Hay déficit de esparcimiento juvenil en Monteros

Los jóvenes que dialogan con LA GACETA demandan espacios físicos para el arte y la cultura, a fin de que "divertirse" sea más que ir a bailar. Los vecinos manifiestan su orgullo por ser oriundo del pueblo. La nostalgia por el cine Marconi y el mal estado de la ruta interpueblos.

LA GACETA / FOTOS DE OSVALDO RIPOLL
LA GACETA / FOTOS DE OSVALDO RIPOLL
Por Redacción Política 02 Enero 2011
En la plaza principal de Monteros, la ciudad cabecera del departamento homónimo en el Oeste provincial, una urna del tiempo que guarda mensajes de los vecinos a los futuros gobernantes dormirá hasta 2054. Sin embargo, hay otros asuntos que, según los mismos habitantes de esas localidad distante 53 kilómetros de San Miguel de Tucumán, no pueden esperar y, por tanto, deben tener respuesta inmediata.

LA GACETA visitó esa ciudad, en donde el orgullo de "ser monterizo" se percibe en cada palabra de los lugareños, tanto como sus ansias de caminar por calles limpias y ordenadas. Por su parte, los jóvenes agradecen el progreso pero piden más espacios físicos para recreación y actividades culturales.

Joven voz cantante
Cuna de festivales folclóricos tradicionales, encuentros de poetas y torneos de ajedrez, Monteros se caracterizó desde antaño por ser un pueblo rico en cultura y educación. Pese a ello, la juventud clama por lugares como cines y teatros. "Sino, lo único que nos queda para entretenernos es ir a bailar", refunfuña Luis Santiago Buffo, de 17 años, futuro estudiante de Ciencias Económicas. "Es una ciudad tranquila pero me gustaría que limpien más las calles y controlen las motos", añade, reunido con sus amigos. Todos coinciden a la hora de describir falencias.

Julieta Risso Patrón, de 18, reniega de que los sábados "no hay nada que hacer" y asevera que, por ello, muchos se vuelcan al alcohol como diversión. "Los gobernantes hacen las cosas bien pero deberían tratar de mejorar la ciudad, para que esté más aseada y que prevengan mejor las inundaciones durante las épocas de lluvia", puntualizó la joven que quiere ser odontóloga.

"¿Por qué no podemos pensar en tener un cine o un pequeño shopping?", interroga Carolina Almirón, de 18 años. Cree que es necesario que hayan más actividades para toda la familia: "deberían alentar a que nos quedemos y que no vayamos a gastar en otros sitios", reflexiona.

"El crecimiento de un pueblo parte de la cultura", dispara Julián Núñez y considera que el amplio menú cultural de Monteros está, en parte, desaprovechado. "Me gusta mi ciudad pero esta faltando más movida cultural. No hay espacio físico para que se manifiesten algunos tipos de actividades artísticas y culturales", lamenta el estudiante de música de 19 años y añora el ex cine municipal Marconi, que hoy funciona como una sala de usos múltiples.

"Los espacios de recreación son fundamentales para que los jóvenes no sientan que están en un pozo ni que todos los fines de semana son más de lo mismo. Eso trae como consecuencia el descontrol", opina.

Por mal camino
La ciudad de Monteros está rodeada de pueblos pequeños, como por ejemplo las comunas de Sargento Moya y Capitán Cáceres, cuyos habitantes van y vienen cada vez que necesitan realizar un trámite o hacer compras. Sin embargo, el intercambio entre las localidades vecinas se dificulta por el mal estado de la ruta interpueblos. "Viajo constantemente y el camino es una porquería, está intransitable", se queja el quiosquero José Luis Moreno, de 38 años, en su puesto de revistas. Agrega que los refugios de las paradas de ómnibus están muy deteriorados. Pese a los reclamos, celebra las obras que se realizaron en la ciudad y destaca su desarrollo.

Héctor Galván es chofer de un auto rural y perdió la cuenta de las veces que su auto se rompió por el traqueteo de la ruta. "Todo está hermoso, menos el camino ese, que esta bien fiero. Gastamos mucho en reparar los vehículos", remarca el trabajador de 53 años al lado de su móvil.

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