos llamó y sólo les decíamos que sí, que estamos contentas. Creo que aún seguimos sin caer en lo que hicimos", confesó la italiana.
Las grandes amigas fuera de la cancha, son dueñas de una imagen fresca y joven -de ahí el trato de "gordi", de la una a la otra, y sin complejos-, Dulko y Pennetta saben que ahora se les abrirán muchas puertas, aunque ellas tampoco quieran pasarse de revoluciones.
Van despacio, por lo que las risas ante "la" pregunta de la jornada aparecieron al instante: ¿ahora se viene el "Gordi Slam?". "Uh, como el ?Rafa Slam?", le explicó Dulko a Pennetta. "Nos falta tanto, tanto sufrimiento... Si llegamos a ganar tres, entonces lo hablamos", afirmó la gran campeona nacional.







