Llegó temblando. Apenas tenía seis horas y 56 minutos de vida y ya tuvo el primer sacudón. ¿A qué le tiene miedo 2011?
Antes de nacer, los años cargan con un mensaje, y después, como los niños, terminan haciendo lo que les place... o lo que pueden. Este es electoral por donde se lo mire. Hasta la Copa América es comicial porque será un plebiscito para el director técnico Sergio Batista.
Si 2011 sabe cuál es su destino no debería haber empezado con semejante sacudón. Tal vez le tema a la continuidad que es la peor amiga de la transparencia y con el tiempo se vuelve cómplice de la burocracia. ¿Por qué habría de tenerle miedo a cuatro años más de alperovichismo?
Porque en siete años el gobernador José Alperovich ha basado la construcción de Tucumán en el fortalecimiento de su figura. No ha habido un crecimiento del disenso ni de la sana discusión de lo que se va a hacer. Se ha construido un poder con la voz monocorde del primer mandatario capaz de decidir qué va a pasar no sólo en los distintos poderes sino también en las fuerzas que no tienen el mismo color del gobierno.
Si esto ocurre en una democracia es comprensible que más de uno tiemble. Asoma la autocracia que puede poner en riesgo la elección de un juez o de un fiscal sólo porque el gobernador está de mal humor o tiene malos recuerdos. Puede desoírse una desoírse un fallo judicial nada más que porque él lo crea inconducente. Y también podría darse el caso de que todo un poder como el legislativo baile al ritmo de su música y no de la representación popular. Es por eso que esta semana uno de los que tenía mejor promedio para ser fiscal en Monteros como Carlos López quedó afuera, seguramente porque cuando fue secretario de la Fiscalía Anticorrupción cumplió con su trabajo. Y, le tocó investigar a Alperovich y lo hizo. No hace muchos años la Federación Económica de Tucumán logró que la Justicia tucumana ordenara la venta ambulante en la Capital. En aquel entonces, Alperovich dispuso que no se cumpla el fallo hasta después de las fiestas. Pasaron los años y las cosas no cambiaron. De la misma manera la cámara tucumana hizo el papelón de elegir y votar el candidato a vocal de la Corte (Francisco Sassi Colombres) que quería Alperovich y después con un chasquido de dedos les hizo cambiar el pliego.
Aunque todo tenga una explicación es comprensible que 2011 le tenga miedo a estas arbitrariedades que no dan seguridad jurídica ni calidad a las instituciones. Las cosas no se ajustan a una lógica, sino a su lógica.
Cabe destacar que nada se hace fuera de la ley, todo lo hace Alperovich porque quienes tienen poder para decidir ceden a las presiones, caprichos o arbitrariedades. "Todo se hizo dentro de la ley y de la Constitución", suele abundar un "sijosesista" que cuando se siente acorralado en los diálogos saca a relucir este argumento.
Pero también la continuidad tiene la ventaja de la experiencia que los abuelos solían condensar en aquella frase: "más vale mal conocido que bueno por conocer". Y, por eso este año no debería preocuparse ya que está ante el gobernador que más año estuvo en el poder en la provincia.
Cuando al titular del Poder Ejecutivo se le pregunta por qué comete excesos en su gestiones la respuesta es tan preocupante como tajante: "porque me dejan. ¿Yo tengo la culpa?".
Tal vez esta sea otra de las razones por las que se asusta 2011. La oposición es una entelequia incapaz de construir. La pérdida de identidad de los partidos políticos ha sido sufrida más en sectores sin poder que en el oficialismo. Un año electoral se alimenta de ilusiones, de esperanza que a su vez se apoyan en la confianza y en la seguridad que transmiten los dirigentes. En Tucumán ese déficit es tremendo. En el ámbito nacional, también. En la provincia los candidatos se desnudan cuando piensan en las dobles candidaturas porque tienen miedo de perder y, por lo tanto, de quedarse sin un tronco al que mantenerse aferrado en el mar de la política. En la Nación a todos les preocupa cómo hacer para que Cristina no llegue al 45% que le permite gambetear el balotaje y no piensan en llegar ellos. Y, lo peor que en la memoria colectiva del país las alianzas para gobernar nunca trajeron alegrías.
Prudencia electoral
Siete horas después de haber nacido pudo haberse aterrado cuando, al darse cuenta, que cuando hay elecciones, los gobernantes sueltan las riendas. O, en todo caso hacen lo que creen -o les dicen los encuestadores- que los electores quieren ver u oír. En ese viejo juego del teléfono descompuesto es difícil encontrar medidas especiales. Da la sensación que lo que se transformó hasta 2010 no se va a cambiar hasta después de los comicios.
El gobernador tucumano tiene ese espíritu. Está dispuesto a trabajar por su reelección y a concretar todo lo que está en marcha. Pero en agenda, no hay cosas nuevas. A Cristina le pasa lo mismo. Si bien trata de sintonizar para que su gestión no tenga ruido, no es de esperar que los durísimos problemas sociales que asomaron en el final de la década tengan pronta solución. Menos aún un diálogo fructífero con la oposición o con el Congreso que a la atomizada oposición se le escapa de las manos.
Sillas vacías
Es comprensible también que los años no vienen solos y heredan cuestiones de sus antecesores. 2010 deja algunas rencillas no resueltas y algunas pequeñas bombas sin desactivar que pueden tensionar a su sucesor. En Tribunales seguramente quedó alguna.
Todavía esta caliente la silla que dejó el ex vocal Alberto Brito y que ocupará Daniel Posse cuando la Legislatura dé acuerdo a su pliego y sin embargo el casi ex defensor del pueblo ya tiene elementos concretos para entender cómo será la Corte que integrará desde mediados de este mes. Antes del final de 2010, Posse hizo una visita protocolar al Alto Tribunal cumpliendo al dedillo la regla básica de cortesía que rige en las altas instituciones del Estado. Para su sorpresa, a esa reunión de camaradería acudieron sólo tres de sus próximos pares en la Corte: Antonio Estofán, el presidente, Claudia Sbdar -los dos vocales también nombrados por el alperovichismo- y Antonio Gandur. Brito tuvo otras prioridades antes que saludar a su reemplazante y se excusó. El vocal decano, René Goane, siguió con su agenda y no salió del despacho.
Como es costumbre en las altas esferas de Tribuanles no hubo comentarios oficiales pero 2010 dejó trascender algunas conjeturas. Hay quienes piensan que al jubilado Brito, que representaba al magistrado de carrera y al ratón de biblioteca, no le ha hecho gracia que Alperovich elija como su sucesor a un hombre con un currículum perfecto en materia de lealtad política sin vuelo intelectual reconocido en el foro. Ese es el déficit de Posse y en Tribunales muchos temen que la Corte se convierta en un lugar para aprender derecho y no para demostrar cuanto se sabe de él.
La ausencia de Goane ha recibido otras lecturas: parece que el vocal decano nunca le perdonó al ex secretario de Derechos Humanos que éste le haya pedido públicamente que cuente lo que dijo que sabía sobre la ultima dictadura militar. En el círculo de Goane dicen que el vocal vivió aquel pedido como una provocación a su condición de juez supremo.
Los gestos, a veces, dicen más que las palabras. La Corte es un cuerpo atravesado por internas, y rumores. Pero si Posse lo prefiere, siempre puede relativizar las sillas vacías, y neutralizar la descortesía. Esa actitud madura, seguro le dará tranquilidad a 2011.
Metáfora temprana
El año apenas tenía 11 horas y 50 minutos. El temblor ya era historia cuando ayer dos agentes -¡cómo hubo presencia policial en estas fiestas!- le hablaban a una chiquilla ruluda que alguna travesura ilegal se había mandado minutos antes. Apoyada en la vidriera de un negocio de venta de animales en la acera oeste de la
Antes de nacer, los años cargan con un mensaje, y después, como los niños, terminan haciendo lo que les place... o lo que pueden. Este es electoral por donde se lo mire. Hasta la Copa América es comicial porque será un plebiscito para el director técnico Sergio Batista.
Si 2011 sabe cuál es su destino no debería haber empezado con semejante sacudón. Tal vez le tema a la continuidad que es la peor amiga de la transparencia y con el tiempo se vuelve cómplice de la burocracia. ¿Por qué habría de tenerle miedo a cuatro años más de alperovichismo?
Porque en siete años el gobernador José Alperovich ha basado la construcción de Tucumán en el fortalecimiento de su figura. No ha habido un crecimiento del disenso ni de la sana discusión de lo que se va a hacer. Se ha construido un poder con la voz monocorde del primer mandatario capaz de decidir qué va a pasar no sólo en los distintos poderes sino también en las fuerzas que no tienen el mismo color del gobierno.
Si esto ocurre en una democracia es comprensible que más de uno tiemble. Asoma la autocracia que puede poner en riesgo la elección de un juez o de un fiscal sólo porque el gobernador está de mal humor o tiene malos recuerdos. Puede desoírse una desoírse un fallo judicial nada más que porque él lo crea inconducente. Y también podría darse el caso de que todo un poder como el legislativo baile al ritmo de su música y no de la representación popular. Es por eso que esta semana uno de los que tenía mejor promedio para ser fiscal en Monteros como Carlos López quedó afuera, seguramente porque cuando fue secretario de la Fiscalía Anticorrupción cumplió con su trabajo. Y, le tocó investigar a Alperovich y lo hizo. No hace muchos años la Federación Económica de Tucumán logró que la Justicia tucumana ordenara la venta ambulante en la Capital. En aquel entonces, Alperovich dispuso que no se cumpla el fallo hasta después de las fiestas. Pasaron los años y las cosas no cambiaron. De la misma manera la cámara tucumana hizo el papelón de elegir y votar el candidato a vocal de la Corte (Francisco Sassi Colombres) que quería Alperovich y después con un chasquido de dedos les hizo cambiar el pliego.
Aunque todo tenga una explicación es comprensible que 2011 le tenga miedo a estas arbitrariedades que no dan seguridad jurídica ni calidad a las instituciones. Las cosas no se ajustan a una lógica, sino a su lógica.
Cabe destacar que nada se hace fuera de la ley, todo lo hace Alperovich porque quienes tienen poder para decidir ceden a las presiones, caprichos o arbitrariedades. "Todo se hizo dentro de la ley y de la Constitución", suele abundar un "sijosesista" que cuando se siente acorralado en los diálogos saca a relucir este argumento.
Pero también la continuidad tiene la ventaja de la experiencia que los abuelos solían condensar en aquella frase: "más vale mal conocido que bueno por conocer". Y, por eso este año no debería preocuparse ya que está ante el gobernador que más año estuvo en el poder en la provincia.
Cuando al titular del Poder Ejecutivo se le pregunta por qué comete excesos en su gestiones la respuesta es tan preocupante como tajante: "porque me dejan. ¿Yo tengo la culpa?".
Tal vez esta sea otra de las razones por las que se asusta 2011. La oposición es una entelequia incapaz de construir. La pérdida de identidad de los partidos políticos ha sido sufrida más en sectores sin poder que en el oficialismo. Un año electoral se alimenta de ilusiones, de esperanza que a su vez se apoyan en la confianza y en la seguridad que transmiten los dirigentes. En Tucumán ese déficit es tremendo. En el ámbito nacional, también. En la provincia los candidatos se desnudan cuando piensan en las dobles candidaturas porque tienen miedo de perder y, por lo tanto, de quedarse sin un tronco al que mantenerse aferrado en el mar de la política. En la Nación a todos les preocupa cómo hacer para que Cristina no llegue al 45% que le permite gambetear el balotaje y no piensan en llegar ellos. Y, lo peor que en la memoria colectiva del país las alianzas para gobernar nunca trajeron alegrías.
Prudencia electoral
Siete horas después de haber nacido pudo haberse aterrado cuando, al darse cuenta, que cuando hay elecciones, los gobernantes sueltan las riendas. O, en todo caso hacen lo que creen -o les dicen los encuestadores- que los electores quieren ver u oír. En ese viejo juego del teléfono descompuesto es difícil encontrar medidas especiales. Da la sensación que lo que se transformó hasta 2010 no se va a cambiar hasta después de los comicios.
El gobernador tucumano tiene ese espíritu. Está dispuesto a trabajar por su reelección y a concretar todo lo que está en marcha. Pero en agenda, no hay cosas nuevas. A Cristina le pasa lo mismo. Si bien trata de sintonizar para que su gestión no tenga ruido, no es de esperar que los durísimos problemas sociales que asomaron en el final de la década tengan pronta solución. Menos aún un diálogo fructífero con la oposición o con el Congreso que a la atomizada oposición se le escapa de las manos.
Sillas vacías
Es comprensible también que los años no vienen solos y heredan cuestiones de sus antecesores. 2010 deja algunas rencillas no resueltas y algunas pequeñas bombas sin desactivar que pueden tensionar a su sucesor. En Tribunales seguramente quedó alguna.
Todavía esta caliente la silla que dejó el ex vocal Alberto Brito y que ocupará Daniel Posse cuando la Legislatura dé acuerdo a su pliego y sin embargo el casi ex defensor del pueblo ya tiene elementos concretos para entender cómo será la Corte que integrará desde mediados de este mes. Antes del final de 2010, Posse hizo una visita protocolar al Alto Tribunal cumpliendo al dedillo la regla básica de cortesía que rige en las altas instituciones del Estado. Para su sorpresa, a esa reunión de camaradería acudieron sólo tres de sus próximos pares en la Corte: Antonio Estofán, el presidente, Claudia Sbdar -los dos vocales también nombrados por el alperovichismo- y Antonio Gandur. Brito tuvo otras prioridades antes que saludar a su reemplazante y se excusó. El vocal decano, René Goane, siguió con su agenda y no salió del despacho.
Como es costumbre en las altas esferas de Tribuanles no hubo comentarios oficiales pero 2010 dejó trascender algunas conjeturas. Hay quienes piensan que al jubilado Brito, que representaba al magistrado de carrera y al ratón de biblioteca, no le ha hecho gracia que Alperovich elija como su sucesor a un hombre con un currículum perfecto en materia de lealtad política sin vuelo intelectual reconocido en el foro. Ese es el déficit de Posse y en Tribunales muchos temen que la Corte se convierta en un lugar para aprender derecho y no para demostrar cuanto se sabe de él.
La ausencia de Goane ha recibido otras lecturas: parece que el vocal decano nunca le perdonó al ex secretario de Derechos Humanos que éste le haya pedido públicamente que cuente lo que dijo que sabía sobre la ultima dictadura militar. En el círculo de Goane dicen que el vocal vivió aquel pedido como una provocación a su condición de juez supremo.
Los gestos, a veces, dicen más que las palabras. La Corte es un cuerpo atravesado por internas, y rumores. Pero si Posse lo prefiere, siempre puede relativizar las sillas vacías, y neutralizar la descortesía. Esa actitud madura, seguro le dará tranquilidad a 2011.
Metáfora temprana
El año apenas tenía 11 horas y 50 minutos. El temblor ya era historia cuando ayer dos agentes -¡cómo hubo presencia policial en estas fiestas!- le hablaban a una chiquilla ruluda que alguna travesura ilegal se había mandado minutos antes. Apoyada en la vidriera de un negocio de venta de animales en la acera oeste de la







