La semana política comenzó con un desayuno amargo en la residencia privada del gobernador, José Alperovich, según confiaron a LA GACETA fuentes cercanas al mandatario provincial.
Como todos los días hábiles, el titular del Ejecutivo bajó a compartir mate con funcionarios y colaboradores, pero dicen que un rictus le pintaba mal gesto en el rostro. ¿El motivo? Las irregularidades en el Ente de Infraestructura Comunitaria que quedaron al descubierto este fin de semana, referidas al presunto uso de un camión oficial y de empleados del Ente en la obra en una vivienda particular. El desenlace, horas después, fue la separación del cargo del subadministrador de esa repartición, Ramiro Véliz, decretada por el propio Alperovich. (Ver "Echan a un...")
En la mesa hubo tortillas pero, en principio, lo que abundaron fueron las facturas. Las intercambiaron el senador Sergio Mansilla y el ministro de Gobierno, Edmundo Jiménez. Sobre el mantel de la polémica estaba el acto del viernes, en Monteros, durante el cual se lanzó la candidatura a intendente de José Romero, quien enfrentará al actual jefe municipal, Alberto Olea, acoplado al Frente para la Victoria y con el expreso aval del ministro político.
Según testigos, Mansilla dijo que lo ocurrido "no le cayó simpático a Olea". Y en la tertulia, que comenzaba a ponerse tensa, se colaron opiniones referidas a que había que conceder acoples, pero de manera controlada. Se argumentó que el dueño de casa, de hecho, tiene mucha "adhesión" en el electorado, así que no era cuestión de "acoplar" a cualquiera. Y se advirtió que Olea es el candidato oficial, en recriminación a que Jiménez dijo que llevaba el apoyo de Alperovich y de la titular del PJ, Beatriz Rojkés, para Romero.
El ministro político, afirman, contestó que ya lanzaron su acople los legisladores Roberto Palina y Oscar Godoy, de modo que también él tenía derecho a estructurar el suyo, para la reelección de su hijo, el legislador Reinaldo Jiménez. "Trabajo como todos y desde hace mucho tiempo: es lógico que a algunos no les guste. Pero no ?armo? para mí sino para darle votos al gobernador", dicen que aseveró.
Aunque entre algunos ausentes hubo rumores de altercados, los consultados que desayunaron aseguran que todo terminó en paz.
Como todos los días hábiles, el titular del Ejecutivo bajó a compartir mate con funcionarios y colaboradores, pero dicen que un rictus le pintaba mal gesto en el rostro. ¿El motivo? Las irregularidades en el Ente de Infraestructura Comunitaria que quedaron al descubierto este fin de semana, referidas al presunto uso de un camión oficial y de empleados del Ente en la obra en una vivienda particular. El desenlace, horas después, fue la separación del cargo del subadministrador de esa repartición, Ramiro Véliz, decretada por el propio Alperovich. (Ver "Echan a un...")
En la mesa hubo tortillas pero, en principio, lo que abundaron fueron las facturas. Las intercambiaron el senador Sergio Mansilla y el ministro de Gobierno, Edmundo Jiménez. Sobre el mantel de la polémica estaba el acto del viernes, en Monteros, durante el cual se lanzó la candidatura a intendente de José Romero, quien enfrentará al actual jefe municipal, Alberto Olea, acoplado al Frente para la Victoria y con el expreso aval del ministro político.
Según testigos, Mansilla dijo que lo ocurrido "no le cayó simpático a Olea". Y en la tertulia, que comenzaba a ponerse tensa, se colaron opiniones referidas a que había que conceder acoples, pero de manera controlada. Se argumentó que el dueño de casa, de hecho, tiene mucha "adhesión" en el electorado, así que no era cuestión de "acoplar" a cualquiera. Y se advirtió que Olea es el candidato oficial, en recriminación a que Jiménez dijo que llevaba el apoyo de Alperovich y de la titular del PJ, Beatriz Rojkés, para Romero.
El ministro político, afirman, contestó que ya lanzaron su acople los legisladores Roberto Palina y Oscar Godoy, de modo que también él tenía derecho a estructurar el suyo, para la reelección de su hijo, el legislador Reinaldo Jiménez. "Trabajo como todos y desde hace mucho tiempo: es lógico que a algunos no les guste. Pero no ?armo? para mí sino para darle votos al gobernador", dicen que aseveró.
Aunque entre algunos ausentes hubo rumores de altercados, los consultados que desayunaron aseguran que todo terminó en paz.







